No recuerdo donde fue ni el año (y Google ha sido incapaz de ayudarme…) pero todavía tengo muy presente a Charles Bronson, el justiciero, el vengador, el feo más guapo de Hollywood, que decía mi abuelo, durante una entrevista, un periodista tenía a bien preguntarle si no estaba cansado de interpretar a Paul Kersey o demás justicieros de gatillo fácil, a lo que el actor respondía con un lacónico “yesssss”.

Segunda referencia. ¿Se han fijado en los títulos de los telefilmes de A3 a media tarde? ¿“Adopción mortal”, “¿Merienda letal”, etc.? ¿O esos títulos de videoclub que eran impactantes para que sí o si te llevaras el VHS a casa?

Pues todo este rollo previo es para asegurarles que, si se deciden por pagar una entrada para VENGANZA BAJO CERO, van a acordarse mucho de esos días. Y es que este filme dista mucho de ser un actioner al uso. Sí, hay una venganza. Sí, hay puñetazos, persecuciones y muertes a cascoporro, pero no son el eje de la trama.

Liam Neeson interpreta a un sencillo quitanieves, cuyo único trabajo consiste en despejar la carretera que comunica su pequeño pueblo con la gran ciudad, facilitando así el tránsito de sus vecinos. Una mañana, la policía le comunica que su hijo ha sido hallado sin vida, a causa de una sobredosis. En ese momento decide tomarse la justicia por su mano para hacer pagar a los culpables. Pero al tomar conciencia de que él es solo un hombre y que no va a poder hacer nada contra una organización criminal, decide contratar los servicios de un asesino profesional, desencadenando así una serie de acontecimientos que sacudirán los cimientos de su pequeño pueblo.

¿Se imaginan a su héroe de acción o justiciero favorito, delegando su venganza a manos de un tercero? Pues este es el tema que aborda VENGANZA BAJO CERO con mucho humor. Han leído bien. Humor.

Y es que, en el momento que el personaje de Neeson desaparece de la trama y son los mafiosos y criminales quienes toman control del relato, la “venganza” desaparece y la película se convierte en otra cosa, desconcertante, delirante y divertida.

Pero no esperen un humor chusco. Tampoco humor elaborado. Y por descontado, nada de parodias. El humor que destila esta película va a descolocar y ofender a gran parte de la platea, porque es extraño, pero no absurdo y a la vez…

Que nadie se me asuste. El espectador será testigo de (muchas) muertes, tiros, persecuciones y si, finalmente alguien obtendrá una venganza, pero les aseguro que la mayoría de espectadores no están preparados para lo que van a ver. Mafiosos tirándose bolas de nieve, amenazas con usar una app de teléfono para tachar de racista a los responsables de un hotel de lujo o incluso ver a unos pieles roja que tienen como “becario” a un hindú (¡!), que pasa a ser lo menos temible de un grupo étnico que en EEUU ya se encuentra en lo más bajo del escalafón.

Estos momentos, así como todas las intervenciones de un villano principal que va de más a menos, confieren un tono extraño al film. Y extraño de bueno, curioso, divertido e innovador.

Esa atmósfera de sorpresa, de “todo es posible, por absurdo que pueda parecer” despierta sonrisas y carcajadas en los momentos más inesperados, sorprendiendo (ya ustedes deciden si agradablemente o no) y dando un inusitado espacio para la reflexión. Los lazos del protagonista con su hermano, antiguo criminal, el hecho de que no vea digno a recibir una mención especial por parte de sus vecinos, lo hábil que resulta con las armas y lo bien que se le da la violencia. Todos estos elementos dan que pensar acerca de su pasado. Quizá intenta huir de quien fue. Quizá tenemos ante nosotros a un justiciero retirado que decide, a mitad de la película, que no quiere seguir ese camino de sangre. Sea como sea, el desarrollo de la trama, de los personajes, de la acción es suficientemente interesante para seguir su avance con avidez.

Poco podemos decir de los actores. Desde un Liam Neeson expeditivo cuando es necesario, o introspectivo y tierno cuando el relato lo requiere, a una Laura Dern totalmente desaprovechada y que desaparece demasiado pronto de la trama, a la pareja de policías superados por los acontecimientos, o un villano imprevisible, obsesionado con la vida sana…

En resumen, VENGANZA BAJO CERO no es lo que parece. Si, contiene ingredientes conocidos y el tráiler promete un espectáculo mayusculo, pero finalmente toma otra vertiente más propensa al chascarrillo y sí, mucho más reflexiva e interesante. Un genial pasatiempo, fresco e inesperado que, aun así, va a enfurecer al espectador que busque “lo de siempre”. Para quien esto escribe, ha resultado un film fresco (ehem), sorprendente y estimulante.

LO MEJOR

El desarrollo de la trama. Inesperado y refrescante.

La espectacular fotografía del film.

El inesperado (y extraño) sentido del humor que se apodera de la película en cuanto aparecen los “villanos”. La secuencia del registro de los mafiosos en el hotel. Delirante.

El último plano de la película… Tronchante.

LO PEOR

El sentido del humor no es para todos los paladares.

El espectador de los anteriores films “vengativos” de Neeson van a llevarse una gran decepción.

El maldito título en castellano, como siempre, intentando aprovechar el tirón para atraer a cuantos más incautos mejor.

LA CURIOSIDAD

Minutos después de la proyección, descubrí que el film es un remake de UNO TRAS OTRO, obra del mismo director que la película que nos ocupa y que servidor se ha propuesto ver más pronto que tarde.

Lo digo por si tienen curiosidad…

NOTA: 7/10

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No recuerdo donde fue ni el año (y Google ha sido incapaz de ayudarme…) pero todavía tengo muy presente a Charles Bronson, el justiciero, el vengador, el feo más guapo de Hollywood, que decía mi abuelo, durante una entrevista, un periodista tenía a bien preguntarle si no estaba cansado...