Lo primero que sorprende es el bombo que se le está dando a la película desde el punto de vista equivocado. Y es sobre la violencia que destila el film. Una vez vista puedo asegurar que la violencia del film es seca, dura y contundente, pero nada que no hayan visto en múltiples films con anterioridad. Quizá lo que extraña es que, en un género tan generalmente “blanco” y apto para niños y adolescentes, este estallido de violencia ha sorprendido a la mayoría de periodista.

JOKER, que podría considerarse un origen alternativo de la némesis por antonomasia del cruzado enmascarado, es la historia de un personaje llevado al límite por la sociedad. JOKER es alguien que se ha visto privado de comprensión, empatía y ayudas por parte ya no de los poderosos, los políticos y los famosos, sino de la sociedad en sí. JOKER retrata una ciudad enferma que transmite esa enfermedad a sus ciudadanos, abandonados, desesperados. Y si eso no justifica un brote de violencia, que baje Hawks y lo vea…

JOKER está anclada en algún momento indeterminado de los años 70. Por lo tanto, todavía no existen los superhéroes. En ese entorno, el director y guionista crea la GOTHAM que todos hemos soñado, una ciudad enferma, cubierta de basura, donde ratas y alimañas, de todos los tamaños y especies, esperan agazapados para asaltar a sus víctimas. Arthur Fleck es una de esas víctimas. Abandonado por el sistema, atrapado en un trabajo en el que se siente maltratado, haciendo frente a una vida que no es fácil, manteniendo vivo su sueño de hacer reír al mundo, acaba descendiendo, escalón a escalón, hacia una locura que desde el primer momento parece inevitable.

JOKER es el retrato de no una persona, sino de una sociedad que grita por sus derechos. Y esos gritos de ayuda son reprimidos a golpes por los poderosos. Valiente manera por parte de Todd Phillips de afrontar la película. Y valiente Warner Bros, un estudio que ha dado luz verde a una de las películas más interesantes y arriesgadas de la década, teniendo en cuenta el genero que nos ocupa, por supuesto.

JOKER es una película fabulosamente rodada. Cada plano, cada secuencia, están filmadas con mimo, interés e intención. Basta recordar todos esos primeros planos de Arthur, opresivos, intentando contener su locura. En algunos casos, la cámara consigue contenerle, pero en otras…

Es fascinante el uso de la velocidad de reproducción por parte de los responsables de fotografía, una manera increíble de visualizar los sueños y aspiraciones del personaje, de su falsa realidad de escape.

Al parecer, existe una opinión unánime de que JOKER es una joya. Y estoy del todo de acuerdo. Nadie esperaba una película como esta. La mayoría esperábamos que Todd Phillips dejara libre su vena gamberra y su humor infantil, sello recurrente en gran parte de su filmografía (la serie RESACÓN…), sin ir más lejos) pero en este caso, los prejuicios resultan injustificados. El film luce espectacular. Desde los planos generales de Gotham a los planos más pequeños e íntimos, sin olvidar esos intermitentes estallidos de violencia, perfectamente diseminados por el metraje, sorprendiendo al espectador cuando menos se lo espera.

Estamos en la que es sin duda la obra más madura de su director.

De Joaquin Phoenix señalar lo obvio. Él es JOKER y punto. No hay más personajes de interés en la trama. Es la viga principal del relato. No hay secuencia en la película en el que no haga acto de presencia. Su transformación física (una de esas cosas que tanto parece gustar a los académicos de Hollywood) es extraordinaria. El actor se pasea en no pocos planos casi desnudo, mostrando un físico aterrador. Verlo moverse de esa guisa acaba provocando una sensación de incomodidad en la platea. Lo mejor es cuando el actor pronuncia sus diálogos. Esa voz rota, esa carcajada histérica e involuntaria…

En resumen, JOKER es un film magnifico en lo formal y visualmente arrebatador, una película valiente que se vale de una interpretación fabulosa para contar el origen del villano más carismático y camaleónico de la historia del cómic. A su vez es un relato duro y sin concesiones de nuestra realidad presente, un viaje a la locura. Sin FX, sin trajes de licra, JOKER se convierte en uno de los films de superhéroes sin superhéroes más interesante y estimulante de la década.

LO MEJOR

Visualmente es fabulosa. No solo el color, los movimientos de cámara, el ritmo… Los esfuerzos (y obsesión) del director por contener a su personaje en encuadres muy cerrados, casi claustrofóbicos…

Un Joaquin Phoenix en plena forma. Su lenguaje corporal, su risa histérica, su mirada, su dicción. No se si vale un OSCAR, pero la nominación la merece…

El cara a cara de Arthur con… ¡¡¡BRUCE WAYNE!!!

LO PEOR

Que se le está dando una mala publicidad debido a su violencia, lo cual es del todo absurdo. Solamente el tráiler de RAMBO es mucho más violento que todo JOKER.

La penúltima secuencia del relato, bienvenida, aunque torpemente filmada, que parece una imposición del estudio…

LA PREGUNTA

¿Por qué me da la impresión de que, aunque tiene virtudes de sobra, la restricción de edad y la falta de aparatosas secuencias de acción van a provocar que no se convierta en el éxito de taquilla que sin duda, propuestas tan arriesgadas y estimulantes como esta se merecen?

NOTA: 9/10

Wiman González

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Lo primero que sorprende es el bombo que se le está dando a la película desde el punto de vista equivocado. Y es sobre la violencia que destila el film. Una vez vista puedo asegurar que la violencia del film es seca, dura y contundente, pero nada que no...