Que conste desde el principio que me encantó el punto de vista que Sam Raimi aportó al personaje. Fan del director, defendí a capa y espada la elección de Tobey Maguire como Peter Parker. Solo había que haber visto LAS NORMAS DE LA CASA DE LA SIDRA, PLEASANTVILLE, LA TORMENTA DE HIELO o JÓVENES PRODIGIOSOS (donde se encamaba, curiosamente, con el Stark cinematográfico) para darse cuenta de que era un papel que merecía por derecho, sin entrar a juzgar el irregular tercer capítulo de la serie, como hemos sabido a posteriori, culpa de una productora que ingirió en el guión y exigió a Raimi varias modificaciones que pesaron a la trama. El esfuerzo y trabajo del director y sus guionistas fue siempre crear películas respetuosas y espectaculares que, aun hoy día y a pesar del desfase tecnológico, son muy agradables de revisitar.

No ocurre lo mismo con la visión de Marc Webb, un director que se vio en la responsabilidad de reinventar el personaje desde otro punto de vista más oscuro y adulto, con los ojos (de la productora) puestos más en la creación de un universo cruzado que en tramas auto conclusivas, relegando el peso de la película en la innegable y magnifica química entre Andrew Garfield y Emma Stone, dejando toda una suerte de incógnitas (demasiadas) sin respuesta…

Así que, cuando MARVEL anunció un acuerdo con SONY para hacerse cargo del siguiente “reinicio” o reboot del personaje, el fandom se echó las manos a la cabeza… Hasta que muchas de las dudas se despejaron con el estreno de CIVIL WAR, la tercera película del Capitán América, donde Tom Holland estrena mallas y dejaba claro que el manto del hombre araña estaba, en principio, en buenas manos.

Llegaron los primeros trailers de HOMECOMING y el terror asaltó de nuevo a los fans. Demasiada presencia del vengador enlatado en el tráiler… Esto no iba a ser SPIDER-MAN, se decía. Sera una suerte de IRON-MAN 4.1… Pero por fin se estrenó la película y todas las dudas quedaron despejadas.

A pesar de su nula experiencia en grandes producciones, algo que viene siendo habitual en las películas de MARVEL STUDIOS, el director Jon Watts adquirió el poder y la responsabilidad de filmar una película que superara a sus antecesoras y lo consigue, rematando la faena con resultados excelentes, entregando una aproximación totalmente nueva del trepamuros, fresca y dinámica y que integra al personaje a la perfección en el universo cinematográfico de MARVEL.

No quiero entrar demasiado en detalle acerca del argumento de la película. SPIDER-MAN es un personaje muy conocido (y querido) que ya había tenido dos acercamientos cinematográficos. Quien más y quien menos conoce al personaje, ha leído algún comic o ha visto alguna de las películas anteriores. Es por eso que se ha tomado la decisión de evitar un nuevo “origen” del personaje y comenzamos la película sabiendo que SPIDER-MAN existe en este mundo de héroes y monstruos, cortesía, como decía antes, de CIVIL WAR. Solo quedaba crear un mundo alrededor del personaje. Y se ha logrado con creces. Todo recuerda a las antiguas películas, desde los personajes secundarios, a los intereses románticos o los dudas, miedos e inseguridades que asolan a nuestro personaje. Quizá no seamos testigos del fatídico final del Tío Ben, pero su dolor y su ausencia se notan durante el metraje. Una Tía May muy pendiente de su sobrino, un Peter sin guía paterna, que se aferra de manera obsesiva a su teléfono, esperando esa llamada de Stark que parece no llegar nunca…

En pocas líneas, Watts nos dibuja al Peter de este universo, un chico inteligente, honesto y propenso al discurso verborreico nervioso que todos aprendimos a amar en los comics…

Y qué decir de su alter ego, ese SPIDER-MAN primerizo, novato, que todavía está aprendiendo a utilizar sus poderes y busca desesperadamente su lugar en el mundo…

Este SPIDER-MAN es una amalgama de todas las iteraciones que ha tenido el personaje a lo largo de los años. Toma mucho de los comics, los videojuegos, las series televisivas de animación, del universo Ultimate, pero, sobre todo, elementos de las anteriores películas, creando así un nuevo SPIDER-MAN, alejado de la continuidad de los comics, con personajes secundarios que son, a su vez, herederos en nombre y carácter, pero diferentes rasgos…

Eso puede llevar a la decepción del fan más radicalizado. Hemos de tener en cuenta que las películas están inspiradas en el tiempo presente y no en 1962. Muchas cosas han cambiado desde entonces y el universo MARVEL está en constante actualización, así que ¿Por qué iban a ser diferentes las películas? En lo personal, reconozco que la gran mayoría de los personajes salen ganando con estos cambios, pero algún otro…

El Buitre, el villano de la función, está interpretado por un enorme Michael Keaton, el Batman de Tim Burton y curiosamente, el intérprete de Birdman. El origen del este se nos desvela en los primeros minutos de la trama y nos retrotrae al origen del universo MARVEL y la primera reunión de los Vengadores. Seremos testigos del motivo que le llevan a convertirse en un villano y que, en este caso, están bastante justificados, aunque, con el tiempo, todo buen propósito acaba saliéndose por la tangente…

Y así, después de varios saltos en el tiempo, llegamos al tiempo presente, donde Peter lleva tan bien como puede las ventajas y desventajas de su doble vida.

El film es, básicamente, una comedia de instituto, con sus bailes de fin de curso, olimpiadas de conocimiento, clubs de ajedrez, banda de música, nerds, reinas del baile, fiestas, etc. Watts y su equipo de guionistas nos sirven un cariñoso y divertido homenaje a las películas del genial John Hughes en general y a un título en particular, permitiéndose el lujo incluso de realizar la inclusión de un clip de dicha película a modo de meta homenaje. Toda una declaración de intenciones.

Y en ese tono todo funciona a la perfección. Personajes creíbles y tangibles, espacios reconocibles que generan situaciones cotidianas. Y es gracias a esa perfecta integración que todo lo que ocurre durante el metraje está perfectamente justificado, fluyendo con naturalidad y sin caídas de ritmo.

Incluso se ha dado respuesta, en tono humorístico, a como se desplaza SPIDER-MAN por Queens, siendo básicamente un barrio residencial carente de grandes estructuras para que el héroe se balancee. Totalmente hilarante…

Si algo ha popularizado a las películas de MARVEL es la cantidad de auto referencias o guiños a los comics que podemos encontrar en cada película. SPIDER-MAN: HOMECOMING puede vanagloriarse en superar a todos los films anteriores en este aspecto. A falta de un segundo visionado, el que esto escribe fue capaz de encontrar más de una treintena de referencias, que muestran el cariño y las ganas que se le tenían al personaje, para hacer una película definitiva del arácnido. Guiños que no son solo anecdóticos o cosméticos, sino que abrazan a un pasado, mostrando sucesos acaecidos en el Universo MARVEL, y otros que nos desvelan el posible futuro del personaje y su entorno.

Quiero evitar, en la medida de lo posible desvelar parte de esas sorpresas, pero baste señalar, por ejemplo, la curiosa similitud de las armas de Crossbone (CIVIL WAR) y los villanos que hemos encontrado en esta película. Ambas tienen el sello de Phineas Mason, El Chapucero en los comics. O en algo múcho más sencillo, como puede ser el hecho de incluir la fanfarria de la serie de animación televisiva de 1967 acompañando el logo de MARVEL Studios… Gallina de piel…

Hay también bromas y homenajes que salen del Universo fílmico de MARVEL, tocando con cariño una de las imágenes más icónicas del Batman de Burton… Y no digo más… SPIDER-MAN: HOMECOMING está llena de sorpresas.

Otra de las quejas de los fans más acérrimos será por el traje. No solo el diseño es algo diferente al que conocemos (de nuevo, no estamos en 1962 y el traje, a lo largo de los años, ha conocido nuevos rediseños). Esta vez tenemos una suerte de traje computarizado, lleno de gadgets de todo tipo, incluyendo los muy demandados rastreadores araña. Esto es totalmente verosímil, habida cuenta de que viene de la mano de Tony Stark/ IRON-MAN, genio de la tecnología. Por supuesto, el traje lleva una asistente/ inteligencia artificial incorporada, apodada KAREN, interpretada en la versión original por Jennifer Connelly, esposa del actor Paul Bettany, quien también puso voz al asistente de Stark, Jarvis, hasta que este entró finalmente a formar parte de los Vengadores bajo el nombre de Visión. Sin duda, otro cariñoso guiño.

Con todos los elementos sobre la mesa, Watts consigue contar una historia de origen diferente, pero origen, al fin y al cabo. Y no nos referimos a que se nos explique el génesis del superhéroe ni su viaje emocional, sino el final de este, la aceptación de sus limitaciones, el significado de sus poderes, de su responsabilidad. Despojado de su tecno traje, Peter descubrirá quien es en realidad, lo que le conduce, en una de las mejores secuencias de la película (y, para mí, del universo MARVEL en general) a abrazar su destino. Para bien o para mal, siempre será SPIDER-MAN. Esa secuencia, ese momento en el que Peter acepta su dualidad, que es Peter Parker, pero también SPIDER-MAN, está llevado a la pantalla con tanta fuerza, en una imagen tan icónica en los comics que creo que, desde ya, se puede convertir en la favorita de los aficionados al personaje.

En resumen, SPIDER-MAN: HOMECOMING es una nueva prueba de que la formula MARVEL standard funciona a la perfección. Que la editorial sabe escuchar a los aficionados y que, además de innovar en sus producciones sabe cómo llevar sus personajes a la pantalla con ligeras modificaciones, pero que mantengan la esencia que les hace únicos.

SPIDER-MAN: HOMECOMING es un film muy divertido, mucho. Contiene momentos de puro paroxismo que nos harán revolvernos en nuestra butaca, a plena carcajada. Ninguna situación está dejada al azar o nada ocurre para llenar espacio. Cada pequeño momento esconde una gran lección para Peter. Otro de los grandes aciertos de un guion que rebosa cariño y talento.

No quiero terminar esta reseña sin mencionar la sempiterna secuencia “después de créditos” que es, con mérito propio, una de las mejores del universo MARVEL, abrazando el tono de la película y a la vez, dejando al público, más claro si cabe, la moraleja o mensaje que quieren transmitir durante la película.

Ah, y señalar que, en esta película, vuelve uno de los personajes más queridos por los espectadores del universo MARVEL, a quien creíamos que no volveríamos a ver y que hace su aparición por la puerta grande, en uno (otro) de los momentos más sorprendentes de la película.

Una de las mejores películas de MARVEL STUDIOS. Una de las mejores películas del verano.

LO MEJOR:

Por dónde empezar. Personajes, situaciones, efectos, secuencias de acción perfectas…

El sentido del humor (en ocasiones, demasiado blanco) que destila la película.

Tom Holland, encarnando al Peter Parker definitivo.

El amor por los personajes, los guiños y homenajes. La fórmula MARVEL sigue funcionando.

La perfecta integración del personaje al Universo MARVEL.

Los créditos finales y su diseño.

La hilarante secuencia final después de créditos. En el pase al que acudí, estallaron carcajadas y aplausos por doquier.

LO PEOR:

Por poner algo, diré que la pelea final, como siempre, está narrada de manera confusa. De nuevo, una gran lucha ubicada en un espacio oscuro, peaje obligatorio, parece ser, para toda película de súper héroes.

La banda sonora de Michael Giacchino, es, en ocasiones, demasiado reiterativa en el leit motive. Por lo demás, perfecta orquestación y maravillosa selección musical.

NOTA:9/10

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