François Damiens es un actor muy popular en su Bélgica natal y en Francia por un programa de televisión de cámara oculta en el que puso en aprietos a famosos bajo la imagen de un personaje vulgar, gruñón y odioso. Debutó en el cine en el año 2006 con OSS 117: El Cairo Nido de Espías (una película que visioné en su momento…y que olvidé rápidamente) de Michel Hazanavicious, antes de intervenir en éxitos como Nada que Declarar, La delicadeza (una cinta estupenda con un estupendo trabajo del actor) o Tango Libre (una cinta un tanto irregular, la verdad). Nominado al César al Mejor Actor Secundario por Los Seductores, su papel más celebrado es el de padre de familia sordo en la emotiva La familia Belier. Ahora nos regala un cambio de registro harto loable con Mi Hija, Mi hermana, en la que se trata, desde mi opinión, de la mejor interpretación de su carrera, al salir vencedor de su registro dramático.

La historia se sitúa en una gran pradera del este de Francia que acoge un encuentro de amantes del estilo de vida country y del Lejano Oeste americano. Alain ( (François Damiens) baila con su hija Kelly (Iliana Zabeth), de 16 años, mientras su esposa y el hijo pequeño de la familia, Kid, les observan divertidos. Pero ese mismo día Kelly desaparece y la familia se desmorona. Alain emprende una busqueda sin tregua para encontrar a su hija, aunque le cueste todo lo que tiene y le lleve a recorrer lugares remotos, desconocidos y siniestros acompañado por su hijo Kid (Finnegan Oldfield), que sacrificará su juventud para encontrar a su hermana.

Mi hija, mi hermana podría haber caído en el melodrama mas sensiblero posible…afortunadamente, no lo hace. Con semejante premisa, la cinta podía haber caído en los lugares mas comunes del género con tal de provocar la lágrima del espectador, pero no lo hace gracias a una contención que al relato le viene de perlas, sin que se pierda el interés en ni un solo instante. Desde luego estamos ante un drama, y es bien cierto que se recrea en la miseria de la situación, pero lo trata desde la perspectiva de los personajes, primero del patriarca de forma mas expositiva (con ciertos ecos de thriller) para mas tarde centrarnos en la visión del hermano de la desaparecida, mucho mas contenida emocionalmente (y metiendo situaciones socio-políticos bien integrados, aunque algo forzados en algún punto), sin que la sensiblería haga mella en el relato, lo cual se agradece, por que así su tono áspero resulta mas evidente y mas efectivo, sin sobrepasarse, manteniendo un equilibrio muy fino del que nunca se tambalea.

El relato resulta bastante solido en su narrativa, sin que sufra altibajos ciertamente importantes, y aunque no sea una película de un ritmo frenético (resulta bastante pausado), sus dos horas, aunque resulten algo estiradas, nunca resultan pesadas, porque el peso dramático, a medida que avanza la película, se afianza más y resulta más potente. Lo único que podría achacar de su relato, además de que se estira algo más de la cuenta (pero repito, sin resultar aburrida), fuerza alguna que otras situaciones para meter un drama socio político que, si bien se integra bien, por momentos resulta algo forzado y poco creíble en su ejecución (demasiado folletinesco en alguna que otra situación). Pero, para tratarse del debut de su director Thumas Bidegain, resulta todo un éxito prometiendo una carrera prometedora, ante un director que se preocupa por su historia con una puesta en escena sobria y muy elegante, poniendo especial énfasis a la fotografía y a la estupenda banda sonora (de Raphael Haroche) que resulta elegante y muy efectiva con la cinta.

Pero sin duda, los que se llevan todo el protagonismo, son sus dos actores principales, y el que para mi ha sido la sorpresa indudable de la misma, y es el cambio de registro que ofrece aquí la interpretación de François Damiens…acostumbrados a verle interpretar personajes que se caracterizan por la comedia, el actor da un giro radical y perfila un personaje totalmente opuesto, un padre de familia con un estilo de vida muy americano entregado en cuerpo y alma a la búsqueda de su hija, sin que le veamos sonreír ni una sola vez, salvo en los primeros 5 minutos de película. Conmueve y sobrecoge la interpretación del intérprete, por que es una entrega absoluta por su parte, y en ningún momento vemos a Damians, exteriorizando su rabia a los demás con el suficiente arrojo para no resultar ni exagerado ni fuera de lugar. Todo lo contrario a lo que sucede con un magnífico Finnegan Oldfield, cuya contención resulta muy acertada, entendiendo al personaje sin que sus palabras nos lo expliquen, pues los acontecimientos hablan por sí solos, y el actor realiza una interpretación introspectiva diga de todo elogio (por no hablar del cambio física que va sufriendo su personaje).

Mi Hija Mi Hermana es un debut de un cineasta francés muy prometedor que se preocupa por la historia que cuenta manejando todos sus elementos con mucha eficacia, solidez y buen hacer. Puede que algunas personas algo cínicas no vean con buenos ojos ciertos pasajes del filme (me incluyo, ojo, pues hubo ciertos pasajes que me resultaron algo forzados), además de que puede que asocien ciertos elementos de la película con la situación que vivimos hoy en día como algo negativo al recaer la culpa en ciertos grupos islámicos, pero el film no pretende reflejar eso…es más, pretende todo lo contrario. La busqueda de los protagonistas termina por convertirse en una busqueda personal de encontrar la paz interior, como fiel reflejo de lo que nuestra sociedad está por hacer. Desde luego, es mucho, y la película así lo deja caer, pero su propuesta no deja de ser esperanzadora…aunque sea un poquito. Lo dicho, estupenda y bastante recomendable.

Nota Factoría del Cine: 7

Manu Monteagudo

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