El desentierro es la ópera prima el productor Nacho Ruipérez, que contaba ya con una carrera como cortometrajista, y que se lanza al largometraje con un thriller de intriga. El cine español ha tenido en este 2018 una gran cantidad de títulos correspondientes a este género, además de todo tipo y cómo no, algunos más atinados que otros.

En esta ocasión nos cuenta una historia en dos líneas temporales. En la actual, un chico investiga la desaparición de su padre años atrás con la ayuda de su primo, y a finales de los noventa el padre del protagonista, se ve en una situación en la que se mezclan varios temas como la prostitución, las drogas, las mafias organizadas, etc… Todo ello irá desencadenando que los secretos que se desvelan estrechen el embudo angustioso de la investigación de los jóvenes hasta casi no tener escapatoria.

Es una película irregular, llena de recovecos y subtramas, que dificultan la conexión con el espectador y es difícil que el público siga interesado o conmovido lo que ocurre hasta bien entrado el metraje. Quizá para ese momento es algo tarde, porque no han despertado el interés suficiente para que importe lo que le ocurren a los personajes. Si hay algo negativo que se puede decir de una película es que no te afecte lo que pasa en pantalla, y esa dificultad sucede gran parte de la duración de esta ópera prima. Tan sólo las escenas más sujetas a la acción consiguen despertar cierto logro y el suspense crece cuando pasado y presente empiezan a relacionarse de manera más certera.

El director demuestra pericia tras la cámara para ser un debut, y la realización es bastante conseguida técnicamente. Es una lástima que los vaivenes de la historia y la estructura narrativa, bastante enturbiada terminen por lastrar una película que tenía clara una determinación por el cine negro, sin prejuicios. En el aspecto positivo, hay que destacar esa voluntad férrea de hacer un producto de género. Quizá argumentalmente sea algo difusa, pero su forma resulta atractiva.

Esa negritud y la oscuridad de sus conspiras, seguro que hacen disfrutar a más de uno, aunque no sea el caso de quien escribe. Es muy meritoria, eso sí, la ambientación en la albufera de Valencia, un escenario perfecto para la historia y poco explorado por nuestro cine reciente, donde los excesos e incluso la corrupción encuentran un espacio perfecto y que sitúa a la película de manera bastante correcta.

La película está protagonizada por Michel Mahor y JanCornet, en los papeles de los jóvenes, y por Leonardo Sbaraglia como protagonista de la otra época que se retrata en el film. Cumplen con sus personajes, mientras que otros actores como Francesc Garrido, lamentablemente está bastante fuera de tono y en algún momento caen en una sobreactuación poco satisfactoria.

Hay que quedarse con las buenas intenciones de una película que podría haber conseguido ser bastante mejor con un guión más ajustado y con menos vertientes narrativas que no contribuyen al resultado final.

Nota: 5.

Chema López

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El desentierro es la ópera prima el productor Nacho Ruipérez, que contaba ya con una carrera como cortometrajista, y que se lanza al largometraje con un thriller de intriga. El cine español ha tenido en este 2018 una gran cantidad de títulos correspondientes a este género, además de todo...