Si a un niño se le dice por la noche, mientras se va a dormir, que viene el “coco” o el hombre del saco si no concilia el sueño pronto, el crío comienza a experimentar una sensación de miedo y disgusto que culmina, pasados unos minutos, con una noche de sueño profundo sin recordar lo que se le ha dicho previamente. Pues lo mismo sucede con ‘Nunca Apagues la Luz’, un largometraje que comienza con una típica historia de terror, con sus respectivos temores y angustias iniciales pero, a medida que avanzan los fotogramas, el espectador encuentra más de lo mismo: Un ser extraño que aparece cuando se apaga la luz.

David F. Sandberg dirige una cinta de terror comercial en el que el espectador no va a encontrar un argumento lógico para poder ver el largometraje. Claro está, en el mundo de los hombres lobo, niñas exorcistas y muñecos diabólicos este filme intenta rozar la perfección; pero, personalmente, este largometraje no deja de ser una película más de terror para ver un viernes por la noche en casa, con la luz apagada (valga la redundancia) y unas buenas palomitas.

Y es que lo más sorprendente de la cinta es que, lentamente, se va convirtiendo en una tragedia con un final inesperado. Pese a sus guasas (¿innecesarias?) del típico personaje bobo (que siempre aparece en la mayoría de películas de terror), el largometraje se convierte en una explosión de sensaciones extrañas que ha de digerir el espectador (¿río o lloro?).

Llega el momento en que el público se sube al tren que surca la onda de la película. Así pues, el espectador (después de un ritmo lineal del largometraje) ya prevé cuando el director quiere asustar. De mientras, da tiempo a echar un vistazo al guion de la cinta, que va decayendo a medida que pasan los minutos. ¿Alguien podría decirle al niño que deje de decir obviedades?

En fin, un largometraje poco asustadizo, que deja de lado una gran trama que se podría haber exprimido algo más. ¿Y es que no lo he dicho antes? Película para ver un viernes por la noche en casa, con unas buenas palomitas. Eso sí, y que no se me olvide mencionar, poco pagaban los protagonistas del filme en factura de luz.

Nota: 5,5

Pablo Aguilar-Galindo Montoya
Director de Fotograma a Fotograma

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