Daniel Monzón comenzó como crítico, entre otros destacados medios, en la revista FOTOGRAMAS. Dio el salto al otro lado de la pantalla y debuto con nota con la entretenidísima EL CORAZÓN DEL GUERRERO.

Años después dirigió EL ROBO MÁS GRANDE JAMÁS CONTADO, para quien esto escribe, una de las mejores comedias de atracos, robos o timos que ha dado nuestro cine, en un género que se nos da fenomenal.

Incursionó en nuevos géneros, desde la muy hitchcockiana (ruego disculpen el termino) LA CAJA KOVAK, el maravilloso thriller carcelario CELDA 211 o EL NIÑO, una nueva demostración de talento y de que, en nuestro país, se puede hacer cine “de acción” tan bueno (o mejor) que en Jolibú.

Toda esta introducción viene a querer confirmar que soy fan del director, a quien profeso un enorme respeto y que, como espectador, celebro todas y cada una de sus películas, pero de repente me encuentro con YUCATÁN, una de las peores decepciones a las que me he enfrentado.

YUCATÁN parte de una premisa muy sencilla: En un crucero de lujo coinciden un trio de timadores, antiguos amigos, socios y amantes, quienes verán reflotar antiguas rencillas a la vez que preparan el golpe definitivo. Para complicar ya de por si la situación, encontramos a Antonio, un panadero que viaja con su familia y a quien la suerte ha concedido ciento sesenta millones en concepto de premio de lotería.

A priori, hasta aquí, ninguna pega. Tenemos a un grupo de sinvergüenzas sin más deseo en la vida que acumular riqueza y timar al prójimo de la manera más espectacular posible. En cuestión de minutos pueden organizar un impresionante sarao en varias localizaciones y decenas de extras para desvalijar a una pareja de pardillos.

Dibujado el decorado y los medios, enseguida comienzan los problemas. El más importante, los personajes, desdibujados, sin norte moral, que ni siquiera son cliché. Aburridos, sin carisma. El más preocupante, Luis Tosar, actorazo con arte, tablas y carisma, quien en esta ocasión no consigue reflotar este relato largo y aburrido, que navega en demasiadas aguas y quien ni siquiera con todo su talento consigue sostener este mejunje de géneros.

Se desaprovecha el entorno, se desaprovecha los otros talentos de los personajes. Por ejemplo, Rodrigo de la Serna encarna a un pianista seductor. Su número musical en solitario da lugar a un buen chiste, pero largo en exceso y que llega demasiado tarde en la trama. Stephanie Cayo, su compañera sentimental, está desaprovechada como bailarina y su despedida en la historia transcurre en off.

Peor suerte corren los familiares de Antonio (Joan Pera). Pura caricatura sin gracia ellos, mero adorno ellas. A excepción claro (no todo podía ser malo) de la excelente Alicia Fernández. Tierna, ingenua, divertida… La actriz consigue que todas sus intervenciones, al igual que el personaje interpretado, con mucha sensibilidad por un inigualable Joan Pera, sean un regalo.

Como decía, la película navega en múltiples géneros, (thriller, comedia, acción, musical) consiguiendo con ello que el ritmo de la película se resienta notablemente, lo que desemboca en una duración excesiva. En no pocas ocasiones bostezaremos de puro tedio… Una comedia debería mantener un tempo, un ritmo, pero YUCATÁN nunca llega a explotar sus bondades como comedia. Nos encontramos con una encontramos una retahíla de situaciones sin gracia, que podrían llegar a sonrojar al presentador de CINE DE BARRIO, interpretaciones (en su mayor parte) dignas de LA QUE SE AVECINA o AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA (que conste que no tengo nada en contra de estas comedias televisivas, en especial, con la segunda) y que desentonan con un film con un nivel de producción que aquí nos ocupa. Llegado el momento, los autores no saben ya cómo provocar la carcajada y recurren a la escatología pura, momento en el cual ya hemos perdido toda esperanza de que la película retome un rumbo coherente.

A esto hay que sumar tremendos agujeros en la narración, cuando no soluciones o situaciones que el guionista mete con calzador, dando la impresión de que la bendita casualidad ha comprado pasaje para el viaje.

En resumen, YUCATÁN es un batiburrillo de géneros que no acaba de funcionar, naufragando mucho antes de salir de puerto, a pesar de los esfuerzos de todos los implicados. Súmenle que el humor es rancio, caduco, cansino y antiguo, como de otra época.

A destacar el cariño que Joan Pera aporta a su personaje y a la energía que desprende Alicia Fernández, a quien me encantaría recompensaran con alguna nominación en los próximos Premios Goya.

LO MEJOR

Alicia Fernández. Explosiva, tierna, ingenua y deliciosa.

Joan Pera, casi perfecto.

El diseño de producción. De auténtico lujo.

LO PEOR

El trio protagonista, con Tosar a la cabeza, no consiguen salvar la película del naufragio más estrepitoso. Y que conste que lo intentan vehementemente.

El batiburrillo de géneros no termina de funcionar y acaba provocando que el film exceda una duración recomendable.

Que esta opinión pueda llegar a considerarse un ataque. Nada más lejos de la realidad. Me ha costado (y dolido), y mucho, escribir todas y cada una de estas palabras…

LA PREGUNTA

¿Por qué da la impresión de que no se ha aprovechado el talento del grandísimo Jorge Guerricaechevarría, guionista dotadísimo para la comedia negra y las situaciones rocambolescas?

NOTA:3/10

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Daniel Monzón comenzó como crítico, entre otros destacados medios, en la revista FOTOGRAMAS. Dio el salto al otro lado de la pantalla y debuto con nota con la entretenidísima EL CORAZÓN DEL GUERRERO. Años después dirigió EL ROBO MÁS GRANDE JAMÁS CONTADO, para quien esto escribe, una de las mejores...