El nuevo éxito que nos llega de la prolífica industria francesa se llama Sobre ruedas (2018) y está dirigida por el también actor Frank Dubost. La cinta se centra en Jocelyn (Dubost) un engreído, mujeriego y adinerado hombre de negocios que es también un adicto a la mentira. Tras la muerte de su madre Jocelyn empezará, por cosas del azar, a simular que va en silla de ruedas para ligar con su escultural vecina. Lo que no sabe Jocelyn es que la mujer le invitará a comer con su familia y allí conocerá a Florence (Alexandra Lamy), la hermana de la vecina y una reputada violinista que va en silla de ruedas. Su relación con esta mujer fuerte, optimista y autónoma, hará replantearse muchas cosas a Jocelyn.

Esta especie de doble personalidad que adquiere Jocelyn (el don juan que se prepara un maratón y el parapléjico bonachón) tiene algo de los relatos sobre seres desdoblados que uno puede relacionar con los míticos Jekyll y Hide. Eso sí, en esta cinta la trama está construida desde la comedia pura, con lo que más bien deberíamos irnos a buscar posibles referencias en el cine de Billy Wilder, salvando las innumerables distancias. De esta forma tenemos todo el contenido referente a las suplantaciones o utilización de disfraces, que uno puede encontrar en películas como Irma la dulce (1963). En Irma la dulce, Billy Wilder ideó a un policía bonachón (Jack Lemmon) que se enamoraba de una prostituta (Shirley MacLaine) y se hacía pasar por un cliente mayor para así estar más cerca de su amada. En Sobre ruedas Jocelyn se mete en el lío de simular una discapacidad física, casi por inercia, hasta que se ve incapaz de contar la verdad, por miedo a perder a Florence. Con lo que tanto el personaje de Lemmon como el de Dubost, acaban sirviéndose de la suplantación de identidad para pasar más tiempo con la persona anhelada.

Aunque si hay una cinta con la que es imposible no emparentarla es Intocable (2011). Obviamente las dos son dos producciones francesas, de esas llamadas feel good movies y ambas tuvieron y tienen un enorme éxito de taquilla. No obstante, a pesar de ello guardan muchas diferencias. En Intocable había bastante de buddy movie, al contarnos la amistad de un aristócrata parapléjico y un negro de los suburbios que entraba a trabajar de asistente. No había suplantaciones y el contexto social tenía un protagonismo superior. Además las secuencias humorísticas estaban engarzadas de buena forma con otras secuencias de alto contenido emocional, en las que en ningún momento se dejaba a un lado el optimismo. Sin embargo, en Sobre ruedas tenemos un humor completamente ideado desde la perspectiva masculina, en ocasiones excesivamente casposa, (hacer bromas sobre escotes femeninos parecen cosas del paleolítico) y el lado emocional brilla por su ausencia. Quizás lo más destacable es la magnífica interpretación de Alexandra Lamy, capaz de dotar a su personaje de una gran luminosidad, verdad y un encanto contagioso y muy disfrutable.

Sí que debe tenerse en cuenta la apuesta de la cinta por normalizar la discapacidad y reírse de la corrección política que nos obliga a tratar a estar persona como si fueran distintas. Por ello vemos a un personaje femenino que triunfa en su trabajo y vive su vida libre de ataduras. Un personaje femenino que si bien no puede andar, demuestra tener una capacidad emocional muy superior a la de Jocelyn. Porque ver a un personaje aparentemente naif, no es sinónimo de que sea tonto. Muchas veces preferimos mirar para otro lado y disfrutar del momento, sin pararnos a pensar en la muchas veces cruda realidad.

Laura Acosta

Nota Factoría del Cine: 5.

JFPCríticasCríticas,Sobre ruedas
El nuevo éxito que nos llega de la prolífica industria francesa se llama Sobre ruedas (2018) y está dirigida por el también actor Frank Dubost. La cinta se centra en Jocelyn (Dubost) un engreído, mujeriego y adinerado hombre de negocios que es también un adicto a la mentira. Tras...