Diez años después de conquistar SUNDANCE, las taquillas de medio mundo y casi, casi, el Oscar a la mejor película con LITTLE MISS SUNSHINE, Jonathan Dayton y Valerie Faris regresan a la actualidad cinematográfica rememorando el partido de tenis que cambió al mundo.

LA BATALLA DE LOS SEXOS cuenta la historia real ocurrida a principio de los años setenta, cuando Billie Jean King, una de las jugadoras más grandes del tenis y una de las mejores deportistas de toda la historia (Wikipedia dixit), rompe con la ATP de América (Asociación de tenistas profesionales) debido a la insalvable brecha salarial entre ambos sexos y organiza, junto al resto de tenistas femeninas, un torneo propio, a fin de boicotear un prestigioso torneo americano.

Estamos acostumbrados a este tipo de films basados en hechos reales y, de entrada, antes de sentarnos en nuestras butacas, ya conocemos el desenlace. Quizá por eso, el trabajo realizado por los directores Jonathan Dayton y Valerie Faris (pareja en la vida real) es digno de alabanza. no solo vamos a ser testigos de un evento deportivo, sino que han puesto acento en las diferentes cuestiones que culminaron en el partido que cambió la historia, léase la transformación personal, social y psicológica de la tenista y cuantos la rodean.

El film está rodado de manera exquisita. La ambientación es impecable. Más allá de decorados, maquillajes y peinados de la época, la película brilla con luz propia. La iluminación, los encuadres, la fotografía… Todo plano está perfectamente integrado en la época, trasladando al espectador al centro del conflicto.

Resulta meritoria la forma en que se han filmado los partidos de tenis, sobre todo el enfrentamiento final, huyendo de montaje por corte y centrándose en planos largos, muy físicos, dando suma importancia a cada punto en juego.

La selección musical es otro acierto, pero es la música de Nicholas Britell la que nos lleva de la mano. Soberbio el modo que envuelve las secuencias de, por ejemplo, el flirteo entre Billie Jean y otro personaje.

El reparto es de órdago. Andrea Riseborough, Elisabeth Shue (cuanto te hemos echado de menos…), Austin Stowell, Bill Pullman, Eric Christian Olsen, Alan Cumming, John C. McGinley y Sarah Silverman están perfectos en sus papeles. Algunos aparecen de forma muy breve, pero lo justo para brillar. Tenemos incluso algún agradable cameo de un miembro de la familia Bridges, a quien alguno echamos mucho de menos…

Pero lo mejor, sin duda alguna, son la pareja protagonista. Emma Stone está en el mejor momento de su carrera. La actriz se vale de su increíblemente expresiva mirada para transmitirnos las dudas, miedos y determinación que asolan a su personaje. Simplemente, perfecta. Una nueva prueba de su talento y versatilidad…

Steve Carrell interpreta a Bobby Riggs, a quien en principio se nos presenta como antagonista, pero a quien los directores dotan de mil y un matices, construyendo un personaje con muchas aristas, con muchos miedos y no pocas virtudes. Más allá del “villano” al uso o bufón de opereta (viendo los trailers, esa es la impresión que nos queda), Carrell humaniza a su criatura, sorprendiendo al público en cada momento (y arrancándonos más de una carcajada, por qué no decirlo).

LA BATALLA DE LOS SEXOS es una película consciente de lo que cuenta y, sin restarle ligereza al asunto que retrata, mima a sus personajes y, sobre todo, nos recuerda dolorosamente lo vigente de la mayoría de temas que aborda.

El único problema es que en ocasiones se nota demasiado que es una película “de diseño”, hibrido de drama y comedia, facturada para llegar a cuanto más público mejor.

Eso no resta valor a la propuesta. Sí, es previsible, si, ya hemos visto muchas películas como esta, pero el mensaje sigue vigente. Y el valor del film no está en retratar una victoria, sino en concienciar al público que ese día, hace ya cuarenta años, dio inicio una lucha, y que, desgraciadamente, prácticamente ninguno de los temas que se abordaron (y que darían para varias películas) se han solucionado. Es por todos conocido que, hace unos meses, la propia Emma Stone confesaba cómo en el pasado algunos de sus compañeros de reparto habían renunciado a parte de sus sueldos para que ella recibiera el mismo sueldo. Parece mentira lo que hemos avanzado como especie en este tiempo y lo poco que hemos avanzado en temas verdaderamente importantes.

En resumen, LA BATALLA DE LOS SEXOS es una película que se ve con facilidad (sus 121 minutos pasan volando), y vuelve a demostrarse que la actriz es capaz de encandilar al público con su (preciosa) mirada, por más que le pongan delante un par de anteojos…

LO MEJOR
El sentido del humor que envuelve la propuesta.
La pareja protagonista. Ambos deberían figurar ya entre los candidatos al Oscar en sus respectivas categorías.
La fotografía, el diseño de producción y la banda sonora.

LO PEOR
Se toca con bastante ligereza algunos momentos (en la vida de los dos protagonistas) que merecían más atención, pero, como dice uno de los personajes del relato, de manera muy acertada: “Esto es entre ella y el tenis”.
Se nota demasiado que se trata de película diseñada en laboratorio para agradar a cuanto más público mejor, lo cual no es malo per se, pero algo habrá que poner en este apartado…

LA PREGUNTA:
¿Por qué no se ha respetado el verdadero carácter de los personajes? Bueno, la respuesta es sencilla: No habría habido lugar para la comedia.

NOTA: 7/10

Wiman González

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Diez años después de conquistar SUNDANCE, las taquillas de medio mundo y casi, casi, el Oscar a la mejor película con LITTLE MISS SUNSHINE, Jonathan Dayton y Valerie Faris regresan a la actualidad cinematográfica rememorando el partido de tenis que cambió al mundo. LA BATALLA DE LOS SEXOS cuenta la...