Giuseppe Tornatore es, sin duda, una de las figuras mas importantes del cine italiano. No es para menos, pues este director de cine, es el responsable de crear una de la películas mas inolvidables de la historia del cine como es Cinema Paradiso. Para suerte del espectador, Tornatore no se quedó estancado en su gran obra (aunque ninguna ha tenido la oportunidad de igualar semejante nivel) sin volver a dirigir, sino que siguió con su carrera con mayor o menor fortuna. En mi caso, cada vez que estrena nueva película me provoca un indudable interés por ver que es lo nuevo que nos va a regalar el cineasta italiano,y lo cierto es que aún sigo teniendo vigente el visionado de una de sus mejores obras de la infravalorada La desconocida (2006) un magnífico thriller dramático donde Tornatore estuvo inspiradísimo, al igual que su último éxito, la estupenda La mejor oferta. Ahora, llega a nuestra pantallas su última producción, La correspondencia, que posee una premisa de lo mas interesante que, desgraciadamente se queda en eso…en su premisa.

Amy (Olga Kurylenko) es una estudiante de astrofísica y Ed (Jeremy Irons) su profesor. Están locamente enamorados y mantienen una relación a distancia comunicándose mediante correspondencia. Un día Ed desaparece misteriosamente, pero sus mensajes de amor siguen llegando. Amy emprenderá entonces un viaje en busca de la verdad, donde se reconciliará con su pasado y su presente.

Mantener la atención del espectador y fomentarle interés en el relato es una de las siglas de Tornatores en, practicamente, todas sus película, y en La correspondencia no iba a ser menos. El problema es que lo intenta, pero su desarrollo se lo impide. Desde luego, posee una premisa que ya de por si nos coge de la mano para ver el misterio que se esconde tras semejantes mensajes, y el concepto que quiere transmitir resulta bonito y bastante profundo (por no decir doloroso) como para que el relato resulte insípido, pero lamentablemente termina cayendo en una rutina que la termina matando. Es cierto que siempre hay un punto de misterio detrás de toda esta historia, pero Tornatore pretende adornarlo todo de manera tan empalagosa y desmedida en su carga dramática que el relato termina por resultar desfasado y poco creíble, por no decir, poco emotivo, cuando lo que se busca, es precisamente, todo lo contrario.

Entiendo que es difíficil mantener una película entera con las mencionadas correspondencias del título, pero llega un momento en el film que termina por resultar cansino, ya que el espectador se adelanta a los acontecimientos debido a un desarrollo bastante torpe que, solo en algunas ocasiones consigue retomar su rumbo. Pretende profundizar el concepto de una manera un tanto tosca sin que el espectador sienta el verdadero dolor que deben sufrir sus personajes, y lo cierto es que con semejante premisa se podía haber llegado mucho mas lejos dramáticamente, quedándose en una aséptica narrativa que, como dije antes, la termina por matar. Pese a todo, afortunadamente, no llega a aburrir (faltaría mas en Tornatore) pero el pretendido interés del film se ve mermado por un tono que nunca encuentra su sitio y por una desmesura en su melodrama (el final, sin ir mas lejos) que nunca llega a emocionarnos.

Y Tornatore lo intenta, la fotografía es fantástica, y aprovecha ciertos paisajes de forma esplendorosa para mostrar el paraíso amoroso de sus protagonistas (ese pueblo en mitad de un lago), el montaje impide que nos aburramos gracias a un ritmo que, afortunadamente, avanza con solidez (y eso que el relato dura dos horas y que es propensa a casar en su estructura),y la música del mítico Ennio Morricone (que siempre trabaja con Tornatore) funciona bastante bien dentro de la película (aunque, resulta extraño, pero funciona mejor en las escenas de suspense, que son pocas, que en las dramáticas, donde se torna excesivo). Respecto a las interpretaciones…tengo mis dudas, pues Olga Kurylenko tiene que soportar todo el peso del relato y aunque lo intenta, creo que su papel le viene demasiado grande (resulta algo limitada), aunque lo defiende bastante bien en general (creo que es en el desmedido tono donde la interpretación de Kurylenko se va por agua de borrajas), y Jeremy Irons está correcto, sin mas.

Así, pues, La correspondencia es un film bastante fallido para una premisa de lo más interesante que se desarrolla de manera bastante rutinaria y con una irregularidad en su tono que lo que se consigue es la frialdad a la hora de entrar en la historia, cuando sus creadores pretenden todo lo contrario. Se busca la emotividad y el melodrama de forma tan desmedida y tan poco elegante que el espectador no termina de entrar al no creerse un relato que, en su concepto, resulta bonito y bastante dramático, pero que no profundiza ni desarrolla lo mas mínimo. Es cierto que no aburre y Toronatore se las busca y desea para no aburrir al espectador pero la manera de afrontar el relato resulta tan irregular y errónea que es una pena que, con semejante equipo detrás, estemos ante un producto que no quedará en la memoria del espectador debido a la superficialidad con la que trata un tema que podía haber dado lugar a planteamientos muy interesantes.

Nota Factoría del Cine: 4,5.

Manu Monteagudo

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