Que Jackie Chan regrese a la gran pantalla, a pesar de su edad, es siempre una gran noticia. Si además viene acompañado por Pierce Brosnan y ambos están dirigidos por Martin Campbell, autor de GOLDENEYE y CASINO ROYALE, para muchos, dos de los mejores films de la franquicia Bond, está casi todo dicho.

Chan interpreta a un modesto hostelero británico que pierde a su hija Fan, su única familia, en un atentado terrorista vinculado al IRA. Brosnan es Liam Hennessy, un político que, en su juventud, estuvo vinculado al grupo terrorista. El anciano le pide ayuda para identificar a los asesinos y así ejecutar su venganza, pero la verdad no será fácil de asimilar.

Hacía tiempo que Jackie Chan no se dejaba ver en grandes producciones de Hollywood, así que sorprende mucho más que su “regreso” sea en una producción tan “atípica” como el thriller político. Uno podría pensar que en este tipo de argumentos no hay espacio para su personalísimo estilo marcial, reconocible y muy cercano a los cómicos como Harold Lloyd, Chaplin o Buster Keaton, y así ha sido. El actor se entrega a un personaje muy diferente a su habitual bufón bienintencionado. Jackie Chan ha venido a buscar venganza… Y se la va a tomar, cueste lo que cueste.

El polifacético actor (cantante, productor, filántropo, actor de doblaje…) nos tiene acostumbrados a secuencias de lucha vertiginosas, que exprimen al máximo su talento para la comedia, su gestualidad y expresividad. Sin embargo, en esta ocasión, a punto de cumplir los sesenta y cuatro años, deja las cabriolas y sus “gracietas” para interpretar a un personaje totalmente opuesto al noventa por ciento de su filmografía, un hombre dolido y triste, con un pasado turbulento, pero no olvidado, cansado de que la ley no actúe y que decide tomar la justicia por su mano. Chan nos dedica una actuación contenida y sutil, demostrando que es algo más que una estrella del cine de acción. Aquí hay un actor con mucho que decir.

Brosnan no le va a la zaga. Su personaje no es un villano al uso. De hecho, no es un villano, es algo más peligroso. Un hombre con firmes convicciones que sabe muy bien lo que está haciendo y cree muy firmemente en que lo que está haciendo es por un bien mayor.

Su personaje está muy alejado de los villanos unidimensionales, y así lo interpreta, con múltiples de detalles sutiles y mucha carga dramática.

Campbell dirige con mano férrea las escasas secuencias de acción, pero las ejecuta con maestría. Lamentablemente, Jackie Chan no está para demasiados trotes y se notan, y mucho, el uso de dobles (el maravilloso y aclamado JACKIE CHAN STUNTS TEAM) y algún que otro cable. Aun así, las secuencias no brillan por su espectacularidad, sino por su contención, concisión y contundencia. Chan es, en esta ocasión, más expeditivo que de costumbre.

La película evita tropezar en varios de los tópicos del género, aunque otros los abraza sin complejos. La trama avanza, sembrando más misterios y dudas a cada minuto, enredando más hilos, más personajes, más drama y más tensión.

En algunos pasajes, podríamos estar hablando de dos películas diferentes. Por un lado, la trama política y de espionaje y por otra, la historia de venganza, más teniendo en cuenta que, en un determinado momento, el personaje de Chan desaparece de la trama, dejándonos simplemente un thriller político muy turbio. Y ese espacio para desarrollar la historia y los personajes se agradece. Honestamente, sería muy poco verosímil tener al actor asiático correteando y derrotando a villanos como si tal cosa durante las casi dos horas que dura la película.

Técnicamente, la película está lejos de los grandes presupuestos, pero Campbell se las apaña para dotar a las imágenes de suciedad, sembrando estampas deprimentes en la retina del espectador. Como decía, las secuencias de acción son breves e impactantes y muy bien diseminadas por el metraje, cosa que se agradece, ya que la trama es tan apasionante y enredada que resulta agradable que la interrupción sea mínima.

En resumen, un Jackie Chan en un registro muy distinto, un Brosnan muy turbio, un Campbell que no ha perdido su mano en una película que los fans del actor asiático disfrutarán, sobre todo, por la nueva facetaE de su actor favorito, pero que, a su vez, podrán disfrutar los que busquen ese “algo más” en una película de acción.

Notable alto.

LO MEJOR

El cambio de registro de Jackie Chan. Contenido, doloroso… y muy cabreado.

Brosnan, dotando de personalidad a un villano que, en manos de otro, habría resultado, seguramente más plano.

El entrenamiento de Jackie Chan.

LO PEOR

Identificar a los extras/dobles de nuestro amado Chan resulta una decepción mayúscula. Esas pelucas de baratillo les delatan.

Que algunos hayan tardado tanto tiempo en darse cuenta de que Jackie Chan es mucho más que un actor marcial.

LA PREGUNTA:

¿Será este el (esperado) regreso del actor asiático al cine de primera fila y grandes presupuestos o dará inicio a una nueva faceta alejada de las producciones de acción?

NOTA: 7/10

Wiman González

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Que Jackie Chan regrese a la gran pantalla, a pesar de su edad, es siempre una gran noticia. Si además viene acompañado por Pierce Brosnan y ambos están dirigidos por Martin Campbell, autor de GOLDENEYE y CASINO ROYALE, para muchos, dos de los mejores films de la franquicia Bond,...