La niña de tus ojos se estrenó en 1998, una época en la que Fernando Trueba gozaba de un gran reconocimiento tras sus éxito de la magnífica Belle Epoque (que ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera) y la divertida e infravalorada Two Much (que quizá no fuera de sus mejores películas, pero que contaba con escenas de comedia impagables). Sin duda, esta película, que contaba con guión del gran Rafael Azcona (ya desaparecido) y un reparto espectacular, se saldó con un éxito de crítica y público que, además de ser un éxito de taquilla, consiguió llevarse a casa los premios más importantes en los Goya. Desde la opinión de un servidor, La niña de tus ojos se encuentra entre lo mejor realizado por su director, gracias a unos diálogos magníficos, a una dirección con bastante energía y, sobre todo, a un reparto que estaba magnífico. Por ello, y con tal de recuperar cierto prestigio de antaño, Fernando Trueba ha decidido embarcarse a realizar una segunda parte de esta película, en la que cuenta con el mismo reparto (aunque no el mismo equipo de guionistas), por lo que las expectativas eran bastante altas…¿consigue cumplirlas? Bien, ya puedo empezar diciendo que no.

La Reina de España cuenta la historia del retorno a España de la gran estrella Macarena Granada (Penélope Cruz), quien tras haber triunfado en Hollywood regresa a nuestro país para incorporarse, en el papel de Isabel la Católica, a uno de los increíbles rodajes que vinieron a filmar los americanos a partir de 1956, una vez terminado el bloqueo internacional a la dictadura. En Madrid se reencuentra con sus viejos amigos de “La niña de tus ojos”, la película que fueron a rodar a Alemania. Han pasado 18 años, pero juntos tendrán que llevar a cabo una nueva y disparatada aventura: rescatar a un “resucitado” Blas Fontiveros (Antonio Resines), el director que quedó detenido en Berlín y a quien todos daban por muerto.

Si algo caracterizaba a La niña de tus ojos era la energía y vitalidad de su propuesta y de todos sus componentes, sin embargo en La Reina de España no hay nada de ello por ninguna parte. Y esto en cierta parte es debido a una dirección de Fernando Trueba que carece de toda garra o de cualquier tipo de ritmo lo que provoca que la película se resienta continuamente, pues nunca termina de arrancar. Los diálogos carecen de agilidad por lo que cualquier punto cómico o gag termina por resultar creando la indiferencia más absoluta, pues la mayor parte de ellos no terminan de encontrar su sitio. Hay una desidia narrativa en el film que, directamente la mata, como si no corriera sangre por sus venas, intentando emular el éxito de la primera parte (es más, en estructura resulta bastante parecida) pero sin atisbar el desparpajo o la gracia de aquel film, siendo un intento desesperado por recuperar una etapa que, el director, sencillamente, no ha recuperado o la ha perdido. Y es una pena enorme, porque posibilidades había, ya que el film tiene ideas interesantes y una estructura que podría haberse saldado con una secuela a la altura de las circunstancias, pero debido a esta pereza narrativa, el film nunca termina de despegar.

Para empezar, se nota la ausencia del gran Rafael Azcona en el libreto, y se nota mucho. Si bien es cierto que posee ideas interesantes (la situación de la época, el por qué directores americanos vinieron a rodar a España…), es en su ejecución y en la forma de desarrollar las escenas donde no termina de funcionar. Nunca termina de encontrar la simpatía que intenta buscar desesperadamente, e intenta recurrir a la nostalgia mal entendida como único recurso narrativo para que el espectador entre en el relato (porque digámoslo ya, las diferencias son odiosas), y no lo consigue si bien porque los diálogos carecen de gracia la mayor parte de ellos o porque no se ha sabido desarrollar bien (la primera película cuenta con 4 guionistas…aquí solo está Trueba tras la escritura y se nota), especialmente debido a un montaje fallido, que no sabe medir el tiempo de la comedia (atención a la escena de Cary Elwys y Jorge Sanz…consigue todo lo contrario de lo que pretende…hacer reír), y que cuyo ritmo nunca termina de despegar (su protagonista presentándose ante todos los personajes…dura aproximadamente 40 minutos), por no hablar de una banda sonora que, más que sumar, resta las intenciones cómicas del film (atención al momento musical de Macarena), pues parece que va por otro lado la música de la película (fría, apagada y dramática).

Al menos, sí que podemos decir que el reparto no decepciona, y todos parecen dotar a la película de la vitalidad que su dirección carece, pues todos ellos parecen pasárselo bien volviendo a interpretar a sus personajes: Penélope Cruz vuelve a interpretar a Macarena con el desparpajo que la hizo ganar el Goya (atención a su primer encuentro con el técnico), aunque por momentos se la note forzada (más problema de dirección que de otra cosa); Antonio Resines retoma su personaje, aunque desde un punto de vista más contenido y dramático (y con razón); Neus Asensi se lo pasa maravillosamente bien con su personaje (además, un acierto en el guión lo de su personaje); Loles Leon vuelve a pasárselo estupendamente (aunque algunas de sus gracias ya resulten demasiado “casposas” sin crear la gracia buscada…véase el acento español de los actores americanos); Jorge Sanz volviendo a dotar de casposidad (con acierto) a su personaje; Rosa Maria Sardá, sin duda, la mejor del reparto (la escena del caballo es de las mejores de la película); y Santiago Segura, que vuelve a repetir su papel con la misma convicción que antaño. A ellos cabe añadir las nuevas presencias de una anecdótica Ana Belén, un espléndido Javier Cámara, un correcto Chino Darín, un algo ridículo Cary Elwes (aunque su papel se lo permite), y un Carlos Areces que protagoniza la mejor escena del film, de lejos.

La Reina de España es una secuela que, no negaré que se deja ver, pero que como segunda parte de una de las comedias más eficaces de nuestro cine resulta toda una decepción, sobre todo cuando cuenta con el mismo reparto y el mismo director detrás. Viendo la película, al único al que parece haberle afectado el paso de los años es a su director, Fernando Trueba, que, aunque mantiene ciertas ideas, parece haber perdido la energía o la vitalidad de sus años previos, creando una película bastante sosa, vaga, sin alma y carente de garra debido a la poca solidez que muestra su dirección. Un intento desesperado y desafortunado de rememorar viejos tiempos que, si funciona, es por el buen hacer de su reparto, que intenta por todos los medios de insuflar energía y vitalidad a una película que carece de toda ella…todo lo contrario que La niña de tus ojos.

Nota Factoría del Cine: 5

Manu Monteagudo

JFPCríticasCríticas,FERNANDO TRUEBA,La reina de España,PENÉLOPE CRUZ,Santiago Segura
La niña de tus ojos se estrenó en 1998, una época en la que Fernando Trueba gozaba de un gran reconocimiento tras sus éxito de la magnífica Belle Epoque (que ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera) y la divertida e infravalorada Two Much (que quizá no fuera de...