El cine de temática hindú es, quizás, un género por el que siento cierta debilidad. Puede que sea su cultura tan alejada a la nuestra, sus tradiciones y costumbres, su manera de abordar la vida…sea lo que sea, hay una pequeña atracción sobre este continente que me llama particularmente la atención. Cada vez que veo una película que retrata la vida en la India (sea de cualquier clase que sea) me siento fascinado y absorto ante un país que, sin duda, es tremendamente pobre, pero de la que posee una riqueza cultural, emocional y religiosa que traspasa las fronteras, y el cine es la única manera de poder viajar a un continente totalmente opuesto al nuestro. Masaan retrata la vida de varios personajes anclados en la India, en Benarés, que, sin ser nada del otro mundo, permite que el espectador viaje hacia estos parajes tan difíciles de transitar y nos embauque emocionalmente con el drama que viven sus personajes.

Benarés, la ciudad santa a orillas del Ganges, no tiene compasión con aquellos que no respetan las tradiciones. Deepak, un estudiante de un barrio pobre, se enamora perdidamente de una chica de una casta superior. Devi, una universitaria cuyo comportamiento se sale de lo establecido, intenta superar la desaparición de su primer amante, mientras su padre, Pathak, es víctima de la corrupción policial y pierde el sentido de la moral. Y el niño Jhonta busca una familia. Cuatro personajes en busca de un futuro mejor, atrapados entre la época moderna y las tradiciones, y cuyos caminos están a punto de cruzarse.

El inicio de Masaan (el momento mas impactante del film realmente) da una idea clara del territorio y los recovecos por los que irá desarrollándose la cinta. Historias entrecruzadas (aunque tampoco tanto, no nos vamos a engañar) en la que sus personajes se sientan ahogados por la presión de un país que no les deja liberarse, ni encaminarse hacia un futuro esperanzador, o por lo menos, liberador. Debido al arraigo de la religión y tradiciones del lugar, sus personajes, que poseen inquietudes y cuya riqueza cultural resulta bastante elevada, no pueden avanzar hacia ninguna parte, a no ser que desconecten con cualquier tipo de conexión emocional que tengan en su ciudad natal…algo que para ellos, no es para nada fácil. En ese sentido, el film transmite perfectamente esa sensación de “impotencia” de unos personajes que quieren avanzar (o hacer avanzar) pero cuya sociedad no se los permite, y ahí es donde radica el mayor logro de Masaan, pues lo consigue de forma clara, sin segundas intenciones pero sin tampoco resultar excesivamente recargado.

El único inconveniente que le veo al film es cierta comodidad en su manera de abordar la historia. No es una historia que precisamente sea muy original, pues películas de este género e incluso anclados en el mismo sitio, hay a montones, y la puesta en escena resulta bastante funcional en ese sentido, aunque es innegable que funciona. El film sigue una narrativa clásica, sin nada nuevo que aportar, y aunque en estos tiempos ya sabemos que todo está contado, no le habría venido mal un poco de énfasis o dinamismo en su puesta en escena, que resulta demasiado plana y a “demasiado visto”. No quiero decir con esto que el film sea malo, que no lo es en absoluto, pero si es la enésima producción que hemos visto cientos de veces de “denuncia social” del país que, aunque agradecida y bien contada, parece que está montada por el mismo patrón de siempre, y eso lo hace caer en una rutina donde todo, es demasiado predecible y demasiado visto.

Pese a todo, no esta mal para tratarse de una ópera prima, y el film consigue llevar a buen puerto sus historias gracias a unos personajes bien definidos, en la que cabría destacar a todas las interpretaciones de su reparto al completo, en especial a su protagonista, que debe encarar con gran determinación un personaje que es, sin duda, el más interesante de la función. Por el resto destacar el buen uso de las localizaciones del lugar, en la que el Ganges es su principal protagonista respecto a imágenes, y a una esplendida banda sonora de Bruno Colais, que aporta el tono melancólico y dramático que necesitaba el film (y que funciona de maravilla). Masaan es así, una cinta la mar de correcta en la que, si el espectador es desconocedor del cine social realizado en la India, sin duda sería una buena opción, aunque para gente que ya es conocedor del tema resultará efectiva aunque ya demasiado conocida e incluso manida. Pese a todo, un drama recomendable donde todo está en su sitio…tanto, que a veces falta más arrojo.

Nota Factoría del Cine: 5,5

Manu Monteagudo

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