En febrero de 2015 muchos descubrimos con asombro una pequeña película de acción titulada “KINGSMAN, SERVICIO SECRETO”, dirigida por Matthew Vaughn, creador de la irreverente y desquiciada “KICK-ASS”, la solvente adaptación de la, disculpen la redundancia, inadaptable “STARDUST” de Gaiman o el enérgico reinicio/reboot/precuela de la franquicia mutante de FOX con la estupendísima “X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN”, para muchos, la mejor película del universo X.

Ahora, dos años y pico después, Vaughn nos brinda una secuela de KINGSMAN que, sin duda, recibirá una entusiasta respuesta por parte del público.

Si Jason Bourne era una puesta al día más realista del cine de espías, KINGSMAN quería ser algo totalmente opuesto, pero complementario. O, dicho de otro modo, una modernización de los films de 007, el agente secreto por antonomasia. Si bien los films protagonizados por Daniel Craig han resultado vibrantes y trepidantes, KINGSMAN se apoya en la juventud del reparto, en el no-tan-soterrado alegato de clases y un humor que oscila entre el británico más refinado y el extremo más zafio, siempre evitando la escatología.

Sumemos un reparto que sorprendía por completo. Desde el verborreico e hilarante villano conformado por Samuel L. Jackson (en uno de sus mejores papeles, para quien esto escribe), un sorprendente e insospechado Colin Firth como espectacular héroe de acción a una terroríficamente atractiva Sofia Boutella como villana acrobática. Todo en KINGSMAN era una apuesta por hacer algo diferente.

A pesar de la cantidad de tópicos y peajes obligatorios que nos encontrábamos durante el desarrollo de la película, estos estaban hábilmente salpimentados por brillantes secuencias de acción, espectaculares, soberbias en planificación, nítidas en todo momento para el público. Desde la demostración de Parkour de Eggsy, al test inesperado de escapismo, una tranquila pinta en el bar… La cámara no paraba quieta en ningún momento, sorprendiendo al espectador a cada segundo del metraje. Y lo más sorprendente es que nada estaba ahí al azar. El inteligente guión de Jane Goldman nos mostraba, secuencia a secuencia, la personalidad de Eggsy, su carácter, sus conflictos, su moral y su heroísmo latente…

En resumen, KINGSMAN se convirtió, por méritos propios, en lo que todos los estudios sueñan: algo diferente, único y original (dentro de sus limitaciones y género, claro está), que acabe generando montañas de dinero e inevitables secuelas y derivaciones.

Extrañamente, FOX ha mantenido en secreto todo acerca de la película. A pocos días del estreno de KINGSMAN: EL CIRCULO DE ORO, no sabemos gran cosa del film, más allá del tráiler. El hecho de que la productora decidiera retrasar el estreno a septiembre, con la excusa de evitar la época de blockbusters veraniegos tampoco resultaba convincente.

Un año después de que Eggsy se convirtiera en agente de pleno derecho de KINGSMAN, la agencia y todos sus efectivos mundiales son destruidos y aniquilados. Solamente Eggsy y Merlín sobreviven al ataque y se ven obligados a pedir ayuda a los Statesmen, otra agencia ultra secreta, con sede en el continente americano.

Si en el primer film, el humor o conflictos eran acerca de la diferencia de clases, aquí se hace hincapié entre los distinguidos británicos y los impetuosos americanos (a excepción de los intelectuales de ambos bandos, Merlín y Ginger Ale, interpretada por Halley Berry, siempre comedidos, correctos y deductivos…)

Como en toda secuela que se precie, la consigna es sencilla: más y mejor.

Así que, de nuevo, nos encontramos con un recital de secuencias de acción, de villanos con delirios mesiánicos y mucho humor.

La película no puede empezar mejor. La secuencia inicial es modélica, espectacular, trepidante y un nuevo ejemplo de cómo filmar una secuencia de acción “como las de siempre”, sin dejar la cámara quieta ni un segundo, pero, aun así, nada confusa para el espectador.

El problema es que, desde el principio, nos damos cuenta de que se ha perdido el factor sorpresa. Desde luego, KINGSMAN: EL CIRCULO DE ORO es más, pero no decididamente mejor.

Esta vez hay menos desarrollo de personajes, hay menos construcción dramática, menos conflicto de clases, lo que acaba pesando demasiado a la película. Ademas, hay demasiados “espacios de transición”, demasiados diálogos que se traducen en una interrupción de la acción, espectaculares y únicas, sí, pero demasiado espaciadas entre sí. Añadir que la duración es excesiva, dilatando el avance de la trama.

Si en la primera entrega, Vaughn y su guionista supieron jugar con los tópicos y convertirlos en algo diferente y original, en este caso nos encontramos con los mismos tópicos, pero no se han tomado la molestia de camuflarlos. Están ahí y no molestan, pero provocan la perdida de la mejor baza del original. Es decir, la sorpresa, lo imprevisto, la, de nuevo, disculpen la redundancia, originalidad de la propuesta.

En parte se debe, a mi parecer, en que Eggsy solucionó sus conflictos emocionales en la primera película. Despojado de esa personalidad única que le convertía en un extraño dentro de una película de acción, el film que nos ocupa es, a falta de otra palabra, tradicional. El héroe no tiene ningún factor que lo distinga, provocando una desconexión de la audiencia para con el protagonista.

El resto de personajes cumplen en su justa medida. Jeff Bridges está en su línea, excelente como siempre, pero afeitado, Channing Tatum, desaprovechado, como Halle Berry… Julianne Moore, soberbia actriz, está encantadora, es la entrañable encarnación de la típica villana psicópata, pero le falta convicción. Cumple, pero está muy lejos de Valentine, el antagonista del primer film, magistralmente interpretado por Jackson. Incluso el brazo derecho del villano (en el sentido literal y figurado) cojea cuando se le compara con Gazelle, su homónimo en el primer film…

La pregunta que cabe hacerse es: ¿Es KINGSMAN: EL CIRCULO DE ORO, una mala película?

La respuesta es sencilla, absoluta, categórica y rotunda: No.

La continuación de KINGSMAN es trepidante, repleta de soberbias secuencias de acción, aderezada con mucho humor y hasta, si me apuran, dos momentos muy, pero que muy emocionantes que provocaron algún que otro sollozo en la sala…

La secuencia que abre el film es maravillosa, el homenaje a “Los modales hacen al hombre”, una de las mejores secuencias del primer film, es muy divertida y el clímax, como se espera en este tipo de producciones, altamente espectacular.

El problema es, como he mencionado varias veces, que se ha perdido toda la frescura, irreverencia y originalidad que destilaba el primer film. Se le ha despojado de todo lo que la hacía única… Y ruego disculpen el exabrupto pero, joder (lo siento, ya lo he dicho) hasta se ha perdido la fanfarria de los KINGSMAN, una pieza musical alucinante, que aparece en la película en contadas ocasiones…

En resumen, KINGSMAN: EL CIRCULO DE ORO carece de factor sorpresa, los conflictos interpersonales se han eliminado de la trama y por momentos es un enorme “déjà vu”, pero no deja de ser un espectacular film de brillante factura técnica, repleto de enormes secuencias de acción que satisfará a toda clase de públicos, desde el fan del primer episodio a los amantes del cine de acción.

LO MEJOR
La secuencia inicial. Espectacular.
La parodia a la presidencia americana. Inesperada y muy acida.
El reparto. Aunque un poco descompensado, cumple.

LO PEOR
La duración. Diez minutos menos y estaríamos hablando de otra película.
La cantidad de peajes y situaciones comunes que atraviesa la historia.
La perdida del factor sorpresa.
La música no es tan épica ni “bondiana” como en el episodio precedente… Y se nota la falta de la fanfarria del primer film.

LA PREGUNTA:
¿Qué habría sido del universo DC si Vaughn se hubiese hecho cargo de “EL HOMBRE DE ACERO”?

PUNTUACIÓN: 7/10

JFPCríticasacción,Críticas,FOX,Kingsman
En febrero de 2015 muchos descubrimos con asombro una pequeña película de acción titulada “KINGSMAN, SERVICIO SECRETO”, dirigida por Matthew Vaughn, creador de la irreverente y desquiciada “KICK-ASS”, la solvente adaptación de la, disculpen la redundancia, inadaptable “STARDUST” de Gaiman o el enérgico reinicio/reboot/precuela de la franquicia mutante de...