Life ha llegado a nuestras pantallas casi de tapadillo, una de esas producciones que de vez en cuando se estrena en nuestras carteleras sin que previamente haya causado mucho ruido o revuelo, y eso que cuenta con un argumento de lo mas llamativo (que entra en el género de “nave espacial con monstruo”) y un reparto bastante potente (contar con Ryan Reynold y Jake Gyllenhal no es moco de pavo, sin duda). Además, “Life” es una de esas pequeñas producciones, que ha contado con 68 millones de presupuesto (y que una vez vistos, se hacen notar, sin duda) y de la que, de vez en cuando, hay que dar una pequeña oportunidad, por lo menos para comprobar si puede ofrecer algo nuevo, o por lo menos, respetuoso, a este género que, últimamente, se encuentra en un terreno bastante desolador. Una vez vista la producción, desde luego, no ofrece nada nuevo que hayamos visto antes, pero al menos, sí que ofrece un cierto respeto hacia este género, ya que no engaña al espectador, y consigue su propósito de entretener y de pasar un buen mal rato al espectador.

“Life (Vida)” es un terrorífico thriller sobre un equipo de científicos en una misión a bordo de la Estación Espacial Internacional, que se convierte en algo aterrador al descubrir una forma de vida que evoluciona rápidamente, que causó la extinción en Marte, y que ahora amenaza a la tripulación y a toda forma de vida en la Tierra.

“Life” bebe de muchas películas, eso está claro. Es algo inevitable. Durante la proyección no podía parar de venirme a la mente películas como Alien, Gravity o incluso Sunshine, con la que guardan ciertos parecidos entre ellas …y aún así Life, se las apaña para que el resultado no se vea empobrecido por esto, por que precisamente, el film sabe lo que es y no te engaña en absoluto. Por que Life durante buena parte de su proyección, apunta muy alto gracias a una concisión en su narrativa digna de todo elogio gracias a una puesta en escena esplendida que, desde su primer plano secuencia, ya nos presenta a los personajes, a la nave y a la premisa que está por llegar. Toda esta presentación está resuelta de forma brillante gracias a que intenta dibujar a los personajes con sencillos retazos, mostrando una perspectiva curiosa ante el descubrimiento de una nueva forma de vida (esas retransmisiones con la Tierra). Y una vez presentado el conflicto (la forma de vida resulta ser peligrosa), durante un buen tramo consigue mantener la tensión y el suspense gracias a que el bicho de marras consigue ir por delante de nuestros protagonistas, con escenas bastante impactantes y muy bien dirigidas (el primer ataque, sin duda, el mejor momento del film, que puede llegar a durar 15 minutos aproximadamente).

Y el equilibrio que tan bien se estaba manejando debido a lo conciso que resulta y que sabía perfectamente lo que quería ser, termina disipándose paulatinamente debido a que en su último acto, el relato tira de lugares comunes. No es que sea algo sorprendente, pues el film no guardaba ninguna sorpresa, pero termina por resultar bastante mecánica en algunos aspectos a medida que avanza el film, amén de unos diálogos que, por momentos, resultan la mar de forzados y poco creíbles al tratar de dotar de una patina trascendental que, en este caso, no le ayuda, ya que sus personajes, una vez presentados (y que pensábamos que iban a desarrollarse) poco mas tienen que ofrecer salvo servir de pasto al monstruo que habita con ellos. Por eso, lo que en su primera mitad funciona debido a un equilibrio bastante bien mantenido, en su último acto, cuando tira hacia la serie B mas pura y dura, el darle ciertos toques de profundidad que resultan irrelevantes en la historia, lastran un poco el resultado final.

En lo que respecta al resto, apenas puedo ponerle quejas. La puesta en escena de Daniel Espinosa resulta MUY competente para un presupuesto de 68 millones (aparenta mas de 100, desde luego), gracias a unos magníficos efectos visuales que consiguen que nos creamos todo lo que vemos en pantalla (tanto la parte especial, que hay bastante, como el diseño del monstruo, sencillo pero aterrador al no tener una forma del todo concreta), un diseño de producción esplendido, que consigue meternos en la nave como si fuéramos uno mas, una banda sonora de Jon Ekstrand que, por momentos, resulta MUY interesante (hay instantes que recuerdan al maravilloso compositor Ellioth Goldenthal, por su forma de expresar con la música la agresividad y el componente elegíaco del descubrimiento), aunque también se ve perjudicada en su último bloque (demasiado martilleante), y unas interpretaciones la mar de solventes de todo el reparto (lo cierto es que todos están muy correctos).

“Life” es una cinta que consigue su propósito con creces, pues resulta entretenida de principio a fin. Ahora bien, no logra la excelencia debido a que, progresivamente, intenta mezclar de forma algo desequilibrada lo que en sus dos primeros bloques tan bien estaba haciendo, convirtiéndose en una cinta de serie B que, aunque no alcance el nivel de sus mayores, resulta más que digna. Y, sinceramente, este género tan maltratado como es el de “bicho en el espacio” no anda precisamente en una buena forma, cosa que esta película consigue recuperar de forma estupenda y digna (y por cierto, el film cuando se quiere poner violento, lo hace con todas sus consecuencias). Si quieren pasar un buen mal rato, “Life” es una opción de lo mas recomendable, y un entretenimiento la mar de digno que, si uno sabe a lo que va, no saldrá decepcionado. ¿Pudo estar mejor? Desde luego ¿Que está mucho mejor de lo que se suele hacer en este tipo de películas? También.

Nota Factoría del Cine: 6

Manu Monteagudo

JFPCríticas13 horas: los soldados secretos de Bengasi,Críticas,DANIEL ESPINOSA,Life,Ryan Reynold
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