En alguna ocasión he tenido que enfrentarme a películas basadas o inspiradas en libros o novelas sin conocer el material previo. En este caso conozco de primera mano el material adaptado y he seguido las noticias acerca de su adaptación cinematográfica desde 1997, así que puedo dejarles un par de curiosas anécdotas que seguro desconocían.

Para empezar, la saga THE MEG consta, a día de hoy, de cinco novelas. Solamente tres de ellas han sido editadas en nuestro país.

La primera de ellas, MEGALODÓN (THE MEG, Steve Alten, 1997) llegó a las librerías en un muy buen momento. Tras el mastodóntico exitazo que supuso JURASSIC PARK, Hollywood al completo estaba a la caza y captura de todo libro que oliera a dinosaurio o bicho gigante. Disney (si, Disney, lo han leído bien) compró los derechos de la novela, pero nunca llegó a hacer nada con ellos, probablemente debido al estrepitoso fracaso que supuso otra cinta de escualos gigantes, la muy divertida DEEP BLUE SEA.

En 2004, los derechos recalaron en New Line Cinema, quienes contrataron a nada menos que a Jan de Bont (Speed, Twister) y a Guillermo del Toro, quienes presupuestaron el film en nada menos que 150 millones de dólares. Los de New Line le dijeron que nanai, que se apañara con 70 millones. Por descontado, De Bont los mandó al carajo. El que más cerca estuvo de hacerse cargo, ya en el año 2015, fue Eli Roth… Pero menos de un año después abandonó y el proyecto acabó en las manos de un director más dócil, el realizador Jon Turteltaub (La búsqueda, El chico, Phenomenom…).

La novela, sinceramente, no pasará a la historia de la literatura por su calidad ni su rigor científico, pero si hay que reconocer que es de lectura ágil, breve y muy entretenida. Sus escasas 370 paginas pueden devorarse en apenas unas horas.

Otro logro de Alten en esta primera novela es que es tremendamente cinematográfica. Es básicamente un guion redondo, sin subtramas que lastren el desarrollo, con personajes que en algunos casos rozan el estereotipo, pero otros están perfectamente perfilados, escrito en secuencias que acaban en picos emocionantes que impiden que dejes de leer…

A grandes rasgos, la novela (y la película) narra la historia de un grupo de científicos en su lucha contrarreloj contra un megalodón, primo lejano del gran tiburón blanco, un fósil viviente de más de veinte metros de longitud y con un apetito voraz y que se creía extinto desde hace millones de años.

Sin entrar en spoilers, la primera secuencia del libro narra el ataque letal del Megalodón a un temible tiranosaurio (sic), dejando claro, con mucha sorna, que los dinosaurios de Spielberg apenas daban para almuerzo de la pescadilla…

Sobre el papel, nos encontramos frente a una aventura acuática de proporciones épicas, pero una vez se apagan las luces de la sala nos encontramos con… …lo de siempre, pero peor.

Para empezar, los productores han caído en el frecuente error de pretender que todos los colectivos, razas y especies estén presentes en la película. Chinos, japoneses, indios, alemanes, afroamericanos, armenios, marcianos, homosexuales, niños e incluso canes cubren todos los estereotipos habidos y por haber. TODOS ellos intercambiables, ya que ninguno aporta nada a la trama. Están ahí simplemente para ser devorados por el escualo de marras (y les apuesto a que pueden decirme en qué orden van a ir pereciendo los susodichos con un exiguo margen de error…).

Otro de los problemas de la cinta es la cantidad de licencias que se toma respecto a la novela. Vale que esta no es la gran obra americana, pero contaba con una estructura a prueba de bombas. Aquí todo pasa porque sí, pasando de un decorado a otro sin un porque muy definido. Estamos hablando de científicos (supuestamente) inteligentes, estudiosos, expertos y demás, que actúan como… bueno, como los tripulantes de la PROMETHEUS… (fans de la saga Alien, les pido perdón…)

En cuanto al tiburón de marras, ni siquiera el mismo se decide sobre qué tamaño debe tener y por momentos nos recuerda al Godzilla de Emmerich. Tan pronto te mide veinte metros como se encoge o duplica su tamaño. El aspecto del bicho, eso sí, es imponente, pero no terrorífico. Esperaba mucho más en este aspecto. En el libro es terrorífico, de tonos albinos, casi resplandeciente y que ataca salvajemente a todo lo que se menea. Aquí, el bicho se piensa muy bien cada movimiento, lo cual resulta del todo ilógico…

En este punto voy a terminar de hundirles las expectativas. A pocas horas de concluir el embargo que se nos impone a la prensa, el director Jon Turteltaub reconoció que la película ha sido recortada y remontada, eliminando TODA secuencia violenta o sangrienta para poder vender más entradas. Insiste en que la película no ha sufrido por esos recortes, pero desde aquí puedo decirles que sí, la película se resiente y se nota que se ha cortado demasiado. Incluso el protagonista, el estoico Jason Statham, se lamenta de los recortes y la censura. “Es una película de tiburones. ¿Dónde está la sangre?” llegó a declarar bastante molesto con el resultado final.

Y es que MEGALODÓN es tremendamente decepcionante. Como película no funciona y por mucho que me duela, ni todo el carisma de Statham (¡¡quien hasta se quita la camiseta!!) consigue salvarla de la mediocridad más absoluta. Todo ocurre de manera atropellada, yendo los personajes de aquí para allá sin saber muy bien porque, limitándose a colocarse, entre chistes, machadas, guiños y homenajes, en el lugar correcto para ser devorado de la manera más impactante (y torpe) posible.

El director y sus guionistas apenas han trabajado en ningún tipo de atmosfera. Se limitan a soltar a su temible criatura en el momento que menos se lo espere el espectador, funcionando a golpe de efecto, sin preparación y sin lógica alguna… (Vamos a ver, es un bicho de veinte metros. Veinte. ¿Es que nadie lo ve venir?)

En resumen, una de las decepciones del año. Le tenía muchas ganas, pero los continuos avances y tráilers ya me provocaba muy malas sensaciones. Finalmente, mis temores más profundos han resultado realmente fundados. MEGALODON ni siquiera cumple como entretenimiento, trasteando entre varios géneros sin definirse. No es un film de terror, ni es una comedia y desde luego, no es el típico producto Made in Statham. Es otra más, del montón.

LO MEJOR

Jason Statham derrochando de carisma, one liners y poderío físico. Este debería haber sido su pase a la primera división…

En el cine se estaba fresquito.

LO PEOR

Veinte años para esto…

Perpetua sensación de que todo esto ya está muy visto.

Los personajes, estúpidos, estereotipados e intercambiables. Hay un momento en la película en que uno de ellos se sacrifica por otro y nos da igual, ya que todos son intrascendentes para el devenir de la trama.

LA PREGUNTA

película está presupuestada en nada menos que ciento cincuenta millones de dólares… A ver en números, que se aprecia mejor. 150 millones de la verde moneda…

Una vez vista, estos brillan por su ausencia…

PUNTUACIÓN: 3/10

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