Todos queremos ser Woody Allen. O al menos yo. Ya me gustaría si fuera directora ser como él, tener esa elegancia y acierto a la hora de dirigir a los actores y sobre todo de narrar una historia. Pero querido público, Woody Allen sólo hay uno. Todos lo sabemos y lo tenemos claro. Rebecca Miller parece ser que no.

“Maggie’s plan” es una buena propuesta y con excelentes intenciones. El problema reside tal vez en su guión. La historia es muy simple y que ya hemos visto otras veces (lo que no tiene por qué ser un problema): Maggie (Greta Gerwig), de profesión profesora, está preparada para ser madre soltera. Sus novios no le duran más de seis meses, pero tiene un donante. Sin embargo al mismo tiempo de plantearse la inseminación artificial, aparece en su vida John (Ethan Hawke), un apuesto e interesantísimo profesor. En el momento de tener la muestra en la mano aparece John y se le declara. (Es imposible resistirse a Ethan Hawke). Sin olvidar que este último está casado con la complicada y siniestra Georgette (Julianne Moore).

La película de Rebecca Miller es entretenida y recuerda, como ya hemos mencionado, al cine de Woody Allen. No es que eso sea malo, sino que las comparaciones son odiosas y en muchas ocasiones inevitables. El reparto de actores es espléndido, debiendo destacar a Julianne Moore, actriz que siempre brilla con luz propia y eclipsando a todo aquél que ose compartir escena con ella. Su mirada de excéntrica, su acento, movimientos… todo en ella es perfecto y cada vez que aparece no queremos que se vaya. Una nominación a los Oscars sería hacer justicia. Ethan Hawke también cumple y convence en su papel de profesor atractivo con mezcla de intelectual y desastroso a la vez. Greta Gerwig también es un acierto en esta película, interpretando a una mujer aparentemente decidida con sus decisiones pero terriblemente insegura a la hora de pasar a la acción. Como veis el triangulo amoroso deparará líos disparatados en los que a veces no se sabe si reír o llorar.
Su guión es previsible y desde un primero momento, una vez presentados todos los personajes, sabemos cómo irá transcurriendo la trama. Incluso el final se puede adivinar con gran facilidad. La dirección, sin embargo, es buena y “Maggie’s plan” se convierte en una propuesta entretenida y recomendable de ver. Eso sí, que nadie espere una obra maestra. En algunos momentos de la película Miller podría haber arriesgado algo más para poder tener sello propio (algo que es fundamental en los tiempos que corren). Me parecerá una pena si pasa desapercibida a pesar de sus fallos.

“Maggie’s plan” recuerda demasiado a Woody Allen y querer parecerse a él es jugar con fuego y pocas veces se acierta. Esta película no es que no acierte, pero se queda a medio camino de lo que podría haber sido. Aún así, merece ser vista, disfrutada y recomendada.

Nota Factoría del cine: 6,5

Gabriela Rubio

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Todos queremos ser Woody Allen. O al menos yo. Ya me gustaría si fuera directora ser como él, tener esa elegancia y acierto a la hora de dirigir a los actores y sobre todo de narrar una historia. Pero querido público, Woody Allen sólo hay uno. Todos lo sabemos...