Tras el desastre que supuso la (abominable) versión de GODZILLA de ese maestro de la destrucción que es Roland Emmerich, estrenada a las puertas del nuevo milenio, muchos dieron por muerta la aventura americana del famoso lagarto gigante, que se volvía a Japón con la cola entre las piernas.

Fue, ciertamente, una sorpresa, encontrarlo de regreso a costas americanas, apadrinado por un nuevo estudio y con Gareth Edwars, un director casi sin experiencia (pero con MONSTERS, un gran film independiente a sus espaldas) al frente de un proyecto que acabó siendo la punta de lanza de lo que hoy conocemos como “monstruoverso” … (no reírse…)

No es un secreto que su versión del famoso personaje de la TOHO, a pesar de no fracasar directamente en taquilla, dejó descontento a gran parte del público. Personalmente, la tengo en alta estima, aunque reconozco que, en el momento en que cierto personaje desaparece de la trama, al film le cuesta horrores encontrar un propósito. Aun así, servidor disfrutó como un enano.

Cierto es que las malas críticas y pobres resultados en taquilla que arrastra GODZILLA: REY DE LOS MONSTRUOS desde el otro lado del charco me han preparado para lo peor… Pero en cuanto se han apagado las luces de la sala, las dudas se han desvanecido por completo…

GODZILLA: REY DE LOS MONSTRUOS es un espectáculo de primera. Espectacular, trepidante, emocionante de principio a fin. Tiene fallos, errores y defectos, algo inherente en los blockbusters veraniegos. Es un producto fabricado en un laboratorio, diseñado para gustar a cuantos más demográficos mejor y de ahí que detalles “menores” como el guion se hayan descuidado para que el resto de aspectos deslumbren a la audiencia.

Para empezar, el reparto, lleno de caras conocidas. Un Kyle Chandler que ya se las vio con un mastodonte gigantesco en SUPER 8, Vera Farmiga deja de lado los espíritus y demonios para plantar cara a los Kaiju, el veterano y polifacético Charles Dance como villano o el maravilloso Ken Watanabe, a quien siempre es un placer ver en pantalla, siendo la voz de los Kaiju. Detrás, mucho secundario prescindible que están ahí para los chascarrillos o porque alguien tiene que explicar lo que está pasando en pantalla, pero que, a la hora de la verdad, el drama que vertebra la película nos importa más bien poco. Es una excusa como cualquier otra (para quien esto escribe) para dar cabida a los humanos, cuando lo que de verdad queremos es ver a los bichos zumbándose la badana.

Visualmente, hay que dar la razón, a medias, a los que acusan al film de que “se ve oscuro”. Sí, me habría gustado más ver las hostias a plena luz del día, como ocurrió en KONG: SKULL ISLAND. Aquí se justifica esa oscuridad como un efecto colateral de la aparición de una de las criaturas. Y cuela. Cuela porque la acción no se resiente, el espectáculo no cojea. Todo luce maravilloso en pantalla. Michael Dougherty nos deja imágenes para el recuerdo. Estampas preciosas, de gran belleza (subrayar absolutamente todas las que implican a Mothra…) que seguirán en nuestras retinas horas después de finalizar la proyección.

Leí en alguna parte que aparecerían diecisiete titanes rompiéndose la cara. Eso acaba resultando una verdad a medias. Si, aparece mucho bicho, pero realmente, los que pierden los dientes acaban siendo los busca broncas habituales, King Gidorah, Rodan, Mothra y Godzilla. Eso sí, no vamos a echar de menos mayor variedad de mostrencos.

En resumen, GODZILLA: REY DE LOS MONSTRUOS es un espectacular Kaiju Eiga de factura americana, muy superior a todos sus precedentes occidentales, visualmente apabullante y muy, muy entretenida. Cierto es que, de nuevo, la intervención humana solo sirve para interrumpir las alucinantes secuencias de acción, y, aun así, algunos personajes se las apañan para brillar y robar protagonismo a los Titanes…

Un blockbuster veraniego de manual, sí, pero increíblemente bien hecho.

Poco más que añadir.

Larga vida al Rey.

LO MEJOR

Visualmente, contiene imágenes de belleza arrebatadora.

Los combates, las batallas, la acción en general, es brutal, devastadora y muy, muy entretenida.

La banda sonora tiene momentos de gallina de piel…

Los créditos finales y esa promesa de lo que está por llegar. Por Hawks bendito, lo que viene de camino…

LO PEOR

Los humanos molestan. Mucho. Sus dramas nos importan un carajo.

Que siempre te estén explicando todo lo que pasa.

Que solo dura dos horas.

LA REFLEXIÓN

Fan de SHIN GODZILLA, no he podido dejar de fantasear en cómo sería una mezcla de las dos películas. Si no la han visto, se la recomiendo efusivamente. Es todo lo contrario a lo que esperan. Es más bla bla bla que zascas, pero absurdamente divertida. Una joya…

NOTA: 8/10

PD: GODZILLA: REY DE LOS MONSTRUOS no es Tarantino, ni Hawks, ni Ford, Spielberg, Buñuel, Nolan, Allen, McTiernan o Rohmer… No es Shakespeare, ni lo pretende. No es cine de arte y ensayo, no va a cambiar la historia del cine (aunque eso mismo decíamos de la MARVEL y a ver quién les tose ahora…) Es, únicamente, un divertimento veraniego, fabricado para entretener al espectador casual y así se la ha valorado.

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Tras el desastre que supuso la (abominable) versión de GODZILLA de ese maestro de la destrucción que es Roland Emmerich, estrenada a las puertas del nuevo milenio, muchos dieron por muerta la aventura americana del famoso lagarto gigante, que se volvía a Japón con la cola entre las...