El título “Malas madres” puede dar lugar a confusiones. Da la sensación de estar ante una nueva comedia romántica con toques de humor blancos y que ni siquiera logra entretener de lo azucarada que resulta ser. Éste, por suerte, no es el caso de “Malas madres” protagonizada por Mila Kunis.

Amy Mitchell es una madre muy trabajadora que lleva una vida en apariencia perfecta, pero -aunque no lo demuestre- en realidad las preocupaciones y las obligaciones están logrando que su estrés suba a unos niveles alarmantes, haciendo que todo esté a punto de romperse. Cansada, un día decide formar equipo con otras dos agobiadas madres para liberarse de las responsabilidades convencionales de su rutina.

Un planteamiento muy visto y sobre todo que no invita a comprar la entrada del cine. Sin embargo, “Malas madres” sabe en qué terreno juega. Que nadie se espere una obra maestra o una comedia inteligente con diálogos que no sólo divierten sino que invitan a la reflexión como ocurre en las de Woody Allen. Esa esperanza de encontrarse algo así destruye la película y la convierte en mala. Estamos ante una gamberrada que nos puede recordar a la exitosa y eficaz “La boda de mi mejor amiga”. Escenas y tópicos muy americanas que simplemente funcionan y que son explicadas de una manera ágil, directa y sin pelos en la lengua.

El reparto es otra de las claves en “Malas madres”. Mila Kunis está espléndida en su cometido de hacer reír y su personaje no se hace pesado en ningún momento. La química con las otras dos madres (Kristen Bell y Kathryn Hahn) funciona y es lo que precisamente es el motor a esta comedia. Situaciones absurdas, pero que muy absurdas (atención al momento supermercado y la cazadora de Kristen Bell) y conversaciones que “se van de madre” llevan a la carcajada sin pasar a la vergüenza ajena, como sí ocurre en las películas de Adam Sandler. El enemigo común de estas tres madres es Christina Applegate y seguramente lo que más chirría en esta gamberrada. Una mala malísima que ya habremos visto en demasiadas películas y cuya interpretación parece forzada por momentos, como así también las conversaciones con sus aliadas. Este aspecto de la película debería haberse trabajado con más frescura.

“Malas madres” debe ser visionada para pasarlo bien y poco más. Esta película gustará sobre todo a adolescentes que además agradecerán la banda sonora con música actual como “Hey mama” de David Guetta. También atraerá a los no tan adolescentes con la condición de que no se la tomen demasiado en serio. No es un visionado obligatorio pero sí recomendable.

Una película fresca, divertida y muy ideal para combatir el calor este verano. No, no es una buena película pero tampoco puede ser catalogada de mala porque cumple su cometido que es hacer reír a carcajadas y entretiene durante su hora y cuarenta minutos de metraje. El cine no sólo debe ofrecer obras maestras, sino también películas para dejarse llevar y “desmadrarse” un poco. Nunca mejor dicho.

Gabriela Rubio

Nota: 6

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El título “Malas madres” puede dar lugar a confusiones. Da la sensación de estar ante una nueva comedia romántica con toques de humor blancos y que ni siquiera logra entretener de lo azucarada que resulta ser. Éste, por suerte, no es el caso de “Malas madres” protagonizada por Mila...