Y seguimos con el recorrido de películas de temática LGTB…desde luego, las distribuidoras han intentado aprovechar la ocasión más que nunca, y son tres ya las producciones que nos han llegado de una semana a otra (de calidades variadas, todo hay que decirlo). Primero ha sido la notable y estupenda Un amor de verano, la pretenciosa y algo sosa El verano de Sangaile, y ahora le toca el turno a Viva. Tras su paso por los festivales de Sundance y Telluride, llega a España VIVA, una coproducción irlandesa cubana (una mezcla harto curiosa), entre las 9 preseleccionadas por la Academia de Cine para competir por el Oscar a la Mejor Película Extranjera de Habla No Inglesa. Y tras poder visionarla, puedo decir que tiene bastantes posibilidades de colarse entre las nominadas al Oscar en esta categoría al contar un relato muy del gusto de los Académicos (la dificultosa relación entre un padre y su hijo), y que, a buen seguro, contentará a la mayor parte de los espectadores, aunque eso no quiere decir que sea una película perfecta, ni mucho menos.

Jesus (Hector Medina) es un chico cubano de 18 años que está intentando encontrar su verdadera identidad. Sobrevive peinando a señoras del barrio y arreglando pelucas en un cabaret de La Habana. Su vida cambia por completo cuando su desaparecido padre ( Jorge Perugorría), un exitoso boxeador al que daban por muerto regresa de la cárcel para compartir casa y vida con él. Juntos, emprenderán un nuevo camino: convertirse en padre e hijo.

El primer acto de Viva es estupendo, por no decir espléndido. La manera en la que presenta a los personajes, la manera de abordar la situación y el entorno social por el que se mueve (una Habana decadente) y el conflicto a tratar, resultan curiosos por la forma optimista y de buen rollo que se imprime. Tanto el ritmo en todo este tramo resulta perfecto, como el tono escogido, resultan eficaces y muy llamativos por que, precisamente, nada sobra ni nada falta. Presenta a todos sus personajes de manera que, al igual que su protagonista, nos sentimos en cierta manera fascinados por el mundo por el que decide moverse Jesus, y es cierto que pocas veces hemos visto una Habana como la que se muestra aquí (la de los burdeles y cabarets de drag queens y transexuales), llenando de vida la tonalidad de la película,.

Ahora bien, el segundo acto, cuando se presenta el conflicto principal, el film termina por resentirse. Y esto es debido a que la relación padre e hijo que se muestra, termina por regodearse en la desgracia por la que, poco a poco, va aconteciendo en el metraje…siendo precisamente lo contrario que parecía en un principio. No me importaría en este caso, si el film desarrollara esta dureza de manera que nos conmueva, pero termina por caer en tantos lugares comunes que, al excederse en ese sentido (padre alcohólico y machista , al límite de la pobreza, una hermana que carece de afecto, prostitución…parece la vida de Precious sin ir mas lejos) termina por resultar rutinario y , por que no decirlo, desganado. Desganado por que al final, lo que cuenta, es un relato que hemos visto infinidad de veces, y el mayor problema que veo en todo este tramo, es que al acumular tantos problemas (emocionales) que se le van juntando al protagonista, lo que se consigue es que resulte plano a la hora de conmover por acumulación, y como he dicho antes, parece que le gusta regodearse en la desgracia en la que se ve sumida la vida del personaje principal.

Afortunadamente, el tercer acto remonta, y remonta bien, dejando un buen sabor de boca al espectador. El estallido emocional termina por funcionar, por que finalmente la relación padre e hijo da sus frutos, regalando alguna que otra escena para el recuerdo, que consigue conmover al que ni pintado. Resulta curioso que cuando mejor funciona la película es cuando Viva (el nombre artístico de Jesús) hace acto de aparición, siendo el primer y el último acto los mejores gracias, precisamente, a sus apariciones, de ahí que su segundo acto se resienta tanto en su ritmo e interés. Además, lo que se consigue en este último acto, es que el desparpajo del primer bloque y el drama del segundo se unifiquen de manera muy solida de manera que se consigue un equilibrio que por momentos resulta esplendido (véase el maravilloso clímax final…uno de los momentos mas conmovedores del año).

Pero todo esto no sería posible sin la aportación de TODO su reparto. Cada uno de los actores que participa en el film está magnífico, aunque los que se llevan mas merito son su pareja protagonista, pues tanto Héctor Medina (que, además de ser un bellezón como hombre y como mujer, es un actor fantástico y que aquí, esta, simplemente soberbio, aguantando el tipo en todas y cada una de las escenas de manera sublime) como Jorge Perugorría (no hace falta comentar mucho mas de este gran intérprete…atención a cómo nos emociona sin decir ni una palabra en el clímax final) están impecables, sin desmerecer a la retahíla de secundarios (a destacar a un genial Luis Alberto Garcia).

Así, Viva es una película que, aunque pudo mejorarse a la hora de desarrollar el drama (cae en demasiados tópicos), termina por ganarse al espectador a base de desparpajo y buen rollo, que, aunque en mayor medida no lo sea, finalmente sabe mezclarlo de manera que consigue su propósito de ganarse al espectador con facilidad, acompañado de una interpretaciones soberbias de todo su plantel, y de una premisa que, aunque no se aparte mucho de otras producciones (es más, os puede recordar bastante a Billy Elliot en algún sentido), realiza una retrato de La Habana algo distinto de lo habitual. Una cinta más que correcta, sin duda.

Nota Factoría del Cine: 6

Manu Monteagudo

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