Desde la irrupción de SPIDERMAN (o X-MEN, o la trilogía de BATMAN de Nolan… Culpen ustedes a quien quieran…) las Majors de Hollywood han abrazado con entusiasmo a los superhéroes. De un tiempo a esta parte (y les habla un devoto seguidor de Marvel y Dc) las carteleras han sido tiranizadas por macarras en mallas. Si a eso le sumamos el masivo ejercicio de rescate de antiguas franquicias, remakes, reboots, reinicios, reinvenciones, secuelas tardías (STAR WARS, BLADE RUNNER, JUMANJI…) al público medio no le quedaba otra que llorar desconsolado por la falta de originalidad (ojo, que no de calidad) en las carteleras.

Y en el que ha sido, sin duda, el peor agosto cinematográfico en años, (o así lo han proclamado a los cuatro vientos los agoreros de siempre) queda más claro que nunca que la formula se está agotando.
En lo que en otros tiempos habrían sido apuestas seguras, este verano el conteo de cadáveres es abrumador. VALERIAN Y LA CIUDAD DE LOS MIL PLANETAS, ARTURO: LA LEYENDA DE EXCALIBUR, GHOST IN THE SHELL, TRANSFORMERS: EL ULTIMO CABALLERO, POWER RANGERS, CARS 3, PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR, LA MOMIA, VIGILANTES DE LA PLAYA, ALIEN COVENANT, LA TORRE OSCURA…
Muchos de estos largometrajes han sido directamente masacrados por público y crítica, o directamente ignorados. Y la mejor parada ha sido GUERRA EN EL PLANETA DE LOS SIMIOS, una de las películas del año y que, no se sabe muy bien por qué, ha sido ignorada en las taquillas…

Esta introducción viene a cuento de que, cuando por fin alguien hace algo original, ¿Qué es lo que hace la audiencia? Darle la espalda, ignorarla o directamente lanzarla a las llamas…

Y es que Darren Aronofsky no hace películas fáciles. EL LUCHADOR es claramente su película más accesible, pero CISNE NEGRO, LA FUENTE DE LA VIDA o su debut, PI, FE EN EL CAOS dejaron, y disculpen la expresión, a más de uno con el culo torcido. Alguna ofrece más claves y mecanismos para desentrañarla que otras, pero en esencia, es un director bastante críptico.

Pido disculpas por demorar tanto el “ir al grano”. Hace cinco días que vi esta película, y, por lo tanto, hace cuatro días y medio que debería haber entregado este artículo de opinión. Y no está resultando nada fácil.

MOTHER! es una de esas películas que no sabes muy bien como describir, que no puedes explicar. Es una experiencia en sí misma que no te puedes quitar de la cabeza, una obra que dará que hablar. Y no siempre para bien. Por mi parte solo puedo decir que salí encantado y que lo primero que hice al salir fue llamar a mi jefe y decirle que estás líneas serían las más difíciles que he iba a escribir jamás.

Como si de un bello poema se tratara, en MOTHER! hay mucha metáfora que descifrar. Es precioso, se queda en las tripas y como un buen banquete, lleva días digerirlo.

Llegados a este punto, hágase la luz.

MOTHER! nos cuenta la historia de un poeta atrapado en un bloqueo creativo y a su joven pareja, viviendo apartados de todo y de todos. Ella se dedica a restaurar la vieja casa de él, pasto de las llamas años ha, mientras él dedica todo su tiempo a buscar inspiración. Una noche, un extraño llama a la puerta y el poeta le invita a entrar… No me extiendo mucho más en el argumento del film porque, para ser sinceros, de poco (o nada) sirve de cara a definir la película.

Ante todo, y contradiciendo los trailers, campañas de promoción y alguna que otra critica que he leído por ahí, MOTHER! no es un film de terror. No es, como se ha dicho por ahí, otra “Semilla del Diablo”. No tiene nada que ver con el (estupendísimo) film de Polanski. Ni con los universos de David Lynch, por mucho que ambos directores esgriman armas similares. Podríamos decir que se trata de un thriller psicológico, pero después de verla, lo que el espectador tiene claro es que es imposible ponerle una etiqueta. Sí, claramente Aronofsky utiliza tropos del cine de terror, concretamente en lo que concierne a casas encantadas, home invasions, etc. (y el tráiler se ceba de ello sin pudor), pero la estructura narrativa que utiliza ya desmonta ese argumento.

El tiempo transcurre de manera surrealista. No tiene (en apariencia) lógica alguna. Las acciones se precipitan a velocidad de vértigo, dejando al espectador mucho más desorientado si cabe, sin espacio para ordenar ideas y pensamientos, yendo a la deriva en más de un momento. Aun así, Aronofsky tiene un plan y va sembrando de pequeñas pistas todo el relato. A la que el espectador pueda unir dos puntos, solo restará disfrutar de la que quizá es la media hora más brutal, intensa y agobiante de la historia del cine.

Los actores están todos maravillosos. Desde un Bardém enigmático, polifacético, enorme en todos los sentidos, a un Ed Harris que nunca defrauda. Michelle Pfeiffer roba toda la atención en los (desgraciadamente) poquísimos minutos que aparece.

Pero quien merece todos los aplausos es, sin duda, Jennifer Lawrence, dando un recital de registros. Es quizá la mejor arma que tiene Aronofsky para atraer a todo tipo de públicos, pero resulta un arma de doble filo. Acostumbrados a verla en mayor o menor medida, en blockbusters (las series JUEGOS DEL HAMBRE o X-MEN, por ejemplo), el público más joven acabará desconcertado.

El relato se nos cuenta en una única localización, así que la planificación de las secuencias es milimétrica. No nos separaremos ni un segundo de la nuca de los personajes (literal) y seremos testigos de excepción de toda la locura que se desate ante sus ojos. El departamento de arte y fotografía hacen un gran trabajo en este apartado. Esa fotografía granulada, sucia, ayuda a sembrar esa atmosfera insana que envuelve el film.

La música es otro punto a destacar. Y no por la partitura, sino por la completa ausencia de ella. El director deja que sea el silencio el que acompañe las imágenes. La música no está para señalar, asustar o inducir al susto. Aparece cuando se la necesita, para apoyar a los personajes. Una extraña apuesta musical, saldada con éxito.

MOTHER! es sin duda una de las obras más polémicas de su director, una experiencia desconcertante, alucinante, que no dejará indiferente a nadie. Se la tildará de pretenciosa, pero lo que si tenemos claro es que, trata temas incomodos con una franqueza incuestionable. Es un film intenso, duro y en ocasiones, es difícil mantener los ojos en la pantalla. La aparente incoherencia temporal puede desorientar al público y por ello, se la amará o se la odiará (no habrá término medio y solo el tiempo la pondrá en su lugar), pero si le concedemos una oportunidad y llegamos al tercer acto, seremos testigos de las claves para desentrañar el dónde estamos y que está sucediendo. Ese final en bucle ayuda más de lo que se pueda pensar, ya que invita a un segundo visionado, ahora con la clave para entender los mensajes y dilemas que el director nos tira a la cara sin tapujos.

Una de las películas más intensas, terrorífica y asfixiantes del año que, sin duda, dará que hablar, no siempre para bien y que será analizada en profundidad por cinéfilos y escuelas de cine.

Si esto no es amor al cine, que baje Dios y lo vea… Y perdón por el spoiler.

LO MEJOR
Los intérpretes. Todos ellos.
El diseño de producción. Brutal.
Todas las metáforas que encierra el film. Desencriptar el film es una de las experiencias más satisfactorias y gratificantes que se pueden dar hoy día en una sala de cine.
El último tercio de la película. El caos se adueña de la pantalla, el espectador se desorienta y Aronofsky nos hace bajar, literalmente, a los infiernos.

LO PEOR
Se ha vendido al público como un film típico de terror, de sustos fáciles acompañados de siniestros violines, cuando no lo es…
Requiere mucha paciencia, atención y fe en las imágenes que nos lanza el director, crudas y aparentemente sin sentido. Pero Aronofsky tiene un plan. Aun así, será inevitable salir enojado (y con razón) de la sala…

LA PREGUNTA:
¿De qué sirve rogar por películas diferentes y originales si, cuando llegan a nuestras pantallas, vamos a ignorarlas por completo?

Nota: 9

Wiman González

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Desde la irrupción de SPIDERMAN (o X-MEN, o la trilogía de BATMAN de Nolan… Culpen ustedes a quien quieran…) las Majors de Hollywood han abrazado con entusiasmo a los superhéroes. De un tiempo a esta parte (y les habla un devoto seguidor de Marvel y Dc) las carteleras han...