Después de sufrir retrasos, reshoots, cambios, recortes, imposiciones e injerencias del estudio, llegando a modificar por completo el tercer acto de la película, PREDATOR, secuela de la grandísima e insuperable DEPREDADOR (Predator, John McTiernan, 1987), llega a nuestras pantallas, curiosamente, con el mismo título.

El film ha levantado no pocas dudas y suspicacias por parte de los fans del yautja y no sin razón. Las injerencias de la FOX han llevado al director a eliminar el final previsto, acabando con la participación completas de algunos actores y perdiendo a actores principales en la conclusión y clímax del film. ¿Falta de confianza en el producto final? Podría ser.

Lo que está claro es que, quienes apostaron por Shane Black, director y guionista de grandes referentes en el género de acción, dieron en el clavo. Black, junto con su compañero Fred Dekker (otro con un curriculum “ochenter” de aúpa y a quien se le dedica una muy emotiva secuencia durante Halloween, inspirada en una de sus más míticas películas) firman un guión que es a la vez respetuoso y continuista con el film de McTiernan, pero que se atreve a dar un paso más, en lo que podríamos afirmar sin ninguna duda, en la dirección correcta.

El film original contó con dos secuelas oficiales (y un crossover con otra criatura alienígena muy famosa…) que no funcionaron del todo en taquilla, por la simple razón de que… apenas había variación argumental. Llega el bicho, comienza la caza, héroe le derrota. James Cameron, director que no necesita presentación, entendió muy bien dicho problema y encontró una solución eficaz y definitiva. Coge el film original y multiplícalo. ALIENS, EL REGRESO aplico la formula al infinito. Millones de criaturas contra un grupo de Marines espaciales y en TERMINATOR 2 puso a dos ciborgs dándose de ostias. Y ambas cintas se encuentran en la cima del cine de acción/ ficción y a ver quién consigue superarlas.

Black se aplica el cuento y en esta ocasión nos plantea, desde la secuencia inicial, homenaje a la cinta original, que el Depredador no viene solo. Está siendo cazado por otro de su especie, más fuerte, más grande, más rápido y brutal. Acción y destrucción desde el primer minuto, lo que viene a ser un comienzo inmejorable.

Pero los problemas no tardan en hacer acto de presencia. El resto de personajes entra en la trama porque si, sin venir muy bien a cuento. Desde el grupo de militares tarados a un niño superdotado, sin olvidar a la experta bióloga de turno… O ese gore CGI que duele a la vista, como se echan en falta varios detalles de la mitología de la criatura (cuerpos decapitados colgando de árboles, la característica visión térmica de los Yautjas, el camuflaje óptico…), un montaje caótico, en el que no vemos nada cuando interesa, que salta de una secuencia a otra sin sentido (la secuencia de los cazas estadounidenses persiguiendo a la nave alienígena se interrumpe en dos ocasiones sin motivo) y la precipitación de los acontecimientos, dando la impresión de que todo ocurre en escasas 24 horas cuando sabemos que no es así.

Sumadle la carencia de una banda sonora “original”. Vamos a escuchar, de principio a fin, el (fabuloso) score compuesto por Alan Silvestri sin apenas variaciones. Henry Jackman se ciñe a lo conocido e innova lo justo para desentonar.

Black es un director muy personal, que siembra sus películas de divertida verborrea incontenible y acción de vieja escuela, contundente, nítida y bien contada, pero en esta película FOX ha cortado, modificado y alterado hasta la náusea el resultado final. Basta comparar los trailers previos para comprobar la desaparición de tramas completas, personajes, secuencias de acción, que afecta, y mucho, al desarrollo no solo de la trama, sino de los personajes.

En resumen, PREDATOR es la continuación que el espectador ha estado demandando durante treinta años y no se atrevía a confesar. Acción sin tregua, divertida, alocada, salvaje y trepidante, fresca, referencial, con más cazad…, perdón, depredadores en acción, plagada de violencia extrema, sin medida y sangre, mucha sangre. Es un espectáculo que nos retrotrae sin cortapisas a lo mejor (y más alocado) del género en la década de los ochenta, pero el estudio (casi) consigue boicotear todos sus logros aplicando cortes y cambio sin criterio que dilapidan parte de la experiencia. Si el espectador es capaz de perdonar todos esos deslices, va a encontrarse cara a cara con una cinta muy entretenida y altamente recomendable, pero que podía haber sido la secuela definitiva.

LO MEJOR

Los actores. Divertidos, mordaces y verborreicos.

Serie B de la buena. Trepidante, divertida y muy, muy bruta.

La música de Alan Silvestri.

Un buen director que sabe muy bien lo que hace.

LO PEOR

Los actores. Intercambiables y que aparecen en la trama sin sentido aparente, incluyendo un niño 100% asesinable.

Serie B de alto presupuesto, con un gore CGI que duele a la vista, con un montaje confuso y que va de aquí para allá sin sentido ni consecuencia.

La música de Henry Jackman cuando deja de sonar como Alan Silvestri.

Un buen director que, por mal que nos pese, no es John McTiernan…

LA PREGUNTA

¿Veremos algún día la versión sin cortes ni censura?

PUNTUACIÓN: 8/10 (Si, no es broma. Me lo he pasado pipa…)

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Después de sufrir retrasos, reshoots, cambios, recortes, imposiciones e injerencias del estudio, llegando a modificar por completo el tercer acto de la película, PREDATOR, secuela de la grandísima e insuperable DEPREDADOR (Predator, John McTiernan, 1987), llega a nuestras pantallas, curiosamente, con el mismo título. El film ha levantado no pocas...