No sé si alguno de vosotros, espectadores, ha tenido el placer de visionar algún capítulo de One Piece. Desde luego, no es que sea una serie que transmitan las cadenas nacionales ni nada por el estilo (vamos, que no lo han trasmitido como si lo hicieron Oliver y Benji, Dragon Ball…), pero poco a poco ha ido generándose una fama (merecida) en nuestro país ante una de las series manga más originales y más exitosas en su país de origen (Japón), que desde luego, ha conseguido que una de sus películas (ya que existen varias y una he tenido el placer de ver, la notable y divertidísima One Piece Strong World) consiga ver su estreno en cines a nivel nacional, lo cual resulta una estupenda, por no decir, espléndida noticia. Para todos aquellos desconocedores del universo del manga no se preocupen, uno se acostumbra rápido a las leyes que navegan por este mundo de piratas en el que la comedia, el absurdo y la acción se dan de la mano con un equilibrio maravilloso y del que podrán disfrutar y pasárselo e grande con este entretenimiento que resulta One Piece Gold

Luffy y el resto de Piratas de Sombrero de Paja deciden poner rumbo a una embarcación dorada y con muchas luces de neón de 10 kilómetros de largo. Es tan grande como una ciudad, reconocida como país independiente por el Gobierno Mundial y como la mayor ciudad del entretenimiento del mundo bajo el nombre de Gran Tesoro. Allí, piratas, marines y millonarios se dan cita en un “santuario absoluto” fuera del alcance del Gobierno Mundial gracias a la riqueza del Rey del Casino, Gildo Tesoro, un hombre del que se dice que posee un 20% del dinero del mundo. Pero no es oro todo lo que reluce y Gildo Tesoro se dispone a satisfacer su ambición sin límites, algo que podría cambiar para siempre las relaciones de poder del mundo… ¿Qué les espera allí a Luffy y a sus amigos? ¿La gloria eterna o una oscuridad insondable?

El mejor resumen que puedo hacer de One Piece Gold es si os imagináis un capítulo de One Piece (o una de sus películas) mezclado con un toque de película de robos tipo Ocean’s Eleven. Suena bien, ¿verdad?

Pues precisamente eso es esta nueva entrega de One Piece, un entretenimiento sin par donde las únicas pretensiones que tiene, es hacerle pasar un rato estupendo al espectador y lo consigue con creces. Una de las características de la serie, y que aquí se mantiene a rajatabla es su hábil mezcla de género sin que desentone en ninguno de ellos, manteniendo una radicalidad en sus momentos de absurdo y de sus peleas que parece imposible, pero se compenetran a la perfección y es una circunstancia que muchos pasarán por alto, pero que en el cine pocos consiguen lograrlo. Eso añadido a un derroche de imaginación y creatividad que hacen de este universo algo único y con un retrato feroz del mundo de los casinos, permiten que el espectáculo sea una constante sucesión de personajes carismáticos, un villano a la altura, situaciones de lo mas delirantes y divertidas y con escenas de acción estupendos que se mezclan en una batidora con un afán de entretenimiento fantástico.

El único inconveniente que le encuentro al film es un tercio final que se torna excesivo. El clímax final se extiende por tanto tiempo que uno termina hastiado de tanta lucha sucesiva, sumando escalones en cuanto a dificultad y espectacularidad se refiere, de manera, que cuando después de tres batallas, nos esperan otras dos, la capacidad de sorpresa o diversión se termina por diluir, por no hablar de algún que otro giro argumental que, para el caso, resulta algo innecesario (algunos flashbacks resultan metidos con calzador por intentar comprender ciertas motivaciones, pero fuerza demasiado la maquinaria respecto a eso). Pero por el resto…ninguna queja, desde un apartado visual que mantiene el espíritu del original, además de su libreto (que mantiene intacto su sello), una voz respecto al apartado de doblaje estupendo y una banda sonora estupenda que se integra perfectamente en el film (atención al número musical inicial).

One Piece Gold es un regalo estupendo para todos los fans de la serie One Piece, que por fin ve la oportunidad de estrenarse en pantallas, sin que el resultado sea decepcionante, al contrario. Una fiesta deliciosa donde, pese a sus defectos, el espectador disfrutará de ver a sus personajes preferidos envueltos en una aventura divertida, delirante y de lo más entretenida que mantiene el sello del que procede sin desvirtuarlo para nada, además de que servirá para que los espectadores desconocedores del mismo descubran este universo tan especial y tan divertido como es One Piece. Seguro que no se arrepentirán.

Nota Factoría del Cine: 7

Manu Monteagudo

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No sé si alguno de vosotros, espectadores, ha tenido el placer de visionar algún capítulo de One Piece. Desde luego, no es que sea una serie que transmitan las cadenas nacionales ni nada por el estilo (vamos, que no lo han trasmitido como si lo hicieron Oliver y Benji,...