La vida de Erwan (François Damiens), un hombre viudo de mediana edad, con una hija embarazada y un negocio de desactivación de bombas, da un vuelco al descubrir que su padre no es tal, por lo menos si se tiene en cuenta la consanguinidad. Por cosas del azar, Erwan acude con su hija embarazada al médico, para asegurarse de que el bebé no sufra una enfermedad familiar, y allí descubre que entre el ADN de su padre y el suyo no hay coincidencias. Este es el aparentemente convencional punto de partida de Sácame de dudas (CarineTardieu, 2017), aunque a lo largo de sus dos horas de metraje, lo que por cierto resulta excesivo, la cinta se va a hacer fuerte gracias a un guion trabajado en el que se intenta sorprender al espectador y alejarse de los lugares comunes.

Porque a primera vista el tema del descubrimiento de la verdadera identidad paterna parece muy poco novedoso, pero aquí se intenta reflejar de la forma más natural y con el menor dramatismo posible. Es muy interesante como tras conocer a su padre biológico, Erwan parece dejar atrás su identidad escindida y recupera la iniciativa. Iniciativa para lanzarse en el terreno amoroso, aunque después le pueda crear quebraderos de cabeza, y en su labor como padre. Su hija, Alice, está decidida a ser madre soltera, pero el descubrimiento fortuito de Erwan hará que éste intente por todos los medios que Alice no le niegue a su hijo la posibilidad de tener un padre, por muy inmaduro que éste pueda parecer.

Eso sí, todo esto no quita para que Erwan quiera y se preocupe por Guy, el que ha sido su padre desde que nació y el que le ha cuidado y educado para ser la persona que es. Hay una secuencia muy bonita en alta mar en la que por un lado, se resume el preciosismo paisajístico que reina en la cinta y por el otro, se escenifica la complicidad entre padre e hijo. Un padre y un hijo que en apenas unos segundos recuerdan, con nostalgia, un pasado familiar plácido y feliz. Más allá de pruebas biológicas está la demostración de los afectos y en eso Guy, a su manera varonil, siempre ha respondido.

En Sácame de dudas son precisamente los hombres los que tienen que hacerse cargo de la familia y de la gestión de las emociones, una parcela que suele estar reservada para los personajes femeninos. De este modo Erwan tuvo que sacrificar su carrera profesional para cuidar a su hija, tras la muerte de la madre. Un hecho del que apenas se hace hincapié, pero que puede también explicar el extrañamiento inicial en el que vive el personaje. Aun así puede que la vida sea sabia y haya guiado a Erwan por un camino alejado de la primera línea, sabedora de que era una bomba familiar la que requería de su ayuda.

Nota Factoría del Cine: 7

Laura Acosta

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La vida de Erwan (François Damiens), un hombre viudo de mediana edad, con una hija embarazada y un negocio de desactivación de bombas, da un vuelco al descubrir que su padre no es tal, por lo menos si se tiene en cuenta la consanguinidad. Por cosas del azar, Erwan...