He de decir que siento especial debilidad por el cine de Paul Verhoeven, y no sorprendería a nadie si dijera que me parece uno de los mejores directores vivos que pisa tierra (despues de Steven Spielberg, claro), y su retorno al cine (aunque entre medias realizó un mediometraje para TV que no ha tenido distribución) despues de diez años de ausencia es motivo de celebración para cualquier amante del cine. El director de Los señores del acero (magnífica película, por cierto) ha visto como la corrección política se ha adueñado del cine de hoy en día, y precisamente, Verhoeven, ha sido de los pocos (por no decir, el único) que ha sabido manejar una superproducción de Hollywood con una dosis de su estilo controvertido (la carga violenta, sexual y, por que no, divertida de todas sus películas…no excluyo ninguna, pues incluso El hombre sin sombra, su film mas flojo por así decirlo, posee su sello). Ahora, que las grandes productoras apuestan por lo altamente seguro, Verhoeven ha decidido volver a Europa (que ya lo hizo con su esplendida El libro negro), especialmente a Francia, para dirigir Elle, una producción que tiene todos los síntoma del cineasta, aunque pasados por un filtro galo que recuerda un poco al cine de Michael Haneke…solo que con la carga humorística y satírica de este brillante director holandés.

Michèle (Isabelle Huppert), una exitosa ejecutiva de una empresa de software, busca venganza tras ser asaltada en su propia casa por un intruso.

La verdad, es que había expectación ante la nueva cinta dirigida por Paul Verhoeven, y he de decir que no ha decepcionado nada. Con una premisa tan sencilla, lo que consigue el cineasta noruego es un relato retorcido, cargado de perversión y de cinismo, donde su sentido del humor (muy negro) hace gala sin desentonar en una mezcla de tonos que, solo este director, es capaz de asentar para que sea uno en si mismo. Es como si Paul Verhoeven tuviera su propio género, y aquí no iba a ser menos. Partiendo de la novela en la que se basa, “Oh…”, el director hace suyo el proyecto con un relato que, lo mejor que se puede decir de él, es que resulta, en cierta manera, inesperado. Inesperado por la manera en la que se desarrolla su historia, con unos personajes complejos y llenos de matices con los que el cineasta se lo pasa, sencillamente, en grande. No hay momento donde el relato decaiga por que los personajes siempre tienen algo que aportar, sea en su versión mas retorcida o mas cómica.Es un cóctel explosivo que en otras manos podría haber resultado un auténtico desastre, pero que en las manos adecuadas, como en este caso, se ha saldado con uno de los thrillers más originales y curiosos que nos han regalado en años.

Y esto, en cierta manera, es gracias a la labor de su director, pero, creo que es de las pocas ocasiones en la filmografía de Verhoeven, que el trabajo de su protagonista principal resulte tan primordial para que su relato y tonalidad funciones, y aquí entra de lleno la interpretación de Isabelle Hupert. No voy a mentir que siento cierta condescendencia hacia la actriz, pese a sus espléndidos trabajos, pero la labor que hace en Elle es INMACULADA. Es como si Verhoeven y Huppert fuesen de la misma mano de manera que resulta primordial el trabajo de la actriz para que la película funcione por si sola, y el acabado final resulta impecable. Sobre todo por que debe lidiar con un personaje harto complejo del que la intérprete sabe sacar un partido inmenso a base de miradas y gestos que resultan primordiales para marcar las diferentes tonalidades por las que va pasando la película, y que no son pocas. Además, sabe sacar un cinismo de su personaje impagable que, en determinados instantes, os hará soltar una carcajada, pese a la turbiedad de lo que cuenta (y que no es nada agradable).

El único inconveniente que veo a Elle, y ya os aseguro que son bastante escasos, es una duración quizá algo estirada (la cinta dura mas de dos horas) que, a pesar de que no aburre nunca (estamos hablando de Paul Verhoeven, por el amor de Dios), sí que resulta algo estirada para lo que, a fin de cuentas, quiere contar (la paz interior de su protagonista atormentada). Poco mas que añadir a una película que resulta bastante notable en su conjunto, aunque en esta ocasión, su director deja que sea su guión y no su estilo visual lo que caracterice a la cinta, lo cual la beneficia para dar cierta crudeza y realismo al film, para contrastarlo con las situaciones absurdas que transcurren a lo largo del film (impagable escena de la cena de Navidad).

Así, Elle es un regreso de Paul Verhoeven que, en su forma, puede parecer afrancesado a la hora de mantener su estilo visual (mas apegado a la realidad) pero no a la hora de plasmar su sello, completamente intacto, e incluso, si se me permite, llevado al límite. Un límite basado en la incorrección política y de la que el director es muy consciente, tanto, que se ha explayado a gusto de algo que no le habrían dejado realizar en Hollywood ni por asomo. Elle, vuelvo a repetir, es un cóctel explosivo de todas las filias del cineasta, en la que demuestra un equilibrio impagable de un relato, que en otras manos, podría haber caído en un absoluto desastre. Gracias a las manos de Paul Verhoeven y al trabajo espectacular de su actriz principal, nos regalan uno de los thriller más absorbentes, perturbadores y divertidos (sí, sí, divertidos) que nos han regalado en bastantes años. Esperemos que no tarde otros diez años para regalarnos otra de sus películas de uno de los directores con más personalidad (por no decir el que más) que pueblan a día de hoy el séptimo arte.

Nota Factoría del Cine: 7,5

Manu Monteagudo

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