¿Jugamos? Una sencilla pregunta que podrían enunciar niños pequeños es la que plantean los protagonistas de “Nuestros amantes” y así nos ponen un tablero por delante y unas normas que seguir para disfrutar de esta comedia romántica con una idea muy concreta y que lleva a cabo con todas las consecuencias.

Miguel Ángel Lamata refina su habitual estilo o simplemente cambia de registro para hacernos preguntas incómodas y contestar con una sonrisa radiante y el romanticismo más edulcorado como mejor aliado. Dos desconocidos, cada uno en un momento vital, pero circunstancias comunes aceptan el reto de conocerse mediante ese juego que citaba al principio y aunque el espectador puede adelantarse a lo que va a ocurrir en cada momento lo hará encantado con una amable previsibilidad que nos hace sentir cómodos en una película como la que nos ocupa.

El público conocerá a los personajes al mismo tiempo que ellos, una decisión inteligente para involucrarnos en esta historia de amor en la que está prohibido enamorarse. Una serie de momentos y situaciones se van dando correlativamente y la confianza que se establece entre los desconocidos hacen que nos pase como a como a ellos y no haya vuelta atrás para caer rendidos ante el encanto de esta película pequeña, ligera y sentimental. Él, es un guionista en la cuarentena, está bloqueado y en un breve paréntesis circunstancial, y también está atolondrado ante la magia que desprende el hada chiflada que personifica ella, una treintañera perdida en su deseo constante de soñar, y que como en aquella película francesa protagonizada por Marion Cotillard y Guillaume Canet, “Quiéreme si te atreves”, sentará las bases y pondrá la pelota en el tejado de él constantemente, marcando las pautas para continuar, pero también dejando un pedazo de ella en cada nueva partida.

El descubrimiento de sus vidas por medio de sus mentiras y sus verdades, convierte a la película en una deconstrucción del desamor, ese que ocurre con las anteriores parejas y que cuentan más de nosotros que nuestros anhelos, desgraciadamente. En este paseo por Zaragoza (que abusa de la postal turística), merodeando por sus sitios más emblemáticos, se nos da la oportunidad de pensar que se puede cambiar de rumbo. Quizás haya un acartonamiento en la esquematización tan determinante que existe en la película, en la que el guión está lleno de reflexiones verbalizadas y a veces da la sensación de que está demasiado encerrado en su planteamiento principal y sus ramificaciones temáticas y narrativas. Una de las más evidentes es la labor de construcción de guión que a la vez utilizan el guionista y el propio protagonista, con la ayuda de su mejor amigo y compañero.

Eduardo Noriega, es uno de los jugadores. El que acepta el manual de instrucciones. Construye un galán arquetípico. La dirección de actores es muy específica y se adecúa al uso del tempo que utiliza Lamata sin limitaciones, consiguiendo unas interpretaciones llamativas y seductoras. Michelle Jenner, es su contrincante partenaire. Tras sorprendernos en “Julieta” de Pedro Almodóvar, aquí vuelve a un terreno que le pertenece, la frescura y el embrujo con el que domina la pantalla apabulla, y te conquista sin remedio. El reencuentro de Noriega con Fele Martínez, tras películas como “Tesis” o “Abre los ojos” de Alejandro Amenábar, tiene su punto, aunque sea en los gags menos agraciados de la película. Lamata vuelve a contar con Amaia Salamanca tras “Tensión sexual no resuelta” con un personaje poco agradecido, y completa el reparto Gabino Diego en un personaje pragmáticamente antipático.

Con la estupenda canción de Enrique Bunbury en los títulos de crédito iniciales y poniendo el broche de oro al final de la película, “Nuestros amantes” es un ejercicio de dramedia empalagosamente romántica, aunque intente huir de la sensiblería, a la que le falta garra para que duela y carcajadas para que nos haga reír, sin embargo, si aceptas sus reglas te hechizará con la desvergonzada sonrisa de una niña que nos invita a jugar, sin saber muy bien a qué, ni falta que le hace.

Nota: 5,5.

Chema López

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¿Jugamos? Una sencilla pregunta que podrían enunciar niños pequeños es la que plantean los protagonistas de “Nuestros amantes” y así nos ponen un tablero por delante y unas normas que seguir para disfrutar de esta comedia romántica con una idea muy concreta y que lleva a cabo con todas...