A riesgo de parecer tremendamente simplista, lo que siempre me ha fascinado de la saga ROCKY es su estructura. Cada film plantea un drama tangible, romances, dudas existencialistas y finalmente, un dilema vital que acaba resolviéndose a ostias “in extremis”.

CREED II sigue esa estructura a pies juntillas, planteando una historia de origen puramente Shakesperiano: los pecados heredados de padres a hijos. En esta secuela seremos testigos del regreso de uno de los “villanos” más icónicos de la franquicia, lo que refuerza esa sensación de vodevil, de culebrón.

Todo esto sería meramente anecdótico y cosmético, un gancho nostálgico para los viejos fans del Balboa, pero Stallone es perro viejo y aunque cueste creerlo, un guionista con oficio. El tema principal y las subtramas coinciden en fondo y forma. Nada está ahí al azar. Todo tiene una función lógica y justificada, donde nada se siente forzado y nada desentona.

CREED II reúne a un elenco de personajes rotos, perdidos, que solo conocen un modo de afrontar sus miedos y dudas, a golpes. Adonis es el nuevo campeón de los pesos pesados, como su padre antes que él. Pero sigue sin encontrar su lugar en el mundo. Rocky es el entrenador del mejor boxeador del momento, pero, aun así, su existencia está vacía. No tiene a nadie en el mundo. Ivan Drago lo perdió todo en aquel famoso combate contra Balboa. Despreciado por todo un país, ha permitido que su odio y rencor le devoren las entrañas y, con el tiempo, le ha transmitido todo ese odio a Viktor, su único hijo.

Los conocedores del universo de ROCKY se sentirán como en casa, vibrarán con los combates y se dolerán con cada golpe recibido. Así mismo, los que se subieron al tren a partir del primer episodio de CREED, notarán una mayor carga dramática, un mejor perfilado de los personajes, así como un arco más complejo.

Y es que, a pesar de lo esquemático de la saga (combate y derrota, combate y victoria) lo que ha hecho grande a la saga es el coraje y corazón de los personajes, la empatía y cercanía que transmiten, la filosofía de Rocky Balboa, ese viejo amigo al que solo vemos cada pocos años, pero quien siempre tiene una lección vital que transmitir, con esa sabiduría inocente y que le caracteriza.

En CREED II repiten casi todos los personajes principales de la anterior entrega, magníficos todos, completamente comprometidos con sus personajes, (sobra ver el aspecto de Michael B. Jordan en comparación con el primer film). Dolph Lundgren y Stallone demuestran una solidez interpretativa que sorprenderá a propios y extraños. Alejados de sus beligerantes roles en ROCKY IV, ambos disponen de una (hipnótica) secuencia para enfrentarse verbalmente…

En cuanto a los antagonistas, vienen a demostrar que son mucho más que “monstruos desalmados”, otorgando a sus personajes una pátina de tragedia que estremecerá a más de uno. Y es que nunca nos preguntamos qué fue de aquellos que fueron derrotados… Un interesante punto de vista del que Stallone, junto a sus guionistas, saca petróleo.

En lo referente a los combates, hay que reconocer que es un pequeño paso atrás, pesándole el cambio en la dirección. Coogler aportó una puesta en escena eléctrica, intensa, con unos combates impresionantes (para el recuerdo el combate de presentación de Adonis, en plano secuencia y con la cámara pegada al cuerpo del actor…). Steven Cale Jr. es un narrador fenomenal y brilla especialmente cuanto peor están sus personajes, mostrando su desesperanza y sus miedos, pero en los combates (muy poquitos en esta entrega de la saga), son vibrantes sí, pero, visto lo visto, podían ser mucho más.

En todos los demás aspectos, se nota el cariño que todos los implicados le tienen a la saga, brillando notablemente la puesta en escena y si, la banda sonora. Reencontrarse después de tantos años con el tema de Bill Conti sigue poniendo la piel de gallina.

En resumen, CREED II: LA LEYENDA DE ROCKY es un drama vibrante, emocionante e inesperado, además de una (nueva) demostración del talento de Stallone como guionista y un (contundente) golpe sobre la mesa en cuanto a cómo debería plantearse una secuela.

LO MEJOR

Los personajes y sus arcos narrativos.

Ivan y Viktor Drago, muy alejados del villano de turno. Increíbles.

El drama que impregna toda la película, agradeciéndose (y mucho) las notables gotas de humor que salpimentan el relato.

El sorprendente (e inesperado) cameo que va aplaudir a más de uno y que demuestra lo bien pensado que está el guión. Una guinda más al pastel.

Y por supuesto… La música de Bill Conti.

LO PEOR

Hemos perdido vigor y potencia en los combates. Ojo, que no son malos, pero fueron mucho mejores.

Que puede ser el último capítulo con presencia de Balboa en el reparto…

LA PREGUNTA

¿Por qué cuesta tanto encontrar secuelas tan bien escritas como esta?

NOTA: 8/10

Wiman González

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A riesgo de parecer tremendamente simplista, lo que siempre me ha fascinado de la saga ROCKY es su estructura. Cada film plantea un drama tangible, romances, dudas existencialistas y finalmente, un dilema vital que acaba resolviéndose a ostias “in extremis”. CREED II sigue esa estructura a pies juntillas, planteando una...