Según el dossier de prensa de El rey tuerto, “Marc Crehuet no se había planteado hacer una adaptación cinematográfica de El rey tuerto hasta que el guionista y director de cine Joaquím Oristrell fue a ver la obra y quiso conocerle. Fue él quien le sugirió que se plantease la posibilidad de hacerlo, porque el texto le parecía espléndido y estaba seguro de que podía trasladarse al cine con muy buenos resultados. A Crehuet le sedujo la idea y se puso a adaptar el texto tratando de hacerlo lo mas “cinematográfico” posible. Los principales referentes en la adaptación fueron películas como El nombre, Un dios salvaje o La cena de los idiotas, en las que los espacios donde se desarrolla la acción son limitados y el peso dramático recae sobretodo en el texto y los actores. Más adelante se añadieron al proyecto el director de fotografía Xavi Giménez y la directora de arte Sylvia Steinbrecht, fuertemente seducidos por el guión. Éstos trabajaron mano a mano con Crehuet en la estética que debía respirar la película y juntos tomaron la decisión de darle un look dramático, envolvente porque, a pesar de tratarse de una comedia, en el fondo hay un drama serio y querían que eso se viese reflejado en el tono visual de la cinta” Y desde luego, el resultado, es una estupenda película que bebe de su original teatral con suma eficacia sin perder nunca el rumbo de su interesante punto de partida”.

David (Alain Hernandez) es un policía antidisturbios que ha reventado el ojo a un manifestante con una pelota de goma. La casualidad provoca que este manifestante, Nacho (Miki Esparbé), aparezca en su casa una noche. Así empieza una comedia ácida sobre la fragilidad de las convicciones, la naturaleza de los roles sociales y la búsqueda de la verdad.

La mejor recomendación que puedo hacer de El Rey Tuerto es que cuanto menos se sepa de ella, mejor. Las sorpresas que va deparando su argumento y cómo las desarrolla (ya bien mostradas en su primera y maravillosa media hora inicial), son lo mejor de un relato perfectamente medido, y especialmente, bien escrito. El tema espinoso que toca, se resuelve de manera tan eficaz gracias a un dibujo de los personajes excelentes, y perfectamente caricaturizados desde el inicio, y a un tono satírico que a la película (y supongo que a la obra teatral) le sienta de maravilla. La mezcla del drama y la comedia se dan de la mano con mucho habilidad durante todo el metraje, y resulta medido durante toda su proyección, sin que su forma y fondo se le escape de las manos…y desde luego, con un tema tan controvertido y polémico como este, era muy fácil. El discurso social del que hace gala podía haber resultado irritante, y gracias al tono perfectamente escogido, no lo es.

Su estructura también impide que el ritmo del relato decaiga en ni un solo instante, y, salvo un par de contadas ocasiones en las que la acción se desarrolla fuera, nunca salimos de las cuatro paredes de la casa de David, lo cual, resulta aún mas meritorio. Seguramente quepa la posibilidad de que algún espectador no conecte con la tonalidad que encierra el film (que lo satiriza hasta tal punto que, la comedia sale sola), pero cómo maneja sus intenciones (y pretensiones), sin que salga mal parada es un logro a tener en cuenta por su bien entendida mezcla de géneros. Es entendible, pues, que el autor del original teatral, Marc Crehuet se haya encargado de dirigir la producción, al entender, mejor que nadie, la manera de abordar su propia historia, y desde luego, el resultado se ve en pantalla con determinación, buen hacer y respeto.

Aunque si por algo destaca El Rey Tuerto (además de sus estupendos diálogos) es por unas interpretaciones encomiables de (casi) todo su reparto, que se limita a cuatro personajes (y no le hace falta más para desarrollar perfectamente la obra): Alain Hernandez consigue, sin duda, la mejor interpretación de su carrera con este papel que, puede que esté pasado de rosca en algunos instantes, pero su personaje lo pide a gritos sin que desentone en absoluto, ganando confianza y terreno a medida que avanza el metraje (atención a lo excelente que está en sus momentos finales); Miki Esparbé…es mi punto negro de la cinta, pues aunque dibuja a su personaje perfectamente, es una decisión interpretativa la que termina ahogando sus resultados, por una voz que por momentos es ininteligible, y al que en bastante ocasiones, resulta difícil de creer (y entender) por lo forzado que resulta (y, sinceramente, no entiendo muy bien tal elección tomada respecto al personaje); Ruth Llopis está estupenda, y aunque su personaje sea el menos relevante de la función (aunque su retrato en el libreto es excelente), funciona dentro de la dinámica del grupo con bastante fuerza (sobre todo durante su primera media hora); y, la revelación de la película, una Betsy Turnez que se convierte, por méritos propios en la mejor del reparto con una interpretación soberbia, con un personaje al que es muy difícil no coger simpatía.

Así, pues, El Rey Tuerto es una estupenda película que toma como base su original teatral (por ello, el director de la película es el mismo autor de la obra) sin que el medio haya ahogado sus resultados, resultando igual de eficaz e incisiva. Una propuesta española muy recomendable donde solo le bastan un buen texto (con un retrato de la sociedad española impagable…pues cada asume su rol dentro de la sociedad) y unas buenas interpretaciones para regalarnos una buena película, sin duda.

Nota Factoría del Cine: 6,5

Manu Monteagudo

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Según el dossier de prensa de El rey tuerto, 'Marc Crehuet no se había planteado hacer una adaptación cinematográfica de El rey tuerto hasta que el guionista y director de cine Joaquím Oristrell fue a ver la obra y quiso conocerle. Fue él quien le sugirió que se plantease...