Estamos en la semana en la que se celebra el Orgullo Gay y eso, ¿qué significa? Que las distribuidoras aprovechan para estrenar durante esta semana y las próximas películas que se acerquen a la temática homosexual de forma reivindicativa, para así atraer al mayor número de espectadores posibles a estas películas. Desde luego, resulta una buena estrategia de marketing, y la más adecuada para estrenarlas (al igual que en la Semana Santa se estrenan películas de temáticas religiosas), y en esta ocasión ha sido Golem la que ha dado el pistoletazo de salida con el estreno de Un amor de verano (La Belle Saison), una película francesa que ha obtenido el reconocimiento de la crítica especializada, y que ha estado nominada en los premios César a los premios de Mejor Actriz y Mejor Actriz Secundaria. Y tras su visionado, podemos decir que es una ocasión estupenda para acercarse a esta historia de amor homosexual entre dos mujeres donde la reivindicación de la mujer juega un papel importante y en este caso, bien planteado.

1971. Delphine (Izia Higelin), hija de campesinos, se va a París para huir del yugo familiar y conseguir emanciparse económicamente. Carole (Cecile De France) es parisina, vive con Manuel y defiende activamente los principios del feminismo. Dephine y Carole se conocen. Su historia de amor cambiará sus vidas.

El feminismo en el cine es un discurso que puede caer en saco roto si da con las teclas equivocadas y desmesuradas de su propuesta, por aportar precisamente lo contrario a lo que se pretende hacer en su discurso, y es la igualdad de derechos entre unos y otros. Afortunadamente, Un amor de verano consigue dar con el punto adecuado para reivindicar el derecho de la mujer con un desarrollo que, desde el primer momento, plantea bien las bases del conflicto por el que van a vivir sus protagonistas, sacrificando ideales por amor como así lo contrario. Y en ese sentido, la cinta consigue mantener un equilibrio estupendo sin que el discurso pro feminista emborrone el resto de la historia, que se sigue con suma facilidad y estupendo ritmo, y en el que su historia de amor resulta creíble, fluida y natural hasta el punto de que no resulta ni empalagosa ni excesivamente dramática. Sabe aunar el discurso del film con gran eficacia y tacto, sin que los conflictos personales de cada personales resulten forzados e integrándolos perfectamente en la historia de amor que la misma quiere tratar.

Y eso es debido a un libreto bien medido y mesurado, que sabe profundizar esplendidamente en sus personajes principales y que consigue amarrarte a su historia con suma facilidad gracias, además de lo ya previamente comentado, lo clara, concisa y directa que es su dirección. No se anda con rodeos, y es algo que se agradece sobremanera, manejando los elementos técnicos de la historia con suma precisión y buen hacer (a destacar una estupenda banda sonora de Gregpire Hertzel, que recuerda por momentos al Philiph Glass de Las Horas). Pero sobre todo ha sido contar con dos actrices estupendas, por no decir magníficas, que se meten en la piel de ambos personajes con una pasión y credibilidad fuera de toda duda, las que consiguen aumentar la calidad del filme: tanto Izia Higelin como Cecile de France están fantásticas, y no hay momento donde separemos al actor y al personaje, mostrando una naturalidad y una verdad en sus miradas y palabras que, sin duda, hacen que nos creamos ciegamente todas sus acciones. Por cierto, destacar también a una esplendida Noémie Lvovsky como madre de Delphine…la mezcla de candidez y dureza la transmite con una versatilidad asombrosa.

Un amor de verano es así una ocasión perfecta en una semana que no podía ser más propia. Reivindicativa y necesaria, este filme francés, sin duda pone en boga la libertad de los derechos humanos. Quien crea que es un discurso directo de las asociaciones de las LGTB y partidos feministas, anda bastante equivocado, pues aunque pongan esos temas sobre la mesa, lo que el filme nos quiere decir es que vivamos sin miedo a la capacidad de elegir y al derecho a la igualdad entre los ciudadanos, sean de una ciudad o un pueblo rural. Y que mejor que una película como Un amor de verano para hacernos entender una historia de amor y de ideales que confluyen de manera en que una y otra deben priorizarse para encontrar el camino a nuestra propia felicidad. Lo dicho, muy recomendable.

Nota Factoría del Cine: 7

Manu Monteagudo

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