El nombre de Zhang Yimou debería ser conocido para cualquier cinéfilo que se precie. Este cineasta chino ha estado comprometido con el cine de tal manera que la forma de cuidar cada proyecto suyo, es digno de encomio. Cierto es, que la mayor parte de sus películas están encaminadas hacia el melodrama (bien entendido), pero cada una de ellas ofrece una visión tan distinta del género, que solo cabe aplaudir por semejante hazaña. Sino, compárenme una cinta como La linterna roja con Hero o Las flores de la guerra…producciones que, desde luego, se ciñen al género del drama, pero cambiando el entorno por el que mueven, siendo estos tres films el ejemplo perfecto( cine intimista, el cine de artes marciales y “wu xia”y el cine bélico). Por eso, cada producción suya que se estrena en nuestro país, debería verse con motivo de alegría, y ahora tenemos entre nosotros su última producción, Regreso a Casa, un drama en el que Yimou se mueve como pez en el agua…tanto, que termina por acomodarse un poco.

A principios de los años setenta, Lu Yanshi (Chen Daoming) se escapa de un campo de trabajo en un intento de volver con su familia, a la que lleva años sin ver. Su hija, Lu Danyu intenta impedir el reencuentro por miedo a que afecte a su carrera como bailarina, y consigue que su padre y su madre no se vean. Unos años despues, al final de la Revolución Cultural, Lu Yanshi por fin puede regresar a casa legalmente y reunirse con su familia. Pero no todo transcurre como espera. Su esposa Feng Wanyu (Gong Li) ha estado enferma y no le reconoce. Sin embargo, no ha olvidado a su esposo, le recuerda tal como era en el pasado y espera su regreso. Lu Yanshi se convierte en un extraño en el seno de su familia y decide resucitar el pasado con Feng Wanyu para que recupere la memoria.

El primer acto de Regreso a Casa es, sin duda alguna, esplendido. Yimou presenta a cada uno de los personajes y la situación en la que están, de manera que el espectador entra en el relato desde el primer minuto de proyección, pues la cinta, apenas pierde el tiempo. Y no por que la película posea un ritmo rápido, sino por la solidez y la contundencia con la que maneja la historia, basándose en las miradas, en los silencios y en la contención. Desde el maravilloso inicio, que nos ubica a través de una danza en su espacio temporal, la cinta nos presenta a unos personajes torturados emocionalmente por las circunstancias sin que apenas se hable de ello…y es meritorio que consiga conmover al espectador con una presentación tan sencilla y rotunda como la que Yimou presenta aquí, culminando con una escena fantástica en una estación de tren que resulta sobrecogedora en todo momento por lo bien manejado que está el suspense y el dramatismo en todo momento.

Desgraciadamente, no puedo decir lo mismo del segundo acto. La trama presenta una nueva situación a todas luces interesante, pero su mayor problema es que resulta reiterativa. La sensación que prima durante todo este tramo (y parte del tercero) es que se queda en el mismo sitio de forma constante de manera que el drama (que resulta efectivo, que conste) termina por encorsetarse, mostrando un desmesurado autocontrol que la termina perjudicando. El espectador no se termina de emocionar del todo precisamente por ese estancamiento narrativo del que hace gala el film, y aunque funciona en mayor medida, tras un primer acto donde se ha presentado con rotunda solidez a sus personajes y a sus situaciones, la sensación de que no termina de calar hondo en el espectador crea un halo de decepción que, si bien no llegar a ser excesivo, si que se tiene en mente a la vez que el espectador espera a emocionarse sin que nunca llegue conseguirlo del todo…y precisamente la cinta busca eso.

Pese a todo, es un mal que sufre el film de forma lógica debido al relato que tiene entre manos, y Yimou, a pesar de todo, mantiene la elegancia de forma intacta, pese a que el ritmo del relato se quede estancado durante la mayor parte de la proyección. Además, cuenta con un apartado interpretativo fantástico, donde cabría destacar a Gong Li, que está formidable de principio a fin, y a la que el director aprovecha al máximo el juego de miradas con su “partenaire” Chen Daoming, que también está impecable. Y es ahí donde precisamente se fija Yimou en Regreso a casa, en las miradas de sus personajes, que rezuman verdad y un dolor contenido que conmueven sin apenas decir palabra. Es meritorio, y aunque el film no esté exento de errores, Regreso a Casa es un film harto correcto de Zhang Yimou que, desde luego, merece una recomendación.

Nota Factoría del Cine: 6

Manu Monteagudo

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El nombre de Zhang Yimou debería ser conocido para cualquier cinéfilo que se precie. Este cineasta chino ha estado comprometido con el cine de tal manera que la forma de cuidar cada proyecto suyo, es digno de encomio. Cierto es, que la mayor parte de sus películas están encaminadas...