“Summer camp” tiene un comienzo prometedor: dos chicas corriendo por el bosque, una con los ojos vendados y la otra guiándole a gritos mientras corren una tras la otra. Ya desde este momento el espectador empieza a sentir angustia y esa sensación de claustrofobia, a pesar de encontrarnos situados en un bosque. De esta manera, Alberto Marini, el director, nos presenta a los protagonistas de esta película de terror dejando claro desde el principio qué rol juega cada uno de los personajes en esta cinta. Simple y sin demasiadas originalidades: el guapo guapísimo, el chico guapo pero no tanto, la chica independiente y guapa, y la chica pija que sin el dinero de papá no sabe dar un paso en firme.

“Summer camp” es una película que atrae mucho por firmarla Alberto Marini por primera vez como director (guionista de títulos como “El Maquinista”, “Mientras duermes”) y Jaume Balagueró un genio indiscutible del mundo del terror y suspense (“REC”, “Mientras duermes”) firmando como productor ejecutivo. Sin embargo, “Summer Camp”, aunque no es una mala película, podría haber sido mucho mejor con estos dos genios al timón.

En cuanto a los cuatro protagonistas interpretan unos papeles correctos pero planos. Quizás no es culpa de falta de talento, sino más bien falta de lucidez con respecto al guión. Simplemente no pueden dar más de sí con la historia que nos plantea “Summer camp”, aunque de los cuatro destacaría a Diego Bonetta al que recuerdo de la serie “Scream Queens”. Y sinceramente, no creo que nadie acuda al cine a ver esta película en busca de interpretaciones magistrales que traspasen la pantalla. Seamos honestos.
La trama no aporta nada nuevo al cine de terror: estamos ante una nueva especie de “zombie” con alguna particularidad. Hay momentos en la cinta en que el espectador no sabe si el director ha querido incluir un toque de comedia o simplemente es torpeza del guión, si mirar a su alrededor para ver si los demás ríen o se asustan.

La película tiene ritmo, no aburre y a pesar de tener una explicación más o menos aceptable, no es suficiente para lo que podría haber sido. Esos sustos que no se esperan y que deberían hacer saltar al espectador en la butaca no se dan en esta película. Simplemente son sustos previsibles y en cada momento se sabe desde dónde va a sorprender esa especie de “zombie” que Marini nos presenta. Demasiado previsible el transcurso de la trama. “Summer camp” recuerda a las películas de terror de los 80, que funcionaban pero solo para entretener sin esperar demasiadas pretensiones.

La construcción de los personajes es otra de las cosas que no funciona en esta película. Al ser la trama previsible, una profundización de los protagonistas hubiera sido interesante y sobre todo necesaria. Una de las protagonistas necesita llamar a casa y lo repite varias veces al inicio de la película. No llegamos a saber cuál es esa urgencia ni cuál es su situación personal, aunque el móvil jugará un papel gracioso en un momento determinado. ¿Y por qué no incluir en la trama algo oscuro en el pasado del personaje Diego Bonetta? Y no me refiero con oscuro a que fuera un Casanova como insinúa el personaje de Andrés Velencoso al principio de la película. Y qué decir del personaje de la cuarta protagonista: la niña pija que no se adapta a un lugar que no sea un palacio y que no se le ocurre mejor vestuario que llevar tacones en medio del bosque. Un personaje demasiado visto en cine de terror.

El final es lo mejor de la película. Aunque perfectamente se podría hablar de dos finales. El primero, aunque no muy ingenioso, es aceptable y deliciosamente perverso. Y el segundo final es simplemente perfecto, perverso. Una pena que la película nos ofrezca esta desigualdad en la trama.

“Summer camp” ofrece una fórmula que entretiene pero que podría haber sido mucho más. Podría haber sido una película de terror que diera mucho miedo como ocurre en “Expediente Warren” o bien con mucho humor negro como en la serie “Scream Queens”. Ni uno ni otro. Y es por eso que la película se queda a medio gas.

Nota: 5,5

Gabriela Rubio

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