Todos, o casi todos, hemos tenido de pequeños los denominados “trolls”, esos muñecos pequeños con los pelos de colores. Muchas veces cuando el cine decide revivir ciertos recuerdos del pasado la mayoría nos llevamos las manos a la cabeza. El recurrir a cosas ya existentes puede llevar la etiqueta de fracaso asegurado… Una película sobre los trolls… Qué poca imaginación, ¿no?

Resulta que la película “Trolls” es de esas de la que no esperas nada, o más bien poco, pero que acaba sorprendiendo y fascinando tanto a grandes como pequeños. Su argumento no es nada del otro mundo: los trolls, unos seres que dedican su tiempo a cantar, bailar y abrazarse, son amenazados por unos monstruos llamados Bergens cuyo objetivo es comérselos para lograr la felicidad. Unos de ellos son secuestrados y Poppy (Anna Kendrick), la princesa troll, decide embarcarse en una misión para rescatar a sus amigos. Así bien, su argumento no es nada novedoso pero su ejecución es realmente entretenida y muy eficaz. Como se nota que los creadores de “Shrek” se hallan al frente de este proyecto.

A lo largo de la película los personajes interpretan canciones de diferentes épocas, sobre todo actuales, e introducidas en la película sin calzador: muy adecuadas y se agradecen. Los niños siempre los harán felices si en una película se canta y baila pero los adultos muchas veces suspirarán y desearán que acabe el número musical. Sin embargo, “Trolls” consigue que esto último no ocurra. Las canciones son frescas, los momentos en que aparecen oportunas y muy divertidas e incluso tiernas (atentos al momento de la canción del troll al que pone la voz Justin Timberlake). Una auténtica maravilla de banda sonora.

Dreamworks no ha dejado de contar con un reparto de voces espléndido, lo que también ayuda mucho a la película, ni tampoco de unos momentos de humor que recuerda a lo mejor de Dreamworks: la nube con patas, la relación entre los dos trolls viajeros, la excesiva alegría de los trolls… Todo un acierto. Sí es verdad, que alguna canción del principio sea demasiado larga y pueda dar a equivocaciones en lo que se refiere a lo que viene a continuación. O incluso el planteamiento de la historia puede llegar a ser algo demasiado infantil o incluso aburrido. Pero esa introducción es necesaria y vale la pena tener un poco de paciencia hasta llegar a sumergirnos de lleno en esta película.

Así que, queridos espectadores, no se muevan de sus asientos ni entren en un bucle de negatividad porque lo que viene luego es una auténtica gozada. Siéntense, disfruten y verán que al salir del cine no podrán evitar las ganas de bailar y de volver a verla.

Nota Factoría del Cine: 7,5

Gabriela Rubio

JFPCríticasanimación,Críticas,dibujos,Dreamworks,Trolls
Todos, o casi todos, hemos tenido de pequeños los denominados “trolls”, esos muñecos pequeños con los pelos de colores. Muchas veces cuando el cine decide revivir ciertos recuerdos del pasado la mayoría nos llevamos las manos a la cabeza. El recurrir a cosas ya existentes puede llevar la etiqueta...