Las adaptaciones de videojuegos están de moda… Otra vez. Ya sea por la alarmante falta de ideas que tiene en jaque a una industria cada vez más centrada en secuelas, relanzamientos o recuperaciones tardías de viejos éxitos, los estudios buscan inspiración en el otro sector de ocio más exitoso del mercado.

En los últimos años hemos recibido adaptaciones para todos los gustos. PRINCE OF PERSIA, TOMB RAIDER, ASSASINS CREED, ANGRY BIRDS (!), el homenaje a todo lo retro que supone READY PLAYER ONE o PIXELS, esa tontería inofensiva protagonizada por Adam Sandler que desmerecía al cortometraje del mismo nombre.

Antes tuvimos adaptaciones más o menos acertadas. SILENT HILL, del añorado Cristophee Gans destaca sobre la mediocridad del resto de producciones. FINAL FANTASY, DOOM, SUPER MARIO BROS, DOA: DEAD OR ALIVE, la saga RESIDENTE VIL (a pesar de que un par de títulos de la serie resultan bastante reivindicables), HITMAN, STREET FIGHTER o DOBLE DRAGON, sin olvidar los horrores fílmicos de infausto recuerdo perpetrados por el germano UWE BOll: ALONE IN THE DARK, HOUSE OF THE DEAD, FAR CRY, BLOODRAYNE o DUNGEON SIEGE.

RAMPAGE nos llega de la mano de WARNER BROS, compañía que, de un tiempo a esta parte, se ha especializado en películas de bichos gigantes aficionados a la destrucción masiva. No hace mucho estrenaron la primera entrega de PACIFIC RIM, un homenaje al género Kaiju Eiga de Guillermo del Toro. Le siguieron GODZILLA y KONG: SKULL ISLAND y en unos meses llegará a nuestras taquillas MEG, protagonizada por Jason Statham, quien se batirá el cobre con un tiburón prehistórico de más de veinte metros de longitud.

La pregunta que cabe hacerse es, si las adaptaciones de videojuegos a la gran pantalla y a pesar de contar con grandes historias, han fracasado en su puesta de largo cinematográfica, ¿Qué ha visto WARNER en un videojuego tan insípido como RAMPAGE?

Interludio para un poco de historia. RAMPAGE fue creado la hoy desaparecida Midway. La empresa no pudo sobrevivir a una muy terrible situación económica y Warner se hizo con la compañía y con muchas de sus (jugosas) licencias, como MORTAL KOMBAT o SPY HUNTER. De esta última todavía resuenan los rumores de la posible adaptación por parte de John Woo con Vin Diesel de protagonista…

Y es que RAMPAGE, el videojuego, ni siquiera tiene una historia. Los jugadores podían elegir entre tres gigantescas criaturas: George, el gorila, Lizzie el cocodrilo y el lobo Ralph para destruir ciudades, aniquilar ejércitos y alimentarse con los aterrorizados ciudadanos. Fin del interludio.

Respondiendo al porqué WARNER ha dado luz verde a una película con un argumento tan poco sugerente es sencillo. Al carecer de una mitología rica en detalles, resulta fácil de adaptar. Al contrario que SILENT HILL o SUPER MARIO BROS, no existen protagonistas ni antagonistas. No hay una narrativa que nos lleve a un épico final. El juego consiste en arrasar ciudades. Así de simple.

WARNER ha confiado en un director experto en filmes supeditados a los efectos especiales, Brad Peyton, (VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA y SAN ANDREAS, nada que ver con el exitoso juego de Rockstar), para llevar a la gran pantalla las aventuras de estas tres monstruosidades genéticas.

Para darle un poco de empaque a la cosa, se contrata al carismático Dwayne “La Roca” Johnson, actor muy cómodo en este tipo de producciones (a JUMANJI me remito) y a un grupo de secundarios vistosos que apenas puedan hacer sombra a los verdaderos protagonistas del reparto (aunque es justo decir que Jeffrey Dean Morgan se roba la película).

RAMPAGE narra la historia (si, tenemos historia) de Davis Okoye, un primatólogo (que después descubriremos que en otra vida fue un experimentado soldado, muy necesario para este tipo de producciones) que cuida de una reserva de animales. Se nos presentará a George, un gorila albino con quien Davis tiene una relación muy especial. Más que una amistad, se consideran familia.

En estas que una empresa de genética extravía uno virus artificiales, creado a partir de lo peor (o lo mejor, según se mire) del reino animal. En estas que las capsulas que contienen el virus, tres para ser exactos, acaban en las cercanías (o directamente, en las tripas) de dos animales salvajes. La ultima capsula acaba afectando a George, quien en tan solo una noche acaba doblando su tamaño, su fiereza, fuerza y velocidad.

RAMPAGE arranca en el espacio, en una secuencia narrada con un ritmo brutal, mucho pulso, tensión y ceñida a una música envolvente y misteriosa. Pero la película no quiere ser nada más que un film de puro entretenimiento y enseguida se acomoda en “lo de siempre”, aunque en este caso no resulta ofensivo. El carisma y sentido del humor de La Roca resultan muy adecuados para marcar el tono de la película. Las secuencias de acción son impresionantes y los ataques de las criaturas recuerdan, por momentos, a JURASSIC PARK.

Lo mejor es cuando las tres bestias se encuentran por fin en Chicago. Ahí es cuando el caos y la destrucción campan sin medida ni control.

Los efectos especiales son soberbios. Las criaturas son terroríficas y sus movimientos, asombrosos. El nivel de efectos especiales a día de hoy es tan inmersivo, tan realista que cuesta pensar que hace poco más de dos décadas todavía se utilizaban efectos físicos.

Analizando el reparto, La Roca está en su salsa. Humor blanco, mucho carisma y acción física.

Del resto del reparto, poco que contar. Los malos son malos porque sí. Son avariciosos, despiadados y bastante idiotas. Los militares son… tópicos ambulantes. La chica es, lamentablemente, totalmente prescindible e innecesaria en el devenir de la trama, aunque se agradece que no se fuerce una historia de amor…

Por último, tenemos a Jeffrey Dean Morgan, quien, como decía unas líneas más arriba, se roba la película con su humor y carisma.

Al igual que RAMPAGE, el videojuego, el cual tampoco resultaba memorable, la película acaba siendo un entretenimiento breve y muy disfrutable, pero para nada satisfactorio. El argumento apenas da para un film de media hora, alargado a base de secuencias de destrucción, espectaculares sí, pero totalmente prescindibles.

¿Quiere decir eso que RAMPAGE es una mala película? En absoluto. Como adaptación de un videojuego es increíblemente fiel y como entretenimiento es muy digno. Durante su metraje no nos faltaran chistes o explosiones. Es una película sobre animales mutados genéticamente. Viendo el poster nadie espera soliloquios shakesperianos.

En resumen, PROYECTO RAMPAGE es, a falta de una expresión mejor, una verdadera animalada. Excitante, inverosímil, espectacular, explicita, violenta y tremendamente entretenida.

No es una obra maestra, pero tendrá el honor de pasar a la historia como una de las adaptaciones de videojuego más fieles jamás filmadas. Para algunos, es un comienzo.

LO MEJOR:

LA ROCA. Puro carisma. Su relación con George y sus interacciones se encuentran entre lo mejor de la cinta.

Jeffrey Dean Morgan, muy notable.

El prólogo en el espacio, que sabe a poco.

LO PEOR:

Quitando al protagonista y al agente especial que encarna Morgan, el resto de personajes son completamente planos. Tiene más carisma cualquiera de las criaturas mutantes. Cualquiera.

Que para lo que cuenta, dura demasiado.

Lo peor que se puede decir de ella es que no deja ningún instante para el recuerdo. Se olvida tan pronto como se abandona la oscuridad de la sala.

LA PREGUNTA

¿Soy el único que tiene la sensación de que el mero motivo de existencia de esta película es para tantear y evaluar la reacción del publico ante la inminente secuela de Godzilla, que le unirá en pantalla con King Kong y otras criaturas gigantescas, aplanándose el lomo a bastonazos?

NOTA: 6/10

Wiman González

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Las adaptaciones de videojuegos están de moda… Otra vez. Ya sea por la alarmante falta de ideas que tiene en jaque a una industria cada vez más centrada en secuelas, relanzamientos o recuperaciones tardías de viejos éxitos, los estudios buscan inspiración en el otro sector de ocio más exitoso...