Sin duda, cuando mencionamos que el cine es un reflejo de la realidad no estamos engañando a nadie. Es curioso ver como muchos de los largometrajes que se producen hoy en día se construyen a través de argumentos propios de tecnologías punteras, impensables antaño. Aquellas suposiciones de los setenta consistentes en proyectar una idea de futuro en pantalla, han pasado a la historia. Ahora, se proyecta el futuro. Y eso hace ‘Emoji: La Película’. En formato de cinta animada, el filme nos presenta un hilo argumental íntegramente desarrollado en un Smartphone. Probablemente un largometraje simpático pero absurdo e insignificante.

Creo que a los guionistas de Sony Pictures Animation se les han acabado las ideas. Después de producir interesantes y divertidas apuestas originales como ‘¡Piratas!’ o ‘Arthur Christmas’ se han adentrado en realizar una película que roza la ridiculez. ‘Emoji: La Película’ narra la descabellada y redundante historia de cómo un emoji ha de ser hackeado a causa de no cumplir su función como emoji. Simplemente. Aunque haya que admitir que en algunos puntos el guion tenga su ingenio, la cinta es una alegoría a la adicción de los pequeños adolescentes al teléfono móvil. Y es que el largometraje carece de personajes adultos. Sin duda, realismo no le falta.

El estreno de una película de animación en verano es sinónimo de bomba de relojería. ‘Emoji’ no es menos, y eso hará que se lleve su buena recaudación. Concluyendo, la cinta responde a lo que se le pide. Aunque esté destinada (casi en su totalidad) a un público adolescente, el filme no va más allá del entretenimiento. Eso sí, solo les pido que cuando la vean no la comparen con una producción propia de Disney o Pixar, se llevarán más de un disgusto.

Nota: 5/10

Pablo Aguilar-Galindo Montoya

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Sin duda, cuando mencionamos que el cine es un reflejo de la realidad no estamos engañando a nadie. Es curioso ver como muchos de los largometrajes que se producen hoy en día se construyen a través de argumentos propios de tecnologías punteras, impensables antaño. Aquellas suposiciones de los setenta...