El cine de animación vivió un antes y un después con una película de la factoría Dreamworks en la que un ogro verde encandilaba a todo tipo de espectadores…¿ por qué pongo esta referencia? Porque a raíz de la saga Shrek, se intentó imitar el formato en la que el público infantil, adolescente y adulto, pudiera visionar la cinta que estaba plagada de referencias contemporáneas y actuales para aquella época…ahora bien ¿qué tal les ha sentado el paso del tiempo? Pues, sinceramente, fatal… los chistes ya no hacen gracia, y se han quedado anticuados y pasados de moda, al centrar su humor (y casi todo lo que rodea al film) a referencias de aquel momento (ahí está la diferencia de Pixar). Digo esto, porque ahora Francia nos trae una producción animada, El Reino de los Monos, que ha sido un auténtico éxito en su país de origen, pero en la que, por desgracia, se han cogido las peores semillas del cine de animación del que os he hablado con anterioridad, intentando acumular cuantos mas chistes mejor, sin que la mayor parte de ellos terminen de encontrar su sitio.

Edouard no es un simio como los demás: más pequeño, mucho menos peludo y con una de sus extremidades inutilizada. Pero estas rarezas, unidas a su ingenio, también pueden significar que es el primer eslabón en la evolución de la especie. Una cómica aventura entre lo humano y lo animal, realizada mediante un deslumbrante uso del motion capture.

El Reino de los Monos es pura acumulación, ¿con esto qué quiero decir? Que no hay momento en la que el espectador respire, aunque sea un poquito, por miedo (de sus creadores) a que el público infantil se aburra, y así, se ha rellenado de los típicos chistes, golpes, caídas y demás lindezas… y el resultado termina por resultar cargante, ante la excesiva verborrea de la que el film hace gala y de la que, siendo sinceros, apenas funciona. Como dije en el anterior párrafo, parece tan desesperada a la hora de contentar a todos los espectadores, que su única limitación es concentrar todos los chistes y gags posibles metiendo (con calzador, y sin sentido alguno del timming cómico) elementos del presente que no pegan ni con calzador (las canciones de turno, y mas escuchadas que el tebeo, por cierto…desde Jamiroquai, pasando por Aretha Franklin). Y esa desesperación por concentrar cuantos mas chistes mejor, perjudica gravemente al ritmo de la película, que resulta atrofiado y cargante.

Por que incluso parece que sus creadores, lo único que les interesa es la acumulación de gags, pues si se hubieran centrado en la historia que se narra con mas detenimiento, otro gallo cantaría. Cuanto mas se relajan los golpes cómicos (que es poco, desde luego), mas efectiva resulta, y eso que estamos hablando de una historia que resulta predecible a todas luces, aunque no es algo que sorprenda a día de hoy. Y habría resultado bastante efectiva si la mezcla entre la historia que narra y los gags incluidos estuvieran bien medidos, pero hay una desmesura tan desbordada en el film, que parece que el único objetivo de El reino de los Monos es no aburrir a bases de chistes metidos sin el mas mínimo criterio, dejando su historia en un segundo plano, sin que sea su mayor prioridad, y el resultado es fallido a todas luces, pues sus personajes resultan cargantes y las situaciones terminan por resultar agotadoras, y solo cuando el humor no hace acto de presencia, el espectador puede respirar un poco (que es escaso, créanme).

Con una animación correcta, que se basa en la captura de movimiento, y que en algunos ocasiones canta la traviata en los personajes, es en el empleo de los fondos donde más destaca (ese árbol jungla con la que se abre el film). El Reino de los Monos es una producción de animación que pretende contentar a todo tipo de espectadores metiendo todo tipo de humor que, lo único que hace, es sobresaturar y no encontrar nunca su sitio, olvidándose de la historia que tiene entre manos, dejándola en un segundo plano sin que exista una conexión con lo que se cuenta. Como dije antes, es como si hubieran recogido las peores semillas del cine de animación estadounidense y las hubieran sembrado en esta película francesa… desde luego, en su año de estreno será un éxito (como lo ha sido en Francia y como lo fueron todo este tipo de cintas), pero de aquí a unos años permanecerá en el cajón del olvido más inmediato. Lo que me hace gracia de todo esto es del supuesto sello Europeo con el que intentamos vender nuestro cine…y luego recogemos lo peor del otro lado del charco. Lo dicho, no perdáis el tiempo.

Nota Factoría del Cine: 3

Manu Monteagudo

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