En los últimos meses parece que únicamente han de triunfar las películas de animación que vienen con un sello deslumbrante de un estudio de élite; llámalo Disney, llámalo DreamWorks. Pues parece que ha surgido un caso aparte: Laika, un estudio sin una gran filmografía a la espalda que avanza por un terreno lleno de obstáculos, pero cosechando rápidamente su propio estilo de animación cinematográfica. Y es que “Kubo y las dos cuerdas mágicas” es la mejor película de animación en lo que va de año.

Aunque parece que nos adentremos en una historia de Edgar Allan Poe, “Kubo y las dos cuerdas mágicas” es una fábula (con ramas orientales) donde su mayor atención la tiene la inocencia del niño protagonista, “Kubo”. Un personaje que evoluciona estrepitosamente al largo del largometraje haciendo que el espectador (sea niño o adulto) quede perplejo frente a la pantalla observando las mil y una aventuras que se relevan gracias a la sutil y frágil continuidad de fotogramas de la cinta. Una historia donde el guion es digno de enmarcar, con lecciones de vida y moralejas destinadas a un público mucho más adulto. Además, la delicadeza con la que se ha trabajado las emociones y sentimientos de todos los personajes del largometraje es digna de ser reconocida. Y es que, “Kubo y las dos cuerdas mágicas” no es una película completamente animada por CGI (Imágenes generadas por ordenador), un stop motion que abarca la mayor parte del filme le ofrece un toque de elegancia al movimiento fluido de la cinta.

Parece que, a medida que pasa el tiempo, el cine de animación va adquiriendo mucha más fuerza. Se ha llegado hasta el punto de poder contar historias dirigidas a un público adulto, a través de unos finos personajes animados, enmarcándolos en una realidad frívola y dura. “Kubo y las dos cuerdas mágicas” es un gran ejemplo de ello que, aunque sea un largometraje fantástico, el espíritu de superación real reina durante todo el metraje. Y es que cuando estás viendo la película, parece que estés escuchando las historietas del abuelo (cuando él era joven). De hecho, una sensación de cuento (e incluso de leyenda) sumerge al espectador convirtiéndolo en un personaje más de la aventura. Me atrevería a mencionar (aunque sea demasiado precipitado) que, “Kubo”, es una firme candidata a coronarse con el Oscar a mejor película de animación; porque Laika no tiene nada que envidiar a los grandes estudios de animación.

Nota Factoría del Cine: 9.

Pablo Aguilar-Galindo Montoya
Director de ‘Fotograma a Fotograma’

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En los últimos meses parece que únicamente han de triunfar las películas de animación que vienen con un sello deslumbrante de un estudio de élite; llámalo Disney, llámalo DreamWorks. Pues parece que ha surgido un caso aparte: Laika, un estudio sin una gran filmografía a la espalda que avanza...