Creo que a estas alturas resulta innecesario mencionar las cualidades interpretativas de Juliette Binoche. Esta actriz francesa, que ha trabajado en decenas y decenas de producciones, ha demostrado en cada película que ha participado, que es una de las mejores actrices que ahora mismo existen en el planeta, y no hay ningún papel en el que ella no destaque (y si no lo hace es por el poco tiempo que le permiten), o no se le pueda resistir (aunque destaca en drama, sin duda). Por eso, cada vez que una película lleva su nombre en el cartel, el interés por el film a tratar ya despierta curiosidad o interés al garantizar, como mínimo, que va a estar bien interpretada. Es lo que me ha pasado con su última película, La Espera, un debut italiano que se está intentando vender como si fuera la nueva “La Gran Belleza” y “La juventud” (así lo dicen en su promoción), y de las que apenas tiene nada que ver, y en la que la actriz vuelve a demostrar por que tiene esa fama de gran actriz bien merecida

Anna (Juliette Binoche) es una mujer francesa que pasa sus días en soledad en su vieja villa de Sicilia. Inesperadamente llega Jeanne (Lou de Laâge), la novia de su hijo Giuseppe, invitada por él a pasar las vacaciones de Pascua. Anna no conoce a Jeanne y Giuseppe no está. Mientras las dos mujeres esperan la llegada de Giuseppe, y pese a los secretos que se ocultan, empiezan a abrirse la una a la otra.

La Espera es un film que posee (y debe tener) su propio ritmo ¿con esto qué quiero decir? Que seguramente de aquí a unos días escuchen que se trate de un film de ritmo denso, farragoso y lento, y no os voy a engañar que parte de razón tienen…pero la película también. Ese ritmo tan conscientemente lento (aunque a mí no se me hizo en ningún instante aburrida) permite transmitir la tormentosa y trágica espera de la que habla el film, y desde ese punto de vista funciona a la perfección. Sabe mantener la angustia de cierta revelación con muy pocos recursos, sirviéndose de miradas y silencios que explican mucho más que mil palabras. Y ahí entra la habilidad del director (que desde luego, firma un buen debut) para transmitir esas emociones, gracias a una fotografía magnífica, que aprovecha estupendamente el paraje y los planos donde supuestamente (atención al primer plano general de la villa con una colchoneta hinchable deambulando en el patio), no ocurre nada (las imágenes iniciales son muy poderosas, pues apenas se dice palabra durante aproximadamente diez minutos), y especialmente, un trabajo interpretativo fantástico.

Y, cómo no, aquí entra el trabajo de una Juliette Binoche superlativa. Ya no sorprende encontrarse con interpretaciones de la Binoche que nos deje con la boca abierta, pero aún así, lo vuelve a hacer, y parece que hace fácil un personaje extremadamente difícil. La complejidad de llevar a cabo un papel donde con sus palabras transmite una cosa y con sus ojos otra, resulta impagable, y desde luego, uno de los mayores valores a la hora de recomendar el film, es sin duda el gran trabajo que realiza la actriz francesa. Tampoco quiero desmerecer el gran trabajo de Lou de Laage, que desprende una gran química con su compañera sin salir para nada mal parada, en un personaje que tampoco resulta fácil. A pesar de todo, lo que funciona es la buena química entre ambas, y ofrecen naturalidad a una situación difícil para ambas.

Por otra parte, y por decir algo negativo de este trabajo, es cierto que posee fragmentos bastante innecesarios argumentalmente (aquel en el que vemos como Anna se pierde en medio de una procesión, en la que además meten una banda sonora recargada hasta la médula, cuando la contención era su mejor arma), y que la historia apenas ofrece sorpresas más allá de las mostradas en su primer acto. Pero el tacto y la elegancia con la que el director muestra a sus personajes principales, y el cómo llegan a entenderse, pese a la difícil situación, consiguen sobrecoger a un espectador que entiende cualquiera de las dos posturas que tienen sus protagonistas. La Espera es un drama muy elegante y bien confeccionado, quizá algo denso para un público menos acostumbrado a este tipo de dramas, pero que gracias a un trabajo interpretativo soberbio se consigue llenar cualquier silencio o cualquier mirada con mil y un sentimientos que nos remueven a cada uno de nosotros. Solo por eso, ya merece la pena darle una oportunidad a esta estupenda película.

Nota Factoría del Cine: 6

Manu Monteagudo

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Creo que a estas alturas resulta innecesario mencionar las cualidades interpretativas de Juliette Binoche. Esta actriz francesa, que ha trabajado en decenas y decenas de producciones, ha demostrado en cada película que ha participado, que es una de las mejores actrices que ahora mismo existen en el planeta, y...