Como siempre, aclarar que esto es simplemente un artículo de opinión. Una opinión personal que nace del bagaje fílmico de quien esto escribe, de mi pasión por el cine, de mis influencias y gustos personales.

Cuando recibe la noticia de que su madre será intervenida quirúrgicamente de un tumor cerebral, John Hollar, un frustrado aspirante a artista, abandona Nueva York para regresar a su ciudad natal para ayudar a su familia: un hermano divorciado e impredecible, un padre con ansiedad y su antiguo amor de la escuela, mientras intenta superar los miedos a su futura paternidad.

A bote pronto, nada más leer este argumento, temí estar enfrentándome al típico telefilm antenatresero de domingo por la tarde, pero en pantalla grande. Y viendo el nombre de una de las productoras de la película (Sunday Night, domingo noche) parecían confirmar ese temor. Dos minutos más tarde, todos mis temores quedaron disipados.

LOS HOLLAR es un drama, pero barnizado por una (nada) sutil capa de comedia, en ocasiones, casi descerebrada, sobre una familia que debe enfrentarse a la posible muerte de la matriarca.

John Krasinski, (director de la cinta y actor protagonista) encarna a John, un frustrado artista gráfico (dibujante) que abandonó el medio oeste en pos de un sueño en New York, quien está atrapado en un trabajo que detesta, en una relación de la que no termina de estar seguro con Rebecca, una diseñadora de ropa para mascotas (una divertida y entrañable Anna Kendrick), con quien está a punto de tener un hijo, a pesar de no estar casados.

John llega al pueblo con la idea de replantearse su vida, donde se reencuentra con su padre, Don (Richard Jenkins) cuyo negocio se está yendo al traste, a Ron (un siempre histriónico Sharlto Copley), el hijo mayor, recién divorciado y despedido de la empresa familiar, que ha vuelto a la casa familiar mientras contempla impotente y desesperado como su mujer ha encontrado consuelo en los brazos del Pastor y guía espiritual del pueblo.

Y, por último, Sally Hollar (Margo Martindale), el pilar de la familia quien, incluso en estos momentos de adversidad, saca fuerzas para mantener unida a la familia.
Durante unos escasos ochenta y ocho minutos, el espectador es testigo de cientos de situaciones emotivas, divertidas, alocadas y desquiciantes que duran apenas un par de minutos, lo que otorga a la cinta un ritmo casi diría que trepidante, permitiendo que tramas y subtramas transcurran con agrado.

El humor salpica la práctica totalidad del metraje, dando una sensación de ligereza incluso en las secuencias más dramáticas, que Krasinski ha resuelto de manera tierna, que no edulcorada. Toda secuencia relacionada con el tumor de Sally está llevada con dulzura y extrema delicadeza, casi podría decirse con amor, sin llegar a resultar empalagosas.

El reparto al completo está excelente, sobresaliendo una enorme, estupenda, divertida, tierna y brillante Margo Martindale como la matriarca (hilarante la secuencia en que le relata los síntomas de su enfermedad ante su familia y un atónito médico).

Quizá reprocharía la poca importancia de la subtrama de la exnovia y su marido. Se desaprovecha (y descuida) al personaje de Gwen, antigua novia no olvidada de John, interpretado por Mary Elizabeth Winstead, en un papel que debería haber dado más juego, así como a su marido, Jason (interpretado por un muy divertido Charlie Day) quien, además, es el enfermero de Sally, dando lugar a momentos desquiciantes. Se disculpa porque son tantas las subtramas que se desarrollan en paralelo que no habría dado tiempo a completarlas con éxito (como la de John lidiando con el tabaco, vicio que daba por superado…).

Se podría considerar sin exagerar, que está a la altura de otras grandes y excelentes propuestas premiadas y alabadas en Sundance, tales como “Algo en común” (Zach Braff), “Beautiful girls” (Ted Demme) o la más popular “Pequeña Miss Sunshine”, películas sobre los miedos, las dudas, la perdida y la superación.

En resumen, Los Hollar es una cinta sensible, (que no sensiblera) cargada de valores, emociones y sentimientos con los que el espectador va a sentirse (plenamente) identificado.

Es una lástima que estas (pequeñas grandes) películas no lleguen a las carteleras, apoyadas por grandes campañas publicitarias, haciendo más ruido, para despertar la atención del gran público en un fin de semana donde se enfrentará a la Bestia de Disney.

No me atreveré a decir “no se la pierdan”, pero si “no se arrepentirán”.

Una muy agradable sorpresa.

LO MEJOR: Todo el reparto. El humor, para nada impostado, la ternura, el cariño y el amor hacia los personajes.

LO PEOR: Habrá quien la ignore y la evite en la taquilla al considerarla una más. Gwen y Jason, merecían más espacio en la cinta.

Nota Factoría del Cine: 6

Wiman González

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Como siempre, aclarar que esto es simplemente un artículo de opinión. Una opinión personal que nace del bagaje fílmico de quien esto escribe, de mi pasión por el cine, de mis influencias y gustos personales. Cuando recibe la noticia de que su madre será intervenida quirúrgicamente de un tumor cerebral,...