Ya comenté la semana pasada con motivo del estreno de Un amor de verano, que son fechas muy propicias para estrenar películas que tengan algo que ver con el movimiento LGTB, debido a la celebración del Orgullo Gay. Una estrategia bastante solvente que, si bien las distribuidoras aprovechan para sacar a la luz películas que tienen guardadas en un cajón, puede funcionar en mayor o menor medida, dependiendo de la capacidad comercial de la propuesta. En el caso de El verano de Sangaile, la primera película de Lituania que habla abiertamente de una relación entre personas del mismo sexo (en este caso dos mujeres), se trata de una película marcada por un tono muy independiente que no está pensada para atraer al mayor número de espectadores (tampoco lo pretende, ojo), debido a un tono completamente atmosférico (y pretendidamente poético) del que es difícil entrar.

La película cuenta el verano de Sangaile, una chica de 17 años, fascinada por los aviones de acrobacias. Debido a su miedo a las alturas, nunca se ha atrevido a entrar siquiera en una cabina. En un espectáculo aeronáutico cerca de la casa del lago de sus padres, una azafata se acerca a ella, es Auste. Al contrario que ella, Auste vive su vida al máximo con creatividad y atrevimiento. Sangaile encontrará en su repentino amor adolescente la única persona que la anima a volar.

Sinceramente, películas como El verano de Sangaile son realmente necesarias para hacer de una relación homosexual algo normal y corriente, y en este film, desde luego, consiguen que así sea…naturalizar esta relación lo máximo posible. Ahora bien, siempre digo que tras una historia de amor debe haber un desarrollo que nos mantenga interesados o por lo menos, intrigados ante lo que uno puede esperar de esta pareja, y desgraciadamente, en la cinta no ocurre. El film, que se centra en los miedos y temores de la protagonista, destaca por un marcado carácter supuestamente metafórico que se queda en el mismo sitio sin encontrar un proceso que embauque, en la que destacan mas las imágenes y la atmósfera que el propio desarrollo de la misma, que avanza con paso de tortuga. Es una película que se preocupa mas por la forma que por el fondo, ya que la incomprensión por la que pasa la protagonista, termina por ser aséptica, sin que nos emocione apenas debido a la frialdad con la que realiza el retrato, quedándose en tierra de nadie debido al estancamiento y hermetismo por el que se mueve el filme.

Sé que el intento es loable, sin duda, ya que la atmósfera que intenta imprimir su directora resulta curiosa y adecuada con los sentimientos de su protagonista (en ese sentido destaca una estupenda fotografía y una banda sonora muy adecuada para dar con el tono justo), pero resulta tan obvia en su discurso que mantenerlo durante hora y media sin apenas progresar (ni profundizar) en su desarrollo es demasiado pedir al público, que al final termina cansado de algo que ya da por sentado y que el filme no para de repetirte una y otra vez (y que viene a ser algo que ya hemos visto en infinitas ocasiones: la aceptación de uno mismo). Todo con un ritmo pausado y lento que, en mi caso, terminó por agotar parte de mi paciencia, al visionar que ni esconde sorpresa alguna, ni termina por destacar mas allá de su género, salvo por ser la primera película del país que habla sobre el tema.

Al menos, interpretativamente, su pareja protagonista termina por levantar el interés del filme a través de miradas y silencios que dicen mucho más que sus imágenes, especialmente su protagonista, que debe lidiar con un personaje complejo y del que sabe transmitir y sacar todas las emociones de forma contenida y pausada en su justa medida. Así pues, El verano de Sangaile es una cinta que, lamentablemente, se regodea demasiado en su pretenciosidad de querer ser mas importante de lo que es, sin que nos cuente verdaderamente algo novedoso o al menos entretenido. Nos cuenta la aceptación de una joven por ser lo que es durante hora y media sin que exista un desarrollo que enganche al espectador y sin ningún tipo de novedad al frente, a pesar de que sus intenciones sean loables, sin duda.

Nota Factoría del Cine: 4.

Manu Monteagudo

JFPCríticascritica,El verano de Sangaile
Ya comenté la semana pasada con motivo del estreno de Un amor de verano, que son fechas muy propicias para estrenar películas que tengan algo que ver con el movimiento LGTB, debido a la celebración del Orgullo Gay. Una estrategia bastante solvente que, si bien las distribuidoras aprovechan para...