Resulta una obviedad señalar, a estas alturas, que el soldado John Rambo se ha convertido, con el paso de los años, en algo más que un icono del cine. ACORRALADO fue el detonante de los action films de los años ochenta, ayudando a cimentar tan glorioso género cinematográfico que tantos y tan buenos ratos nos ha hecho pasar, así que aprovecho estas líneas para agradecer a Silvester Stallone su contribución al séptimo arte desde el punto del entretenimiento más bruto.

Ahora bien, dos secuelas después, medio decente la primera y pura publicidad trasnochada la segunda, el personaje parecía agotado y condenado al ostracismo. Pero mira tú que llega Stallone y nos sirve la fabulosa JOHN RAMBO: VUELTA AL INFIERNO, un film pequeño, audaz, violento y sin macula, demostrando que el ex-boina verde indio-germano todavía tenía mucho que contar.

Hoy John Rambo vive tranquilo en Arizona, en la antigua granja familiar, donde se dedica a cuidar a sus caballos y a su pequeña familia. Un día, su sobrina desaparece en México. Dispuesto a averiguar qué ha sucedido, el ex soldado se ve inmerso en una guerra contra el narcotráfico y la prostitución.

Una vez vista la película, uno solo puede señalar lo sangrienta que resulta. En el tramo final apenas hay un plano sin excesos de hemoglobina, lo que se tradujo en no pocos vítores y aplausos en la platea, pero da la sensación de que eso era todo lo que la película tenía que ofrecer al espectador. Rambo, un soldado de firmes convicciones, asediado por mil y un demonios a los que acalla cada día por pura fuerza de voluntad, no tiene nada que decir y se entrega a un film de venganzas al uso, como si de un trasunto de Liam Neeson o Charles Bronson se tratase. El esqueleto argumental es tan nimio que apenas sustenta la película.

Añadan unos malos de manual, que son malos porque tienen que ser malos, un punto negativo en toda la saga si me lo permiten, a excepción del inolvidable Brian Dennehy en la primera entrega.

Peris-Mencheta pone todo su carisma al servicio de un personaje prototípico. Si, es intenso, salvaje y terrorífico, pero de nada le sirve. Es una lástima, porque su imagen se ha omitido en los trailers y esperábamos una pura encarnación del mal.

Mucho peor le ha ido a Oscar Jaenada. La química entre los dos actores es palpable, pero es otro villano que nada aporta a los acontecimientos.

Peor parada sale Paz Vega en un personaje que el guion se saca de la manga para un momento de alivio, porque resulta totalmente prescindible durante el resto de la trama.

Stallone, por el contrario, despierta todo su salvajismo, pero en esta ocasión, no reconocemos a Rambo. No hay nada en su actuación, su mirada o discurso que nos recuerde al soldado que conocemos. Es, como digo líneas más arriba, el típico vengador sin nada que perder, pero bastante más imaginativo a la hora de masacrar a sus antagonistas en un laberinto de túneles que nadie sabe porque están ahí, pero que se transforman en un decorado de pesadilla una vez la acción se centra en ellos…

Y ese es el verdadero punto fuerte de la película. El film se reserva toda la artillería para el final, quedando entre medio demasiado espacio para un drama bastante típico, casi de telefilm.

Ahí es donde brilla el talento tras las cámaras de Adrian Grunberg. El director filma y edita con brío, con el objetivo de nunca aburrir al espectador, dejándonos imágenes preciosas y dinámicas. Lástima de esos planos tomados con dron que lucen a vídeo y que evidencian las carencias presupuestarias del film. Y es que Millennium Films es famosa por la cutrez visual de la que hacen gala la mayoría de sus producciones…

En resumen, RAMBO LAST BLOOD es un divertido festival de ejecuciones imaginativas y sangrientas que arrancarán aplausos y gritos por doquier entre los espectadores, pero saldremos de la sala con la sensación de que no se nos ha contado una historia de John Rambo, quedando en las entrañas la sensación de oportunidad perdida.

LO MEJOR

Sangrienta, salvaje y muy divertida. Los responsables no se han cortado un pelo.

A pesar de sus carencias presupuestarias, el film luce bastante bien.

Sergio Peris-Mencheta, haciendo gala de carisma y mala leche…

Bryan Tyler haciendo suya la célebre composición de Jerry Goldsmith. Gallina de piel.

LO PEOR

Lo maltratados que están los villanos. Uno no espera grandes sorpresas a estas alturas, pero si un poco de imaginación.

Que no parece una historia de Rambo.

Que la muerte más esperada sea fuera de plano… lo que no fue óbice para que el público aplaudiera con locura…

LA PREGUNTA

¿Cómo fue capaz Stallone de cerrar la saga ROCKY de manera tan brillante, inmaculada y casi perfecta, pero aquí nos deja la sensación de que no quiere despedirse todavía de su exsoldado favorito?

NOTA: 6/10

Wiman González

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Resulta una obviedad señalar, a estas alturas, que el soldado John Rambo se ha convertido, con el paso de los años, en algo más que un icono del cine. ACORRALADO fue el detonante de los action films de los años ochenta, ayudando a cimentar tan glorioso género cinematográfico que...