Hace seis años Sebastián Lelio nos presentaba por primera vez a Gloria, una mujer cincuentona, divorciada y con un espíritu aniñado y patoso que luchaba contra su soledad, saliendo por las noches a bailar y conocer hombres de su edad. La verdad, el lirismo y la originalidad de poner el foco en una mujer madura y común, convirtieron a Gloria en un personaje icónico con multitud de fans, como la actriz norteamericana Julianne Moore, que tras entablar amistad con Lelio no dudó en proponerle hacer un remake en EE.UU. Ahora nos llega el fruto de esa admiración mutua con Gloria Bell (2019) el remake de la historia que Lelio dirigió en Chile, con Julianne Moore interpretando el personaje que en su día sublimizó la chilena Paulina García.

Debe ser sumamente abrumador enfrentarse a un remake de una película que tú has dirigido y que además muchos tildan de obra maestra. Se necesita mucha valentía y claridad de ideas para llevar a cabo una tarea así y además salir victorioso, aunque el coraje de Lelio está más que atestiguado después de filmar cintas como Una mujer fantástica (2017) o Disobedience (2017). Así que en esta nueva película, el director chileno decide ser plenamente fiel al original, manteniendo muchas de las secuencias originales. Volvemos a encontrarnos con una mujer cercana a los sesenta, divorciada, con un trabajo inestable y unos hijos que no le hacen el caso deseado. En definitiva, una mujer de vida corriente que se siente sola y usa el baile como terapia. Por las noches, Gloria Bell va a discotecas de Los Ángeles, con buena música y hombres de su edad, con la ilusión de encontrar a un nuevo compañero de baile.

Esta afición por el baile es muy interesante para mostrar la ambivalencia del personaje. Porque por un lado, Gloria se muestra como una mujer libre e independiente que disfruta de la vida, siempre con una sonrisa en la boca y un carpe diem que le hace afirmar sus ganas de aguardar el fin del mundo bailando. Pero por otro lado, esta actividad parece estar condicionada por su necesidad de encontrar un hombre, con el que dejar volar a sus princesas de cuento infantiles. Cuando al final de la cinta, vea que su felicidad no tiene que estar en función de nada o de nadie porque, como dice Umberto Tozzi, ella es “campo de sonrisas, agua en el desierto, corazón abierto…”, Gloria demostrará su fortaleza y será consciente de que valorándose a sí misma podrá sobreponerse a todos los reveses que la vida decida ponerle por delante.

Para interpretar a esta mujer fuerte y vulnerable, que se equivoca muchas veces, ya que no deja de ser un ser humano lleno de dudas y miedos, Sebastián Lelio no podía haber contado con una actriz mejor. Julianne Moore está inmensa y evocadora. La multitud de planos cortos a los que se tiene que enfrentar, los soluciona con una enternecedora facilidad. Da igual que el personaje esté lleno de capas y de rangos emocionales, porque Moore se enfrenta a ellos desde la total ausencia de artificios. No importa la edad que tenga el espectador o si te gusta más o menos la actriz, uno conecta con esta mujer que no quiere que la vida se olvide de ella. Las varias secuencias con Gloria cantando alguna canción romanticona, el amanecer en el hotel de Las Vegas, la venganza que se toma del obsesivo divorciado o ese inmenso final son sencillamente trozitos de vida.

Y si al trabajo de Julianne Moore se le suma la dirección de Lelio el conjunto se vuelve sumamente poético. La puesta en escena sencilla, sumergida por esa iluminación brumosa, los colores chillones que llenan las discotecas por las que se mueve Gloria, la banda sonora llena de subtextos o algunos encuadres como de la piscina del hotel de Las Vegas, no pasan por tu cerebro sin dejar huella. Además el tono es muy acertado, ya que no se deja contaminar exclusivamente por un género. Por la trama transita la comedia, el romance y el drama, siempre desde una perspectiva femenina y positiva. Al fin y al cabo, al final el verde viste a Gloria para que sepamos que no se va a dar por vencida y que en periodo de oscurantismos, ella apuesta por la alegría de vivir.

Laura Acosta

Nota Factoría del cine: 9

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Hace seis años Sebastián Lelio nos presentaba por primera vez a Gloria, una mujer cincuentona, divorciada y con un espíritu aniñado y patoso que luchaba contra su soledad, saliendo por las noches a bailar y conocer hombres de su edad. La verdad, el lirismo y la originalidad de poner...