Permítanme, de inicio, una pequeña lista: Deep Blue Sea, El arrecife, Open Water, Infierno Azul, Marea Letal, La presa, Bait, Sharknado, Sharktopus y toda esa variedad casposa de tiburones televisivos y por supuesto, la grande, única y maravillosa Tiburón…

Como una tradición estival, cada año encontramos en cine, video, inmersión catódica o VOD, una nueva vuelta de tuerca al trillado genero de “tiburón asesino”. Si el año pasado Collet-Serra dio una generosa dentellada a las taquillas de medio mundo con la muy irregular “INFIERNO AZUL” y el verano que viene se prevé calentito con la muy esperada adaptación de la novela de Steven Alten, “MEG”, protagonizada por Jason Statham, este verano encontramos en nuestras carteleras “A 47 METROS” (IN THE DEEP), una película que algunos tuvimos la suerte de descubrir hace ya doce meses en algunos festivales de género.

El porqué de su tardía llegada a nuestras salas es un misterio, es de agradecer que la distribuidora se haya animado a estrenarla finalmente.

La historia sigue a dos hermanas de vacaciones en México y como deciden participar en una atracción de riesgo: fotografiar tiburones blancos, cazando en su hábitat natural, desde una jaula sumergida.

El problema llega cuando la jaula se desprende del barco y cae hasta lo más profundo (de ahí el título original). Las dos hermanas están atrapadas en el fondo del mar y, entre ellas y su barco hay decenas de tiburones. Empieza una carrera contra reloj, ya que, no solo hay tiburones por todas partes, sino que, el oxígeno se agota.

Permítanme una pequeña advertencia: El público que se sumerja en la película esperando ver otra suerte de película gore, con cientos de ataques de tiburón, con las típicas secuencias de suspense y terror va a quedar tremendamente decepcionado. Es por ello que A 47 METROS es una pequeña rareza en el género. Más cerca de películas como “BURIED” (ENTERRADO), se centra más en la amenaza inminente (la falta de oxígeno) que no en los depredadores.

La película sigue en todo momento a las dos hermanas, atrapadas en la jaula y sus intentos para salir de ahí. A duras penas saldremos a la superficie para ser testigos de los vanos intentos de los compañeros de viaje por rescatar a las chicas. La película se centra en ellas y sus miedos más profundos, literal y figurados…

Tenemos a dos actrices dándolo todo, física y emocionalmente (de ahí el diseño de las máscaras, para poder ser testigos de su actuación en todo momento) en una película que no se recrea en instantes cruentos.

Posiblemente sea uno de los puntos flojos, sin contar la cantidad de trampas del guion. En un afán por ser todo lo realista y verosímil, no se tienen en cuenta varias verdades sobre el buceo, pero se le perdonan (o por lo menos, yo lo hice) por la intensidad de las actuaciones y lo poco probable de la situación.

Porque la tensión no deviene por la intervención de los escualos, sino por su ausencia. Me van a disculpar utilizar este ejemplo, pero, de todas las películas que he mencionado en la lista, A 47 METROS es la que más se acerca al espíritu de TIBURÓN, no por la calidad, sino porque hace suya la premisa de “menos es más”. Cuanto menos se muestra al tiburón (tiburones, en este caso) más acojonados estamos. Parece que a las hermanas les da menos miedo morir ahogadas que devoradas por lo que merodea ahí fuera, en el mar azul y profundo. Esa es la carta que juega el director Johannes Roberts, todo un veterano en el género, diseminando la aparición de los tiburones hasta el momento justo, cuando más terror van a generar.

Técnicamente, la película no oculta su condición de producción de serie B. En ocasiones, luce barata. Entendemos que es un film de bajo presupuesto, pero, eso no significa que se haya descuidado ninguno de sus apartados. Por ejemplo, encabezando el reparto tenemos a Mandy Moore, actriz y cantante muy reconocida en EEUU y en un papel pequeñito a Matthew Modine, a quienes algunos recordaran por sus papeles en La isla de las cabezas cortadas, La chaqueta metálica, El caballero Oscuro o la sorpresa televisiva de la pasada temporada, Stranger Things, interpretando al papa de Eleven.

La fotografía es impresionante. Vale, la mayor parte de la película la pasaremos a oscuras, pero eso no quita que la primera parte del film nos encontremos con un muy buen trabajo de ambientación y unos preciosos espacios abiertos.

El sonido, tanto ambiental como en su banda sonora, es también un trabajo muy reseñable.
Los efectos especiales son también dignos de tener en cuenta. Seguramente, muchas de las imágenes con tiburones son tomas reales mezcladas con las tomas de ficción. En tan solo un par de secuencias vamos a poder identificar a los tiburones digitales y, en cierto momento, el tiburón “de juguete” nos va a provocar gritos y más de una pesadilla. Jamás un animatronic fue tan visceral.

Porque aquí me saco una carta de la manga. La película está producida por Alexandre Aja, director y productor francés que se ha ganado un nombre gracias al cine de terror más visceral y sangriento. Autor de joyas como Alta tensión, Las colinas tienen ojos o el divertidísimo y desquiciado remake de Piraña, también ha producido numerosos films muy apreciables.

Esta última anotación viene a que, si bien no vamos a ser testigos de cómo los tiburones acosan incansablemente a nuestras protagonistas durante toda la película, como si acaba pasando en casi todos los films de escualos, donde se comportan más como psicópatas que como lo que son, animales, aquí se dosifican los ataques, pero cuando por fin llegue el momento, el ataque será muy físico y aterrador. Esas secuencias provocarán aplausos y gritos a partes iguales.

En resumen, A 47 METROS es una película muy pequeña y humilde, pero también muy honesta. Juega con muy pocos elementos de la manera más sencilla y efectiva posible. Tiene muchos fallos y no los oculta ni los falsea. Sabe de sus defectos y por ello apuesta por ir en sentido contrario de lo que se espera de ella.

Una pequeña sorpresa.

LO MEJOR:
La honestidad de la propuesta. Simple y sencilla, ejecutada con precisión durante unos escasos 90 minutos.

Los tiburones, retratados como animales, no como psicópatas.

La química entre las actrices. Consigue generar empatía con las dos protagonistas y su terrorífica situación.

A pesar del escaso presupuesto, técnicamente brilla en todos sus apartados.

LO PEOR:
Las trampas en el guion, sobre todo en lo concerniente al buceo.

Quien espere la típica película de tiburones asesinos se llevará un enorme chasco.

(ATENCIÓN SPOILER)
Por terrorífico que sea, el falso final. Innecesario y efectista, aunque reconozco que es una de las secuencias más impactantes que he visto en años.

NOTA: 6/10

Wiman González

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Permítanme, de inicio, una pequeña lista: Deep Blue Sea, El arrecife, Open Water, Infierno Azul, Marea Letal, La presa, Bait, Sharknado, Sharktopus y toda esa variedad casposa de tiburones televisivos y por supuesto, la grande, única y maravillosa Tiburón… Como una tradición estival, cada año encontramos en cine, video, inmersión...