Tengo que reconocer que ya me había olvidado (y como yo, apuesto a que millones de espectadores en todo el mundo) de EL PROTECTOR (THE EQUALIZER, Antoine Fuqua, 2014) así que recuperé el film original horas antes del pase de su secuela, solo para refrescar la trama.

Basada (parcialmente) en una serie de televisión, EL PROTECTOR nos contaba las aventuras de Robert McCall, un antiguo agente de la CIA (o eso se nos da a entender, pues nunca se verbaliza) reconvertido, tras su muerte (es una larga historia…) en justiciero urbano, con base en Boston. Ceñido a un estricto código de honor, defiende al desvalido y al indefenso sin esperar nada a cambio. Durante el día, es un chofer de alquiler, pero por la noche, venga las afrentas a sus clientes o personas cercanas de la manera más expeditiva y dolorosa posible…

En un momento de la trama, una de las amistades de Robert fallece de un modo muy violento. Ahí es cuando McCall decide salir de las sombras para resolver el caso y vengar a una vieja amiga.

Como les decía, no recordaba mucho EL PROTECTOR, básicamente porque era “otra más” en sumarse a la moda de “maduritos peleones”. Tenemos a Liam Neeson y Keanu Reeves con sus franquicias de justicieros, a los que se les ha sumado sin suerte ni gracia Bruce Willis con su “Death Wish”. A pesar de ello, el film de Fuqua y Washington destacaba por contar con un actor carismático, con unas coreografías “dolorosas”, vistosas y expeditivas y sobretodo, por contar con un villano que de verdad daba miedo, aunque al final no era tan fiero el lobo…

En esta ocasión nos encontramos con una repetición punto por punto del primer film, solo que se nos invita a pensar que el conflicto se va a “internacionalizar”, cosa que no acaba ocurriendo, quedándonos de nuevo en la ciudad de Boston, cosa que no acabamos de entender, ya que, en el primer film, hasta el último de los policías corruptos acababan descubriendo la vertiente “vengativa” de McCall.

Como en aquella, las subtramas no nos llevan a ninguna parte, no aportan nada a la trama principal, por no hablar del resto de personajes de la trama. (¿Alguien recuerda al dependiente que quería convertirse en guardia de seguridad o a la prostituta que desencadenaba la trama y que desaparecía, inexplicablemente, en el segundo acto, porque sí?).

Aburrida por momentos, acaba repitiendo todo lo rescatable del primer film y desgraciadamente, todos los errores. Y eso es porque, sencillamente, el guionista se cree más listo que los espectadores y hace continuas referencias a las obras de Proust y Ta-Neishi Coates, EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO y ENTRE EL MUNDO Y YO, respectivamente, intentando explicar sin palabras el mundo interior de McCall, el porqué de su insomnio o la subtrama con el joven Miles, o la del anciano que busca a su hermana, entre otras. El problema es que Fuqua le sigue el rollo y pierde (muchos) minutos mostrando las portadas de ambos libros, dándoles importancia, pero sin revelar el porqué. Para el espectador casual quedan como planos vacíos que no aportan nada a la trama mientras que el espectador medio siente que se le está intentando decir algo, pero no sabe muy bien que…

Eso acaba desembocando en subtramas insulsas que no aportan (aparentemente) nada a la trama principal, provocando bostezos en la platea, sobretodo en su (interminable) tercer acto. Y eso que EL PROTECTOR 2 dura siete minutos menos que su predecesora…

Si a esto añadimos que el film es insultantemente predecible y que sufre la carencia de un villano carismático, (cosa que si tenía el primer film), acabamos pidiendo la hora antes de tiempo.

En resumen, EL PROTECTOR 2 repite todos los errores del primer film. Si nos gustó el primer film, no nos va a decepcionar y vamos a ver a Denzel Washington pegando ostias como panes y salir de los entuertos más rocambolescos a base de astucia, ingenio y si, mamporros. Por otra parte, es una lástima que se descuide el guion, porque Washington es un actor al que se le nota que disfruta construyendo un personaje complejo, con multitud de aristas, de gran coraje, corazón y un estricto código moral y ético, que queda en manos de un director y guionista en modo piloto automático, los cuales acaban entregando al público una secuela genérica, repetitiva y sin garra. Una verdadera lástima.

LO MEJOR

Las secuencias de acción, verosímiles y dolorosas…

Por momentos, el carisma de Washington consigue rescatar a la película de su falta de ambición…

Que he conseguido acabar esta reseña sin mencionar que es la primera secuela que… No, no voy a decirlo…

LO PEOR

A pesar de durar aproximadamente siete minutos menos que su antecesora, se hace mucho más larga. Esto es debido a la cantidad de subtramas que arrastra la película.

Como nos encontramos repitiendo película, no nos extraña que no se haya cuidado el argumento, tan solo se le ha dado a McCall otra excusa para machacar al prójimo.

La falta de tensión. A la película le pesa, y mucho, el carecer de un buen villano, cosa que sí tenía el primer film.

LA PREGUNTA

En el primer film, hasta el tato acababa descubriendo la identidad del héroe. Siendo así, ¿Por qué continúa teniendo su base de operaciones en Boston?

Nota Factoría del Cine: 4

Wiman González

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Tengo que reconocer que ya me había olvidado (y como yo, apuesto a que millones de espectadores en todo el mundo) de EL PROTECTOR (THE EQUALIZER, Antoine Fuqua, 2014) así que recuperé el film original horas antes del pase de su secuela, solo para refrescar la trama. Basada (parcialmente) en...