Sí, he de admitir que en mis años mozos veía la serie de los Power Rangers. Tampoco es que fuera un ferviente seguidor de la misma, pero si recuerdo ver algún que otro capítulo (aunque, admitámoslo, todos estaban marcados por el mismo patrón sin apenas sorpresas), que hacía que el público más joven (incluso el infantil) viviera unas pequeñas aventuras con estos superhéroes (por no hablar del merchandising que tuvo y que fue colosal). La serie, vista ahora, hay que decir que ha envejecido de mala manera, aunque si se quiere ver como un producto de serie Z, lo cierto es que resulta bastante divertida. Incluso se hizo una película (que vi en el cine y todo) que hacía honor a la serie en una producción de lo más divertida por lo desvergonzada que era, y por su ingenuidad (muy propio de la época). Décadas después, Hollywood ha tenido la (predecible) idea de que ya era hora de recuperar a estos antiguos superhéroes, y en una época donde la nostalgia parece ser lo que prima en el medio, llega a nuestras pantallas una nueva revisión de estos personajes, aunque esta vez, tomándose más en serio la producción ¿ El resultado? A continuación…

Cinco jóvenes estudiantes van a descubrir que no sólo su pequeña ciudad, Angel Grove, sino todo el mundo está al borde de la extinción por una amenaza alienígena. Elegidos por el destino, los jóvenes pronto descubrirán que son los únicos que pueden salvar el planeta. Pero para poder lograrlo deberán superar sus diferencias y unirse como los Power Rangers antes de que sea demasiado tarde.

Seamos claros, la decisión de hacer una nueva versión de los Power Rangers adaptada a los tiempos de ahora, era una decisión de lo más lógica. Lo que en aquella época (los 90) podía funcionar en los espectadores, ahora no sería más que un suicidio, por lo que la nueva manera de abordarlo resulta consecuente para las nuevas generaciones. Y se agradece que en este intento, se le haya intentado dar un desarrollo a sus personajes que, sin ser nada del otro mundo (están llenos de tópicos, no nos engañemos), al menos si consigue que la sensación de grupo que se crea, resulte bastante orgánica y hasta simpática. Esta cinta sirve como presentación de los personajes, y como tal, lleva su premisa hasta sus últimas consecuencias, y lo cierto es que la dinámica que se crea resulta efectiva, gracias a unos personajes que poseen un mínimo de carisma (en ese sentido, el film guarda ciertos parecidos con Chronicle durante buena parte del trayecto) y a unos actores bastante correctos dentro de lo que cabía esperar (aunque es Elizabeth Banks la que se lleva la palma).

Pero una vez el relato se adentra por completo en el mundo de los Power Rangers la sensación que deviene es de estar asistiendo ante otra película de Transformers (con el mismo tono, la misma banda sonora e incluso diseños parecidos) pero sin el descaro con el que Michael Bay siempre firma sus películas y que aquí brilla por su ausencia. Pretende tomarse tan en serio que por momentos el tono distendido y juvenil de la película, da paso a un heroísmo tan exacerbado y tan exagerado, que por momentos crea la risa involuntaria. Es algo que puedo entender para las nuevas generaciones acostumbradas a este tipo de cine, pero todo sigue un esquema tan manido y tan de manual, que al final termina por agotar debido a una duración de dos horas que no le hace ningún favor. Por decirlo de alguna manera, tenemos hora y media presentando personajes y la situación para despacharlo en 20 minutos en una escena de acción que ni sorprende ni emociona, porque, primero, carece de garra (no sorprende) y, segundo, el espectador ya se siente cansado ante la monotonía de la que se adueña el relato (sin proponer nada).

En ese sentido, pienso que al film le falta desvergüenza y algo de caradura (como la serie original), tomándose tan en serio el proyecto que al final, juega en su contra (el espectador quiere divertirse, ni más ni menos). Resulta tan hermética que no posee ni alma ni corazón, algo que, aunque parezca mentira, la serie original SÍ poseía (incluso la cinta que se realizo por aquellos años). Han intentado tirar de manual, viendo que es lo que funciona entre las audiencias y basándose en un cine que, desde luego, encaja en este universo de los Powers Rangers, pero del que carece de cualquier tipo de diversión, pudiendo ser perfectamente la hermana menor de la saga Transformers (y ya veis, que la estoy comparando con una saga no muy alentadora). Solo pequeños retazos se pueden distinguir de la serie original, como esa villana interpretada por Elizabeth Banks, el robot Alpha 5 o la simpatía que desprenden algunos de sus actores. El resto destaca por no salirse de la tangente ni por una milésima, haciendo que el relato, además de previsible, resulte algo monótono y plano. Tampoco lamentaréis su visionado, pero tampoco lamentaréis el no visionarla.

Nota Factoría del Cine: 5

Manu Monteagudo

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