WILSON, cuarentón muy peculiar, un solitario encantador, pero con empatía cero. El día que muere su padre, su única familia, decide reencontrar a su exmujer, de la que lleva separado diecisiete años. Cuando la encuentra, esta le hará una revelación que cambiará la vida de Wilson para siempre…

Quizá mucha gente desconozca quien es Daniel Clowes. Si añado que es un historietista americano, autor de, entre otras, “GHOST WORLD” que recibió una adaptación fílmica protagonizada por Thora Birch, Steve Buscemi y una jovencísima Scarlett Johansson, convirtiéndose, en parte, en el estandarte del nuevo cine independiente americano, lo mismo refresco algunas memorias.

Clowes es un autor prolífico pero el cine ha sido bastante esquivo con su obra. Ahora, con guion adaptado por el mismo, nos llega a la pantalla WILSON, dirigida con escaso pulso por Craig Johnson.

Y lo de escaso pulso no quiere decir que nos encontremos ante una mala película. Al contrario. Lo que quiero decir es que podía haber sido una película muchísimo mejor.
La película está filmada sin mucho alarde técnico, que no es que le hiciera falta, la verdad, pero que deriva en un acabado fotográfico y de composición neutro, impersonal, insulso y rutinario.
Pero afortunadamente, un Woody Harrelson en estado de gracia (que es, casi siempre) se echa la película a las espaldas y convierte a un personaje, en apariencia despreciable, en un ser de extrema candidez y profunda personalidad.

El resto del reparto está a la altura. Una magnifica Laura Dern y una casi siempre desaprovechada Judy Greer, brillan a la altura del protagonista, siendo algo más que las típicas compañeras del héroe.

El título del artículo es una señal para que el espectador tenga más cuerdas donde agarrarse. El personaje principal es una suerte de Melvin Udall, aquel odioso/adorable escritor de novelas, interpretado por un inconmensurable Jack Nicholson a las órdenes de James L. Brooks hace ya veinte años.

Y es que los dos personajes son bastante similares, solo que donde el gran Jack mostraba un particular TOC (Trastorno obsesivo – compulsivo) Wilson es simplemente una persona peculiar, algunos dirán que antisocial, pero que, a medida que avanza la película, nos damos cuenta de lo contrario, que es extremadamente social, en un momento en el que la sociedad ha decidido aislarse en las redes sociales.

Es notable el esfuerzo del guion por mostrar un mundo en el que el contacto humano nos repugna y en el que Wilson no encaja, pero, aun así, intenta estrechar lazos con sus congéneres.

En el momento de escribir estas líneas, no he podido conseguir una copia del comic de Clowes para tratar de descubrir la fidelidad al texto y las semejanzas o diferencias entre ambos medios. Lo que sí puedo decir es que el formato episódico de las aventuras y desventuras de Wilson queda bastante evidenciado en la forma de narrar la película. Saltos entre espacios, numerosas elipsis, etc., dan a entender su origen secuenciado, lo cual detiene la narración en ocasiones, pero no aburre, ya que Wilson medita siempre en off, dando al espectador una oportunidad de sumergirse en su particular punto de vista.

A estas alturas del texto se darán cuenta de que apenas estoy desvelando detalles de la trama. Y es que he decidido que deben descubrirla sin saber nada de la historia. Creo que deben acercarse a su sala más cercana y conocer a Wilson de primera mano. Creo que les va a caer bien.

LO MEJOR: Woody Harrelson dando vida y dignidad a un personaje que, en manos de otro actor habría sido totalmente diferente y sobreactuado.
Las surrealistas aventuras que vive el personaje.
El descubrimiento del tatuaje en la espalda de Pippi (Laura Dern).
El fin de semana en casa de los cuñados de Wilson y su descacharrante final.

LO PEOR: La falta de ambición en la puesta en escena. Nos queda una película rutinaria, sin brillo, con estética más de telefilm. Da que pensar que habría logrado un director más capaz, por ejemplo, Spike Jonze, con momentos tan bonitos como descubrir la atención que presta Wilson a las pequeñas cosas de la vida.
La duración. Noventa minutos en el mundo de Wilson saben a poco…

NOTA: 8/10

Wiman González

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WILSON, cuarentón muy peculiar, un solitario encantador, pero con empatía cero. El día que muere su padre, su única familia, decide reencontrar a su exmujer, de la que lleva separado diecisiete años. Cuando la encuentra, esta le hará una revelación que cambiará la vida de Wilson para siempre… Quizá...