Según el mito latino, las furias persiguen a los pecadores hasta el cansancio para poder castigarlos y que expíen sus culpas. Miguel del Arco, presenta su primera película bajo la expectación que despierta su experiencia como dramaturgo y director teatral de éxito. Lo hace introduciéndose en una familia que personifica la tragedia contemporánea, bebiendo enérgicamente de la fuente inagotable de la mitología.

Establecer el orden en la vida de cualquiera, desertando de las dificultades es un equilibrio imposible para los personajes de “Las furias”. Quizá para cualquiera. Para eso la creencia de la existencia de estos seres que se introducen en la mente para crear el odio y la discordancia puede resultar catártica en un escenario en el que las verdades están obligadas a salir a la luz oponiéndose a la compostura.

Miguel del Arco no oculta en ningún momento su gusto por la palabra como elemento de disturbio y como el origen del conflicto para sus personajes de ademanes y raíces teatrales para convertirlos en artefacto cinematográfico utilizando de manera muy acertada la cámara para observar las reacciones y así ofrecernos el punto de vista más interesante acercando su mirada a la de sus criaturas.
“Ama tu caos”, parece gritar desde el suspiro ahogado el libreto de esta película libre, arriesgada y única que tiene un abismo como impugnación a las dudas y a la locura benevolente del que tiene la clarividencia ante lo que ocultamos. En este caso en el personaje de la más pequeña de esta familia enferma de silencio. Cada uno de los personajes vive cautivo de su propio callar y el espectador asiste a su purgante histeria como un miembro más de esa casa que está a punto de venderse como excusa para una reunión que parecía imposible e irrepetible.

Y esta fiesta está llena de dolor, pero también de situaciones incómodas que provocan la sonrisa cómplice del público, que incómodo es llevado a la carcajada y a la perplejidad de no saber lo que sentir. Una sensación que pocas películas pueden provocarnos hoy en día, cuando casi todo está simplificado para facilitar la comprensión de la masa y que el mensaje quede explicado inexorablemente.

Ese finísimo tránsito de la cordura a la locura está a un paso de ser dado en este ámbito familiar a punto de explotar en la olla a presión de celuloide que ya hemos visto en películas anteriores como “Celebración” de Thomas Vinterberg o la más reciente “Agosto” de John Wells, en este caso con un carácter incluso más intelectual por sus alusiones constantes a textos clásicos incluso en los nombres de los hijos de los protagonistas, llamados: Héctor, Casandra y Aquiles.

El clímax dramático en donde se reflexiona sobre esa constante del núcleo familiar no escogido, predestinado de manera natural e irremediable es muy interesante. Además de la incisión de la memoria como una herida, que nos da muletas para enfrentarnos a nuestros recuerdos y que se cierra definitivamente para el personaje del patriarca interpretado por el maestro José Sacristán. Es admirable que su tensión narrativa es instintiva y armónica a la vez, como ocurría en la espléndida “La isla interior” de Dunia Ayaso y Félix Sabroso.

Para su debut en el largometraje, Miguel del Arco ha reunido un elenco excepcional. Todos tienen su oportunidad para brillar, y lo hacen de manera equilibrada dando a la película una personalidad coral que se adecúa perfectamente con lo que quiere contar. Macarena Sanz, es toda una revelación con un personaje difícil, muy intenso. Todos los demás merecerían ser destacados, del primero al último.

Las furias, que nunca existieron o se instalan en nosotros mismos para ser oráculo del dolor, van a perseguirnos tras ver esta notable ópera prima. Obviarlas sería un crimen, es una película que merecer ser vista y ya sabemos por mucho que escapemos, siempre nos alcanzan porque el mal nunca sale gratis.

Nota: 7’5.

Chema López

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Según el mito latino, las furias persiguen a los pecadores hasta el cansancio para poder castigarlos y que expíen sus culpas. Miguel del Arco, presenta su primera película bajo la expectación que despierta su experiencia como dramaturgo y director teatral de éxito. Lo hace introduciéndose en una familia que...