“Mis tardes con Margueritte” es una de las mejores películas de los últimos años, una oda a las ganas de vivir, al vitalismo, a la cultura, a la amistad, al esfuerzo y al amor. Todo esto lo muestra de manera sencilla pero con una escritura (guión) sublime. La escenografía, la ambientación, los actores, todo está a un grandísimo nivel.

“Mis tardes con Margueritte” está basada en la novela “La tête en friche” de Marie Sabine Roger (no conocía esta novela pero la leeré próximamente ya que vista la película es una lectura imprescindible). Jean Becker (París, 10 de mayo de 1938) ha dirigido de forma magistral y sutil, haciendo como el buen amante dándose a conocer poco a poco sabiendo que el tiempo como el buen vino juega a su favor. Becker es hijo del director Jacques Becker y por algo se dice que de casta le viene al galgo, su dirección es paciente y sensacional.

La música es otro de los elementos que destacan, es obra de Laurent Voulzy (París 18 de diciembre de 1948) al que recuerdo por su gran éxito “Rockcollection”, un tema pop-rock que fue un gran hit y llenó las pistas de baile en 1977 con su mix de grandes éxitos encadenados. Desconocía que Voulzy se dedicara a hacer bandas sonoras, pero su trabajo en este film es sutil y entrañable y se ajusta como un guante a las imágenes.

Con todo, lo mejor de la película es la interpretación de Gisele Casadesús (curioso su apellido de reminiscencias catalanas) en el personaje de Margueritte, con dos “t”, y que provoca saber más cosas de ella, como por ejemplo que nació en París el 14 de junio de 1914, lo que significa que tiene 96 años actualmente, y que formó parte durante mucho tiempo de la Comedie Française. Uno de sus últimos trabajos ha sido en “El erizo”. Gisele conmueve y hace que pienses en el sentido verdadero de la vida.

Al lado de Gisele, el gran Géreard Depardieu una vez más demuestra que es uno de los mejores actores franceses de la historia, y por ende, del planeta. Los dos hacen que el film trascienda, pero a su lado, todos los secundarios del primero al último están espléndidos.

“Mis tardes con Margueritte” es una historia del medio rural y trascendencia universal, en la que un encuentro improbable hace cambiar la vida y la perspectiva. El final transmite ganas de vivir. Cine para emocionar, para fomentar la lectura y la imaginación, para pensar y para pasarlo bien en la butaca. Sin duda, una pequeña obra maestra que recomiendo.

Nota de Factoría del Cine: 8,5

                            José López Pérez

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“Mis tardes con Margueritte” es una de las mejores películas de los últimos años, una oda a las ganas de vivir, al vitalismo, a la cultura, a la amistad, al esfuerzo y al amor. Todo esto lo muestra de manera sencilla pero con una escritura (guión) sublime. La escenografía,...