Luca Guadanino maravilló a propios y extraños con su atípica “CALL ME BY YOUR NAME”, una fascinante historia sobre el primer amor, desde tan poco habitual punto de vista, que cosechó no pocos elogios y premios. Sorprende pues que se haya atrevido con semejante cambio de registro, nada menos que rehacer un clásico del cine de terror, dirigido hace algo más de cuarenta años por el maestro Darío Argento.

Esta será la única referencia al film del maestro italiano, puesto que en esta opinión queremos centrarnos en el film actual. Confío en que sepan comprenderlo. A menudo tenemos la tendencia o necesidad de idolatrar en demasía films de nuestro pasado y suele jugar en contra a la hora de valorar revisiones o relecturas. Tampoco me extenderé en demasía en este artículo. SUSPIRIA es una obra que debe descubrirse desde cero (a menos que se tenga conocimiento previo del universo Argento y sus Tres Madres), por lo que prevenimos a los lectores de que en este texto se encuentra 100% libre de spoilers.

No deberíamos considerar el SUSPIRIA de Guadanino como un film de terror, básicamente porque esa etiqueta apenas describe lo que transmite un film tan poco convencional. Su película abarca tantos géneros, tramas, críticas y metáforas que sería imposible desencriptarlas en un único visionado. Sí que podríamos afirmar que hay un oscuro misterio a desentrañar y que, en el momento que pongamos un pie en la escuela de danza, no podremos escapar, así nos vaya la vida.

La película se toma su tiempo en contar la historia, pero sus más de dos horas y cuarto acaban pasando volando. Y es que, durante ese tiempo, Guadanino llena la pantalla con hipnóticos movimientos de cámara e imágenes apabullantes. Eso sí, acaban resultando excesivas, básicamente por lo reiterativo de algunos pasajes (la película está estructurada en seis actos) y acabamos con la sensación de que algunas cosas se nos han remarcado demasiadas veces… pero otras tantas no quedan demasiado claras.

Eso se debe al hecho del amor que profesa Guadanino por las metáforas visuales. En no pocas ocasiones nos encontraremos intentando desencriptar una imagen o pasaje mientras el director sigue lanzándonos una imagen tras otra, un mensaje oculto tras otro, sin concedernos tiempo para asimilarlos.

SUSPIRIA puede ser una experiencia desesperante, agotadora y tremendamente exasperante, pero acabamos perdonándole todos sus defectos y faltas, principalmente, por ser una de las películas más bellas que vamos a poder disfrutar este año. Magníficamente filmada, con interpretaciones absolutamente arrebatadoras y una tensión latente que se nos va metiendo poco a poco en el cuerpo, SUSPIRIA es tan desquiciante como terrorífica…

En resumen, SUSPIRIA es una joya imperfecta, una obra que dejará indiferente a más de uno y furioso a más de diez. No es la típica película de terror y solo por eso, sus responsables se merecen todo el respeto del mundo por los riesgos económicos asumidos. Quizá no sea lo que el gran público espera o desea. Sin embargo, quienes se adentren en los sótanos de la escuela de danza encontraran una terrorífica respuesta a la pregunta que se genera nada más comenzar la película: ¿Qué está pasando aquí?

Avisamos. Al igual que en las películas MARVEL, SUSPIRIA contiene una secuencia final, que se nos desvela concluidos los créditos.

LO MEJOR

Ambientación, fotografía, coreografías e interpretaciones. A nivel técnico SUSPIRIA ralla la excelencia.

A pesar de la duración, no se hace larga en absoluto.

El clímax. Extenuante, pero tremendamente satisfactorio.

LO PEOR

No se hace larga, pero si redundante.

Algún efecto de maquillaje…

Demasiado criptica. Se necesita mucho tiempo para desencriptar todas sus bondades.

No es una película de terror al uso, cosa que se agradece. Eso no significa que no sea terrorífica. Lo es. Y mucho. Y sangrienta… Mucho…

LA PREGUNTA

¿Por qué cada vez son menos los productores que se arriesgan con productos tan personales como ha resultado ser la visión de Guadanino de un film tan complejo como SUSPIRIA?

NOTA: 7/10

Wiman González

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Luca Guadanino maravilló a propios y extraños con su atípica “CALL ME BY YOUR NAME”, una fascinante historia sobre el primer amor, desde tan poco habitual punto de vista, que cosechó no pocos elogios y premios. Sorprende pues que se haya atrevido con semejante cambio de registro, nada menos...