Después de varios años alejado de la gran pantalla, el director norteamericano Gus Van Sant vuelve a la realización con No te preocupes, no llegará lejos a pie, una cinta producida por Amazon, sobre la vida del caricaturista John Callahan, un tipo alcohólico y excesivo que quedó tetrapléjico tras un accidente de tráfico. Sin embargo, este terrible suceso no está contado desde el dramatismo, ya que en parte como consecuencia de ello Callahan consiguió encontrar su lugar en el mundo y su salvación gracias al arte. Sin duda uno de los mensajes más importantes que uno puede sacar después de ver la cinta es el de la capacidad que tiene el arte, en su caso el dibujo, para sacarte de problemas. Callahan tuvo que lidiar con una infancia muy problemática, ya que fue abandonado y acogido por una familia y su respuesta fue refugiarse en el alcohol. Por mucho que intentara esconder el dolor que le causaba el rechazo, sufrido por su madre, a través del humor y el pasotismo, Callahan sufría doblemente. Él pensaba que el alcohol le podía inhibir de todo, pero lo que hacía era infringirle un doble daño. Al pasarse casi todo el día borracho apenas podía disfrutar de nada y cuando el efecto se esfumaba la desazón le volvía a envolver. Hasta que Callahan descubrió su capacidad para dibujar y el círculo vicioso tocó a su fin. Aunque no tenía una habilidad especial, sino que más bien sus viñetas eran simples, su humor corrosivo y su capacidad para tocar temas tabúes le hicieron encontrar un pequeño nicho de mercado y sobre todo su lugar en el mundo.

Es admirable como Van Sant empareja fondo y forma durante todo el largometraje, consiguiendo que la historia se presente de forma caótica y llena de saltos temporales. En algunos momentos puede parecer confusa esa división que se produce entre realidad e imaginación, pero resulta acertada para entender el alma volcánica y enmarañada de Callahan. Sin olvidar la genial aparición de sus viñetas originales que están perfectamente integradas en el relato y que nos dicen mucho más de la personalidad del caricaturista que cualquier párrafo de guion. Eso sí, sin la presencia de Joaquin Phoenix muy posiblemente todo habría quedado en saco roto. Phoenix es Callahan desde el primer plano y Van Sant sabe que lo mejor que puede hacer es situar la cámara lo más cerca posible de su estrella para que así todo fluya. Y fluye, gracias a la capacidad que tiene Phoenix de abandonar su ser y mimetizarse en el personaje. Prácticamente ninguna otra interpretación puede hacerle sombra, pero merece unas palabras la aparición de Rooney Mara que con su magnetismo y su atípica presencia dan luz al relato en las escasas secuencias que aparece.

No obstante, reconociendo la originalidad inicial de la propuesta y su humor negro, muy fiel al personaje real, la cinta se va volviendo más convencional con el paso de los minutos y no aporta mucho más que el típico relato de superación del hombre que se cae y se levanta, aunque sea con ayuda de un grupo de chichos de barrio que, como el propio Callahan, no parecen tener reservado un futuro muy halagador.

Laura Acosta

Nota: 7

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Después de varios años alejado de la gran pantalla, el director norteamericano Gus Van Sant vuelve a la realización con No te preocupes, no llegará lejos a pie, una cinta producida por Amazon, sobre la vida del caricaturista John Callahan, un tipo alcohólico y excesivo que quedó tetrapléjico tras...