Como siempre, aclarar que esto es simplemente un artículo de opinión. Opinión personal que nace del bagaje fílmico de quien esto escribe. De mi pasión por el cine, de mis influencias y gustos personales.

Para quien esto escribe, los primeros tráilers y avances de KONG no eran, para nada, esperanzadores. Sí, daban muestras de espectáculo mayúsculo, pero supeditado a los FX y poco más.

Estamos en la segunda guerra mundial. Dos pilotos, uno japonés y otro americano, se estrellan en una playa, muy cerca el uno del otro. Y como son enemigos, continúan su batalla en tierra.

Y KING KONG, sin previo aviso, sin que nadie lo espere a estas alturas de la película (dos minutos escasos, no la hora que nos hizo esperar Gareth Edwards para ver a su Godzilla) hace su majestuosa e impactante primera aparición.

Después de una rápida clase de historia americana en unos intensos créditos iniciales, llegamos a 1973, y nos encontramos con un grupo de científicos quienes, contra reloj, se desplazan a la Isla Calavera con una “excusa” muy clara en los días en los que acontece la historia (durante el “abandono” de EEUU del conflicto de Vietnam). Han descubierto una isla inexplorada y quieren llegar antes que los rusos.

La historia, como puede observarse, tiene poco que ver con el gran clásico de 1933, la muy reivindicable reinvención de Guillemin auspiciada por DeLaurentis en el 76 y la desafortunada y aparatosa versión (para quien esto escribe) de Peter Jackson, cargada, eso sí, de buenas ideas, pero más preocupada por mostrar musculo técnico que una historia bien vertebrada.

Con estos mimbres, llegamos a la isla en cuestión. Y nos da justo lo que los amantes de KONG queríamos ver, al puñetero simio liando la de Dios. Un (fabuloso) festival de acción y trepidante destrucción. KONG nos es presentado en toda su grandeza y majestuosidad, como se merece, no solo como el Rey de los monstruos, sino como el Dios de SKULL ISLAND, a quien todas las criaturas (humanas y monstruosas) rinden una silenciosa pleitesía. Nadia osa perturbar el orden de la isla.

Bueno sí. Nuestros protagonistas, que llegan tirando bombas… Y por eso les reciben como se merecen. A ostias.

Concluido el ataque inicial, comienzan a saltar las costuras de la película. Bill Randa, el personaje que nos han llevado hasta la isla, interpretado por John Goodman, deja de tener relevancia en la trama. No sirve para nada. Tom Hiddleston (la némesis de Thor en el universo cinematográfico de la Marvel), quien interpreta a un antiguo agente de la SAS británica y que se nos presenta como un guía de alquiler rudo, duro, expeditivo, el hombre de acción definitivo, pierde la testosterona durante el viaje. Brie Larson, una fotógrafa que aparece en la trama porque sí, sin pasado y sin motivo concreto (vale, va a hacer fotos, pero ¿Para quién? ¿Para qué? ¿Cómo consigue enrolarse en este viaje que se ha organizado en un solo día? ¿O porque tiene que haber una mujer para embelesar a KONG?) y que en los minutos venideros solo hace que molestar y protagonizar los momentos más ridículos y sonrojantes de la película (Señorita Larson, ¿De verdad cree usted que puede levantar un helicóptero con sus propias manos? ¿En serio?).

Y así con todos y cada uno de los personajes que no se encuentran bajo el mando del Teniente Coronel Packard (un desquiciado y magnifico Samuel L Jackson), un soldado altamente condecorado que sale de Vietnam por la puerta de atrás y que no está dispuesto a perder otra guerra.

Como contrapunto, el genial John C. Reilly, (el mejor personaje de la trama) quien duda de su propia cordura, pero que se ha integrado perfectamente en la isla y a pesar de su locura, es la voz de la razón en la isla.

La ambientación de la película es fabulosa. Está fielmente anclada en el momento histórico que se relata. No solo en un (excelente) diseño artístico de producción o la (maravillosa) banda sonora. Los personajes y sus acciones están perfectamente integrados en la historia. Reacciones, chistes, miedos, esperanzas…

La planificación, los encuadres, los planos, la música. Todo funciona a las mil maravillas. Es, aunque parezca lo contrario, una obra de un director que tiene las cosas muy claras. La cantidad de planos “de autor” que inundan la película (preciosísimo plano de transfoco helicópteros/libélula) nos bastan para confirmar que el director ha tenido mucho que decir en el acabado final de la película. Ha tenido margen para expresar su idea de la película y se nota en el resultado final.

KONG: SKULL ISLAND es una nueva demostración del poderío de los efectos especiales y de que estos han venido para quedarse.

KONG es una demostración de poderío visual apabullante. El espectador quedará maravillado al contemplar las (numerosas y excelentes) secuencias de acción, no solo a pleno día, sino en condiciones de luz alucinantes (esos eternos atardeceres en Skull Island, motivo de risa durante la proyección. SKULL ISLAND es el único lugar en la tierra donde el atardecer dura todo el día) o esas en donde el fuego es en parte, coprotagonista de la secuencia.

KONG es pura aventura, puro entretenimiento. El espectador descubre a través de los personajes, un mundo imposible y fascinante, repleto de peligros y criaturas fantásticas y peligrosas. El sentido de la maravilla desplegado por la película basta para dejarnos sorprendidos hasta la próxima mastodóntica aparición, hasta el clímax final, un combate a muerte donde KONG nos demuestra que es el verdadero rey de los monstruos.

Y que ha venido para quedarse.

Salve KONG.

Ah, y por favor, no abandonen la sala hasta que concluyan los créditos. Esto es el principio de algo muy grande.

LO MEJOR: El sentido de la maravilla que inunda la película. Que a estas alturas de la historia del cine pueda sorprenderse al espectador no es algo para pasar por alto.

LO PEOR: Lo dicho. Los personajes de Brie Larson y Tom Hiddleston. Sin ellos, la historia funciona igual. O, si me apuran, mejor.

PD: Una reflexión final.

¿Nadie en Warner/ Legendary tuvo en cuenta que KONG mide treinta metros y el Godzilla de Edwards, mide cien metros?

Nota Factoría del Cine: 8

Wiman González

JFPCríticasBrie Larson,Críticas,isla calavera,Kong,Tom Hiddleston
Como siempre, aclarar que esto es simplemente un artículo de opinión. Opinión personal que nace del bagaje fílmico de quien esto escribe. De mi pasión por el cine, de mis influencias y gustos personales. Para quien esto escribe, los primeros tráilers y avances de KONG no eran, para nada, esperanzadores....